Si en lugar de playa la elección para este año ha sido visitar el centro del país, la Comunidad de Madrid y sus alrededores ofrecen interesantes alternativas. Para los días más calurosos los ríos, lagos y lagunas del centro de la península son una alternativa al mar y además ofrece la posibilidad de practicar muchos deportes, senderismo, piragüismo, quad, rutas en bicicleta, turismo ecuestre y un sinfín de actividades.
El Atazar en Madrid, el pantano de San Juan y el embalse de Burguillos en Ávila, el Río Duratón en Segovia, o las Sierras de Cuenca, Madrid y Gredos son algunas de las propuestas. Conócelas y viaja por las comunidades con más sabor que rodean a la capital.
La gastronomía de Madrid es el resultado de una amalgama de influencias. La capital ha sido capaz de absorber el saber hacer culinario de infinidad de visitantes que se han asentado en el centro de la península a lo largo de los siglos. Ahora existe un gran número de platos típicamente madrileños como el cocido, los callos a la madrileña, la tortilla de patatas, la sopa de ajo o los espárragos de Arajuez.
En cuanto a los caldos, la Comunidad posee una reciente Denominación de Origen Vinos de Madrid, jóvenes, afrutados y aromáticos en sus versiones de tinto, rosado y blanco. No hay que olvidar el castizo y tradicional anisado de Chinchón.
Si visitamos Segovia disfrutaremos de uno de los rincones más bellos de la provincia, las Hoces del Río Duratón donde podemos practicar senderismo, piragüismo, canoa y por supuesto, degustar una excelente gastronomía. La localidad de Sepúlveda, próxima a las Hoces, es un ejemplo de la cocina segoviana.
Segovia es la tierra del asado, el cochinillo y el cordero lechal compiten por el protagonismo en los asadores segovianos. El cerdo no da sólo un excelente asado, sino que da lugar a un sinfín de embutidos, excelentes en toda Castilla y León, como el jamón serrano y el famoso chorizo de Cantimpalos.
En cuanto a la huerta, cobra una gran relevancia la zanahoria y la lombarda que se cultiva en la vega del río Duratón y, en menor medida, achicoria y endivia.
En cuanto a los postres segovianos destaca el ponche, los roscos y los florones. Los vinos de Segovia están adscritos a la Denominación de Origen Rueda, de ellos sobresale el vino blanco, que se encuentra a la cabeza de los blancos españoles. En cuanto al vino tinto domina la D. O. Ribera del Duero.
Las carnes y las alubias protagonizan la cocina de Ávila. Las características climáticas de la provincia implica que en el recetario de Ávila abunden los platos fuertes, guisos y asados. Entre los platos más populares destaca el chuletón asado, el cocido Moragueño, repollo al ajo arriero, pimientos o patatas revolconas ( cocidas y machacadas, aderezadas con pimentón y torreznillos). Los productos de matanza son excelentes, el lomo, las sabrosas morcillas, los chorizos de olla. Aunque Ávila no posee Denominación de Origen son excelentes los vinos de Cebreros y el Tiemblo.
COMUNIDAD DE MADRID










