Barcelona, ciudad de vida

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Se dice que quien bebe agua en la Fuente de Canaletas, situada al principio de las Ramblas, está "condenado" a regresar a la Ciudad Condal. Y lo cierto es que quien la visite en 48 horas deberá volver en algún momento. En un par de días es imposible abarcarla entera, aunque en ese tiempo sí que podemos ver y vivir lo necesario para no olvidarla nunca.

 

Primera mañana 

9.30 h - El alma de la ciudad

Una escapada de dos días por Barcelona debe empezar con una buena vista panorámica de la ciudad. Una de las mejores, situada en el centro "moderno" de la ciudad, en el barrio de l'Eixample de Barcelona, es la que se obtiene desde la Casa Milà, también conocida como La Pedrera

Este es el mejor ejemplo para saber qué es un edificio de viviendas de estilo modernista. Esta joya arquitectónica fue diseñada por Gaudí durante la primera mitad del siglo XX, pero hoy día aún nos deja con la boca abierta por su originalidad. 

Allí podremos matar dos pájaros de un tiro: conoceremos de cerca una de las obras más importantes del artista y disfrutaremos del paisaje urbano desde una perspectiva diferente y desconocida para el visitante. Además, si vamos a primera hora, evitaremos las colas de visitantes que se forman a la entrada y nos cundirá mucho más la jornada.

 

11.30 h - Esencia del Modernismo

Después de La Pedrera, podremos impregnarnos de la tradicional pasión barcelonesa por el diseño, que ya viene de lejos. En muchos lugares de la ciudad, encontramos edificios de estilo modernista. 

Éste era el estilo preferido de la burguesía de principios del siglo XX. Dejando aparte la joya de la corona, que es el templo de la Sagrada Familia -de visita obligada en pleno Eixample barcelonés-, no nos podemos perder la popularmente conocida como la Manzana de la Discordia con la Casa Amatllerla Casa Batlló, etcétera. 

Este tramo de Passeig de Gràcia, comprendido entre las calles de Consell de Cent y Aragó, es una exposición única de arquitectura modernista catalana a escala 1:1 concentrada en pocos metros.
La otra gran obra modernista de la ciudad, también creada por Gaudí, es el Park Güell. Queda lejos del centro, pero se trata de un lugar único en el mundo y merece darse un paseo hasta allí. En cualquier caso cogiendo la combinación de autobuses 16 (Pg. de Gràcia / Mallorca) y 31 nos llevarán hasta allí en unos 25 minutos.

 

12.30 h- Un toque de buen gusto

Tras disfrutar de las joyas arquitectónicas que posee el Passeig de Gràcia, ahora puede ser un buen momento para ver las "maravillas" que nos ofrecen sus tiendas. En esta misma calle y sus alrededores encontraremos las mejores tiendas de la ciudad en moda y marcas. Un paseo entrando en algunas de ellas y concedernos un capricho no estará de más. 

Otra opción, también, con un punto de sofisticación y curiosidad será acercarnos hasta el número 39 de Passeig de Gràcia, donde encontraremos el Museo del Perfume. Se trata de una delicatessen muy poco conocida que bien merece una pequeña parada. 

Y para acabar con otra opción alternativa podemos ver uno de los mejores patios interiores del barrio del Eixample en la tienda Vinçon. Seguramente es una de las tiendas que más se identifica con la cultura del diseño que se asocia internacionalmente a Barcelona. En ella, encontraremos espectaculares objetos de autor para un regalo original. 

 

Primera tarde 

14.00 h - Mucho más que mercados

Al final de Passeig de Gràcia, en dirección al mar, y ya entrando de lleno en la famosa Rambla de Canaletes en el distrito de Ciutat Vella, podremos visitar algo sorprendente. 

Se trata de dos mercados que son dos joyas, tanto por sus tiendas como por su ambiente y diseño. Aquí deberemos tomar una decisión: desviarnos hacia el mercado de San José, más conocido como la Boquería, o bien optar por el de Santa Caterina, justo al lado de la Catedral, en el Barrio de la Ribera. 

El primero es famoso por su colorismo y por una oferta que abarca desde las peras de Lérida hasta las hormigas fritas de África. En él podemos buscar la barra del bar Pinocho, con una selección de tapas originales y extraordinarias a las que es asiduo el afamado chef catalán Ferran Adrià. Comer allí es una experiencia inolvidable. 

