Melocotón de Calanda, frutos del bajo Aragón


Mucho antes de llegar, la imagen de Alcañiz se impone con rotundidad. La silueta de su castillo en lo alto de un cerro, el agua azul del embalse de La Estanca y el verdor de la vega del río Guadalope captan la atención, en medio del ocre paisaje del Bajo Aragón histórico, en la frontera entre el valle del Ebro y las sierras del Maestrazgo.

Descubre esta ruta por Alcañiz y Calanda, patria chica de Buñuel, siguiendo la historia, los cultivos y las tradiciones aragonesas.

Señorial Ayuntamiento de Alcañiz, en la Plaza de España.

El castillo, que perteneció a la Orden de Calatrava, es hoy Parador de Turismo. El estanque de La Estanca de Alcañiz, muy cercano, es un lugar ideal para practicar deportes náuticos y en las riberas de Guadalope se cultiva el melocotón de Calanda, ese fruto carnoso y amarillo como el sol pintado por un niño. Atravesando el apretado casco antiguo de Alcañiz se llega a la Plaza de España, flanqueada por tres bellos edificios: la Lonja gótica, con sus tres arcos, el señorial Ayuntamiento del siglo XVI y la ex colegiata de Santa María la Mayor, un templo inspirado en la basílica del Pilar de Zaragoza.

Melocotoneros a orillas del Ebro

La ruta que ha comenzado en Alcañiz sigue aquí mismo, cuesta arriba, hasta el parador-castillo, donde no hay que perderse las pinturas góticas de la torre del Homenaje, de temática bélica y cortesana. El castillo es un magnífico observatorio de la huerta del Guadalope, que se extiende hacia Calanda por el sur y busca el Ebro en dirección norte, camino de Caspe, la próxima etapa. Claro que la visita de Alcañiz no es completa si no se recorren los pasadizos secretos de su subsuelo y se baja a la fuente de los 72 caños, junto al río, un fresco paraje para el descanso. 

Caspe dista unos 30 kilómetros de Alcañiz por la N-211. La carretera serpentea entre olivos y cerros con grandes rocas desplomadas que recuerdan fortalezas derruidas. Los melocotoneros medran en las orillas del gran embalse del Ebro, un lugar privilegiado para la pesca que casi toca el casco urbano, presidido por la colegiata de Santa María la Mayor, con elementos góticos y barrocos y famosa por su portada escultórica. 

Calanda, la patria chica de Luis Buñuel

Tambores de Calanda en Semana Santa.

Estamos al norte del Bajo Aragón histórico y, desde Caspe, hay que volver a Alcañiz para dirigirse, también por la N-211, hacia Calanda. La patria chica del cineasta Luis Buñuel tiene un museo dedicado a su figura. El director de, entre otras películas, El perro andaluz y El discreto encanto de la burguesía vivió en París, aunque regresaba en Semana Santa a tocar el tambor, una de las principales señas de identidad de Calanda y del resto de poblaciones de la zona. 

En casi todas ellas se cultiva el melocotón tardío, así llamado porque se cosecha a comienzos del otoño. Desde Calanda, tomando la N-211, se  llega a Alcorisa, una localidad que cada Viernes Santo representa el Drama de la Cruz. La escenificación, en la que intervienen más de 300 vecinos, data del siglo XVI. Este pueblo tiene varias fuentes medievales donde saciar la sed, en especial la de los Tres Chorros. Además, su búsqueda servirá de excusa para perderse por el casco antiguo, con sus palacios, iglesias y plazas porticadas, incluso para asomarse al parque fluvial del río Guadalopillo. 

Una vez en Alcorisa, se puede ir hasta Molinos tomando la N-211 y desviándose por la TE-V-8215. Está en el agreste Maestrazgo y alberga las denominadas Grutas de Cristal, un prodigio de la naturaleza en forma de estalactitas y estalagmitas. Entre Alcorisa y Castellote, con su ermita del Llovedor, se encuentran el embalse de Gallipuén y pueblos tan pintorescos como Berge, Molinos y Seno. 

