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La Masella (Gerona), la estación dentro del bosque

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El soleado valle de la Cerdaña es el escenario ideal para sumergirse en el esquí y las demás actividades de la estación de La Masella. Este destino se integra en el paisaje boscoso de los Pirineos Orientales, un matiz que ha caracterizado desde hace muchos años esta estación catalana. La sensación de esquiar por largas pistas señalizadas que parecen estar fuera de pista es uno de sus principales atractivos.

La estación de La Masella disfruta del privilegio de integrarse en un entorno natural coronado por la cima de la Tosa (2.535 metros). Desde aquí, es posible contemplar las grandes cimas de los Pirineos Orientales, como el Puigmal, el Carlit y el Puigpedrós, así como el vecino Pirineo Central. Y si el día es claro y las condiciones lo permiten, incluso el Montseny, Montserrat y el Tibidabo, a las puertas de Barcelona.

Situada entre los municipios de Alp, Das y Urús, La Masella cuenta con una peculiaridad que la distingue del resto de las estaciones: el 80% de su dominio esquiable está cubierto de bosque. Esto se hace palpable especialmente en los sectores de La Pia, La Pleta, el Bosc d’Alp y Coms de Das. Esquiar en sus pistas entre frondosos bosques de abetos es una experiencia diferente. El esquiador se siente transportado a latitudes mucho más septentrionales, como si estuviera en Alemania o Austria.

 

Buen tiempo y La Caseta del Snow 

Otra de las virtudes de La Masella es la buena climatología, que puede alargar la temporada hasta cinco meses. Es una gran suerte para los que pueden disfrutar de los 72 kilómetros esquiables de la estación durante más tiempo.

Los diferentes sectores de la estación permiten practicar el esquí a todo tipo de visitantes, sea cual sea su dominio. En las cotas altas, por ejemplo, se puede esquiar entre las murallas de rocas de Coma Pregona y Coma Oriola. Dues Estacions es el lugar de encuentro del esquí y el snowboard, con el imponente Puigmal de fondo y el aliciente de poder divisar algún rebeco. Este es también el punto donde se conectan las estaciones de La Masella y La Molina. El forfait conjunto Alp 2500 permite disfrutar de 130 kilómetros esquiables.

En esta zona se encuentra La Caseta del Snow, un centro de reunión de practicantes de esta modalidad, con monitores preparados y cursos abiertos a cualquiera. También se ofrece la posibilidad de poder probar las tablas de última generación en alguno de los half pipes naturales de La Masella.

Desde La Masella se alcanza con facilidad diversos puntos de interés, como el cercano pueblo de Alp y sus alrededores, con el dolmen de Pavorda o los castillos de Segramorta y de La Torre de Riu. Aquí, también se organizan salidas guiadas por los senderos de la zona (tel.: 972 890 385).

 

Puigcerdá y el secreto mejor guardado: Llívia 

Un objetivo claro es la cercana y bulliciosa Puigcerdá, capital de la comarca. Se puede pasear por las callejuelas del Raval o por el barrio viejo, donde se encuentra la iglesia de Santa María, o pasar una mañana tranquila descansando al lado del estanque artificial.

En cuanto a la gastronomía de la zona, la Cerdaña es un destino de primer nivel. En Bolvir se sitúa el precioso palacete de la Torre del Remei (galardonado con dos Soles de Repsol), uno de los hoteles con más encanto de España. En su restaurante, Josep Maria Boix y su equipo siguen deleitando con platos llenos de elegancia y sabores nuevos.

La Cerdaña guarda también un pequeño secreto: Llívia. Este pequeño pueblo de historia milenaria forma parte de España, pero está enclavado en territorio francés. A pesar de su escala, tiene dos atracciones gastronómicas importantes. Can Ventura (tel.: 972 896 178) es un restaurante con treinta años de historia y una cocina catalana elaborada. La Pizzería-Taller de Fabián Martín es totalmente diferente. Aquí, este ex boxeador elabora las que, oficialmente, son las mejores pizzas del mundo. Hay que atreverse a probar las pizzas de flores, foie gras, trufa blanca o incluso de oro comestible.