El mercado de Santa Caterina, por su parte, exhibe un espectacular techo vanguardista del estudio Miralles/Tagliabue. De hecho fue el primer mercado cubierto de la ciudad. De ello, hace ya más de 160 años. En su interior esconde el moderno y reconocido restaurante Cuines, para comer sin prisas.

En cambio, si preferimos comer con menos agobios de los que puede ofrecer el interior de un mercado como estos, en continua ebullición, podemos visitar el Senyor Perellada (Recomendado por Guía Repsol), Ca l'Isidre (dos Soles  de la Guía Repsol) o el Shunka (Recomendado por Guía Repsol), una de las mejores barras de Sushi de Barcelona. Cualquiera que sea la elección dará fe del nivel gastronómico de la ciudad.

 

16.00 h - La Barcelona romana

Después de un merecido descanso y una buena comida, lo ideal es ponerse de nuevo en marcha para seguir descubriendo la ciudad. Ya sea viniendo desde la Rambla o desde la vía Augusta, la tarde la dedicaremos a la Barcelona medieval y romana. Lo mejor es perdernos por calles con nombre de antiguos gremios, como la calle Llibreteria, Comerç, etc., donde encontraremos tiendas de segunda mano, anticuarios ...

Aquí se ubica la Catedral de Barcelona, en pleno Barrio Gótico. Justo detrás de la catedral encontramos una pequeña y estrecha calle llamada Paradís. 

Allí descubriremos una curiosidad que incluso muchos barceloneses desconocen y es que, en el edificio que aloja el  Centre Excursionista de Catalunya, se ocultan los restos del templo de Augusto. En este lugar, además, se puede ver la placa que señala el lugar exacto donde los romanos fundaron la ciudad. A pesar de tratarse de una entidad privada, podremos acceder sin problemas al edificio. 

 

18.00 h - Shopping alternativo por el Born

Tras este hallazgo fundacional, no podemos acabar la jornada sin conocer uno de los barrios más desconocidos para los visitantes. Se trata del barrio del Born, donde destaca la bella basílica de Santa María del Mar, en la que se inspiró el best seller La Catedral del Mar. Visitándola reconoceremos varios pasajes de esta novela de éxito.  

Desde hace una década, el Born, situado a 10 minutos de La Catedral bajando por la calle Argenteria, se ha convertido en uno de los barrios más in de la ciudad. Allí, apuraremos la tarde entre sus tiendas de moda alternativa y de diseñadores a la última. 

Muchas de estas tiendas están instaladas en edificios góticos o museos que ocupan antiguos palacios, como el de Picasso  o el de indumentaria. A veces, nos costará saber qué resulta más bonito, si la tienda, la ropa o los artículos que se ofrecen... 

 

20.30 h - Cena y copas en territorio bohemio

La jornada ha sido espectacular, pero también larga y agotadora, por eso una gran opción es quedarse por el barrio para tomar un aperitivo y una cena diferente. Y es que el Born, cuando las tiendas cierran y las luces de las farolas se encienden, cambia por completo. Se convierte en un lugar bohemio, con encanto, con artistas y modelos que salen vestidos a la última. Aquí hay varios locales donde se pueden tomar unas buenas tapas, como el Taller de Tapas (calle Argenteria, 51) o el Golfo de Bizcaia (calle Vidriera, 12). 

También encontraremos algunos lugares emblemáticos, como el Xampanyet, en el número 22 de la calle Montcada. Para cenas más formales, en el Comerç 24 disfrutaremos de una excelente cocina de autor, y el Espaisucre (recomendado por la Guía Repsol) nos sorprenderá absolutamente, ya que es el único restaurante de postres del mundo. Pero no temamos, cenaremos de maravilla.

Más tarde, en el Born se empezarán a subir las persianas de los locales para alargar la noche. En el mismo Passeig del Born, encontraremos numerosos bares, como el Miramelindo (en el número 15, un lugar perfecto para saborear mojitos y caipiriñas) o El Copetín (en el número 18). A pocos metros, en la calle Marquès de l'Argentera número 27, está el Diobar; uno de los clubs de música negra más cool de Barcelona. 