Arroyos, fuentes, molinos y acequias salen al paso.Siguiendo por la A-226, se llega a Mas de las Matas. La torre de su iglesia da la bienvenida antes de continuar hacia Aguaviva y desde allí, por la TE-8301, a Las Parras de Castellote, pueblos con encanto rural. Volviendo a Mas de las Matas y avanzando por la A-226, se bordea el embalse de Calanda. Cerca está Foz-Calanda, donde hay restos de un horno alfarero que recuerda la tradición artesana que aún pervive en el Bajo Aragón, una tierra de sabrosos frutos y de tradiciones arraigadas.

EL PRODUCTO: RINCÓN DEL MELOCOTÓN DE CALANDA

Melocotón de Calanda

Denominación de Origen Protegida (D.O.P.)

Los frutos del melocotón de Calanda, dulces, consistentes y carnosos,  proceden de la variedad autóctona Amarillo tardío y sus clones seleccionados Jesca, Evaisa y Calante.

Se caracterizan por recibir un esmerado cuidado durante su maduración, hasta el punto que, en los meses de junio y julio, cada melocotón es cubierto en el árbol con una bolsa de papel parafinado, como mínimo, 9 semanas hasta el momento de la manipulación.

Antes del embolsado, que se hace manualmente, se lleva a cabo el aclareo del fruto, en el que se eliminan los melocotones que no cumplen los requisitos exigidos.

Fundación Española de la Nutrición

El 89% de su composición es agua y su nutriente mayoritario, los hidratos de carbono (9%).  Muy rico en fibra, normaliza el tránsito intestinal y protege frente al cáncer colorrectal.Contiene potasio, vitamina C  y vitamina A. 

www.melocotondecalanda.com

Lo que tienes que saber...

PRODUCTOS DE LA ZONA

La pizza no es un invento exclusivamente italiano. Así lo demuestran las tortas saladas típicas del Bajo Aragón. Consisten en una base de pan con diferentes coberturas de productos como pimientos, tomates, jamón, etc., todo ello aderezado con una salsa de la tierra denominada chirigol. También son populares platos como la fritada, los huevos en cazuela, el arroz de abadejo con patatas y el conejo con caracoles.

QUÉ COMPRAR

La artesanía florece en el Bajo Aragón, donde pueden adquirirse objetos de cerámica decorativa y utilitaria. Destacan los trabajos en  piedra, dado que en la zona existe una larga tradición de cantería, así como la forja de mobiliario y de artículos decorativos. El aceite de la zona es delicioso. Y, por supuesto, también se pueden comprar  melocotones en conserva o naturales, según la época.

MEJOR ÉPOCA PARA HACER LA RUTA

El comienzo del otoño, justo cuando se cosechan los melocotones que dan renombre a la comarca. De esta forma se ven los campos de este fruto en plena sazón. La primavera, coincidiendo con Semana Santa, también es muy recomendable.

SORPRESA

En Alcañiz existe toda una red de pasadizos secretos que comunican bajo tierra diferentes puntos de la localidad. Algunos de ellos se han restaurado y son visitables. Parten de la Oficina de Turismo, situada en la calle Mayor. Las Grutas de Cristal del pueblo de Molinos, de unos 600 metros de longitud, también se pueden visitar.

VISITA OBLIGADA

En Alcañiz, citado ya en el Cantar 
del Mío Cid en el año 1140, hay que ver el antiguo castillo de la Orden de Calatrava, hoy parador, que comenzó a construirse en el siglo XII. Se levantó sobre los restos 
de un castro romano y probablemente fue también alcazaba musulmana.

FIESTAS

La Semana Santa posee una marcada personalidad en las tierras del Bajo 
Aragón histórico. 
En Calanda, y en otros ocho municipios de la zona existe lo que se denomina la Ruta del Tambor y del Bombo. En Alcañiz se celebra  el día 23 de abril la fiesta conmemorativa  del Vencimiento del Dragón. Todos los meses de julio, además, acoge el Festival de los Castillos, dedicado a grupos teatrales y musicales.

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