En el Passeig Picasso número 40, se encuentra la famosa discoteca Magic Rock, para roqueros incondicionales. Todos ellos nos permitirán disfrutar de la noche hasta que el cuerpo aguante.

 

Segunda mañana 

09.30 h - Mirando al mar

Barcelona se abrió al mar con los Juegos Olímpicos y debemos sacarle partido durante nuestra segunda jornada. Para empezar, tomamos la clásica golondrina (el tradicional barco turístico de la ciudad) en el Port de la Pau. Las taquillas se encuentran a los pies de la estatua de Colón (que no señala a América, como cualquiera pudiera pensar, sino hacia Madagascar). 

Desde allí navegaremos hasta la escollera para obtener una vista alternativa de la fachada marítima: Barcelona vista desde el mar. Esta imagen es muy poco habitual para un visitante que debuta en la ciudad, pero es una cita obligada para cualquier barcelonés que se precie de serlo. Hay embarcaciones que viajan hasta el rompeolas, mientras que otras permiten apreciar el perfil del Puerto Olímpico y las torres Mapfre. 

 

11.30 h - Del Maremagnum a la Barceloneta

La Golondrina nos volverá a dejar al pie de Colón. Partiendo desde allí, justo al lado, abordaremos una joya de la arquitectura: el puente del Maremagnum. Este es uno de los dos puentes levadizos (junto con el del puerto de Valencia) que existen en España. 

Por lo tanto, antes de atravesarlo, deberemos asegurarnos de que el semáforo esté en verde. Este puente nos dejará en el Maremagnum, uno de los centros comerciales y de ocio más importantes de la ciudad. Es un lugar muy interesante para ir de compras. Al estar ubicado en puerto franco, muchos artículos no pagan aranceles y son más baratos.

En cambio, si las compras no son lo nuestro, podemos aprovechar para visitar el Museo Marítimo de Barcelona, en Drassanes. Allí, nos sorprenderemos con la exposición de las mil y una embarcaciones que se han utilizado para navegar por el Mediterráneo en los últimos 500 años.

Sea cual sea la elección que hayamos tomado, al acabar deberemos dirigirnos hacia uno de los barrios más emblemáticos de Barcelona: la Barceloneta. Desde el Maremagnum es un paseo de unos 10 minutos por el Moll de la Fusta (la parte antigua del puerto de Barcelona) y siempre dirección mar. Allí nos pondremos en contacto con uno de los tesoros naturales de esta ciudad: sus playas (San Sebastián, El Bogatell, Mar Bella, Nueva Icaria, Barceloneta, etcétera). 

En invierno, con mucha menos gente, se transforman en un lugar de encuentro tranquilo. Aquí se practican los deportes de playa y de agua, y por supuesto, se toman los clásicos almuerzos o aperitivos en los chiringuitos a pocos metros del mar, con la luz y el sol del invierno. Es recomendable pararse en el Goa Beach Club, en la playa de San Sebastián, donde se rodó una secuencia de la película Vicky, Cristina, Barcelona.

 

Segunda tarde 

13.30 h - Del mar al cielo

A estas horas, el hambre aprieta y es hora de tomar decisiones importantes, como la de empezar a tomar posiciones para comer. Para ello, y partiendo de la Barceloneta, tenemos varias opciones. La más cómoda es la de saborear un buen arroz en cualquiera de los restaurantes que bordean las playas, especialmente en la Barceloneta y en el Puerto Olímpico

Ofrecen muy buena comida marinera en Can Majó (Arroz caldoso espectacular) y también en Casa Solé (calle Sant Carles, 4), fundada en 1903 y famosa por sus arroces y por ser una de las preferidas de Manuel Vázquez Montalbán. También destacan Els Pescadors (Recomendado por Guía Repsol) y Lluçanes donde podremos probar el tradicional Mar y Montaña catalán.

Otra opción, más espectacular pero menos habitual, es la de subir a la montaña de Montjuïc con el funicular y disfrutar de una comida con panorámica de la ciudad desde el restaurante Torre de alta mar; No lo podremos olvidar nunca.

 

17.00 h - La montaña mágica

Justo detrás del castillo de Montjuïc, al lado de las Piscinas Picornell,  encontraremos una terraza especial. Se trata de El Xalet, un chill out entre pinos, ideal para disfrutar del aperitivo o de un café de sobremesa. Para regresar a la ciudad, podemos hacerlo de una forma original, caminando y utilizando un sinfín de divertidas escaleras automáticas. 

La bajada se nos hará más corta y agradable mientras descubrimos los rincones de la montaña mágica. Ya que estamos por allí, recordemos un hito histórico para la ciudad, dando una vuelta por las instalaciones olímpicas y el museo que conmemora la efeméride de 1992, que todavía emociona a quienes la vivieron en persona o por televisión. 

 

18.00 h - Entre el arte y la naturaleza

Otros tal vez prefieran aprovechar el descenso de la montaña dirección hacia la Plaza de España, para acercarse a algunos de los centros de arte más importantes de Europa. Destacan, sin duda, la fundación Joan Miró y su excelente colección de arte contemporáneo. 

Por su parte, el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) cuenta con la más completa muestra de arte sacro románico de Europa. Si viajamos con niños, la Fundación Joan Miró ofrece además conciertos y actividades infantiles gratuitas todos los fines de semana.

Mientras vamos de un punto de interés a otro, pasearemos por una gran selección de parques y jardines, desde el versallesco que rodea el Palacete Albéniz hasta el de cactáceas de Costa i Llobera, de lo más completo a nivel mundial en su especialidad. Como fin de fiesta y también durante el fin de semana, no hay nada como sentarse a contemplar las fuentes de Montjuïc, con su danza única de agua, color y música. 

Con este paseo, que saca partido de las alternativas que nos ofrece la montaña de Montjuïc, hemos consumido nuestras últimas horas en Barcelona, pero si hemos bebido agua de la Fuente de Canaletas, como decíamos al principio, seguro que volveremos.

Seas como seas, tenemos un plan para ti

Para los sofisticados:

Los devotos de la cocina de diseño barcelonesa tienen una cita en el Abac (galardonado con tres Soles de la Guía Repsol), donde Jordi Cruz ofrece una cocina vanguardista sin caer en la creatividad gratuita (avenida Tibidabo 1, tel.: 93 319 66 00). Aconsejamos compartir los primeros, ya que la abundancia de platillos de degustación con los que obsequia el chef puede hacer que no lleguemos al final. 

Sin reservas, en la barra o en mesas de formato escaso y con una calidad de producto que desborda cualquier expectativa, el Tickets (un Sol de la Guía Repsol), regentado por el hermano de Ferran Adrià , es uno de los restaurantes de moda. Su especialidad son las tapas de diseño: inolvidables con mayúsculas (Tamarit 104, tel.: 93 424 52 31).

 

Disfrutar del relax:

Flotarium Barcelona. Flotar es un nuevo concepto de salud, bienestar y belleza al alcance de todos los que quieran mejorar su calidad de vida. Durante una hora, no existe la gravedad en nuestro cuerpo y nos sentiremos como en una nave espacial, flotando sin esfuerzo, como en el mar Muerto. Es lo último para combatir el estrés, relajar los músculos, etc.

 

Para los más aventureros:

Vuelo en helicóptero sobre Barcelona. Contemplar la ciudad a vista de pájaro es lo que ofrece la empresa Cathelicopters, con salidas desde el puerto de Barcelona.

 

Para amigos:

Copas y bailes panorámicos. En la zona del Tibidabo, en el pie del funicular, hay una pequeña plaza (Doctor Andreu, 2) donde se encuentran algunos de los mejores y más conocidos pubs y disco-bares de la ciudad, como el Mirablau o el Mervellé. Pero lo mejor es que podemos tomar una copa tranquilamente o bailar hasta la madrugada con la vista nocturna más impresionante de la ciudad. 

 

Para familias:

L'Aquàrium (Maremagnum) es el centro marino lúdico y educativo más importante del mundo en temática mediterránea. Un conjunto de 35 acuarios, 11.000 ejemplares de 450 especies diferentes, un túnel submarino de 80 metros, seis millones de litros de agua y el inmenso Oceanario hacen de este centro un espectáculo único y una referencia de ocio que ya han visitado más de 14 millones de personas. El resultado es una gran experiencia para todas las edades.


Agradecimientos: Toni Vidal.

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