Acércate a Montmeló y descubre sus alrededores: Parets, Santa Perpètua de Mogoda, Palau-solità i Plegamans y otras localidades cercanas, perfectas para el turismo rural.
La relatividad del tiempo, teoría formulada por Albert Einstein, tiene múltiples aplicaciones y ejemplos. Montmeló, municipio de Barcelona, da fe cada año de las certeras palabras del pensador alemán. Y es que la tranquilidad que se respira a lo largo del año en la localidad se ve bruscamente interrumpida por la más trepidante de las emociones.
Situado a unos 20 kilómetros de Barcelona, a orillas del río Besós, Montmeló presenta una perfecta armonía entre la modernidad y la tradición, la primera representada en su imponente circuito de velocidad. Su faceta patrimonial halla en la iglesia neoclásica de Santa María su mejor exponente.
Parets del Vallès es un tranquilo y encantador rincón del mundo que invita a sosegar el alma en plácidos paseos. No faltan lugares que ver en este precioso enclave a tan solo 23 kilómetros de Barcelona, desde iglesias, torres y parques hasta monumentos megaliticos. Silueta emblemática de Parets es la iglesia de Sant Esteve, templo neorrománico de tres naves reconstruida en 1946 preservando vestigios de una antigua iglesia del siglo XIII de la que se conserva el ábside, amén de otros elementos que sobrevivieron a los dos incendios que asolaron el templo primigenio.
La Torre d'en Malla es un edificio gótico de planta cuadrangular, fechada su construcción en siglo XI y que se enclava en el espacio natural más importante de Parets, en Gallegos, junto a un bosque y campos de cultivo.
Can Moragues descubre al visitante la estructura de una típica masía. Fue construida en el siglo XIII y reformada en el XIV. Los amantes de las manifestaciones artísticas más modernas disfrutarán sin duda de la decoración de la antigua fábrica Tipel, una obra del movimiento pop-art firmada en la década de los 70 por Eduardo Arranz Bravo y Rafael Bartolozzi.
Para quienes busquen el arte de épocas atávicas, la Piedra del Diablo, monumento megalítico probablemente funerario, representa todo un desafío, ya que son multitud las leyendas que la rodean.
Santa Perpètua de Mogoda ubicada a 15 kilómetros de Barcelona y a 7 kilómetros de Sabadell, con una población cercana a los 25.000 habitantes, es adalid de tranquilidad y tradición.
Son de interés las masías de Can'Oller, Can Banús, Can Miralpeix y Can Sabau. La Granja Soldevila es emblema en la localidad. En la pedanía de Santiga puede admirarse una iglesia románica y "el mur dels poetes", una pared con esculturas dedicadas a poetas de renombre.
La localidad fronteriza de la comarca del Vallés Oriental, está situada a tan solo 11 kilómetros de Sabadell, a 13 kilómetros de Granollers y a 25 kilómetros de Barcelona. Constituida tradicionalmente por dos parroquias- de Palau-solità y la de Plegamans- el municipio atesora legados arquitectónicos con claras señas catalanas.
El Castillo de Plegamans domina el paisaje de la zona baja de Palau-solità i Plegamans desde su privilegiado enclave en lo alto de la montaña. Su arquitectura, a medio caballo entre casa y fortificación, responde a preceptos góticos. Su fecha de construcción se calcula entre los siglos XIV y XV, aunque posteriormente sufrió notables modificaciones. Llama poderosamente la atención la torre adosada al palacio, construida con piedras del río ligadas con cal.
La iglesia de Sant Genís es todo un ejemplo de supervivencia. Y es que dos incendios provocados durante la Guerra Civil no pudieron enterrar su espíritu. Las obras de reconstrucción del templo se iniciaron en el año 1942, bajo las directrices del arquitecto Puig Boada. Su nave cuenta con vitrales del maestro Oriach que representan apóstoles, patriarcas, arcángeles, santos mártires, evangelistas y los siete dones del Espíritu Santo.
Montmeló se convierte en un mar de trepidantes emociones cuando se celebran los famosos campeonatos de motociclismo. Son una ocasión única para ver en acción y animar a nuestros campeones, que acaparan a la afición española, pero también para disfrutar de la localidad de Montmeló y las vecinas localidades que cabamos de describir, auténticos paraísos para los amantes del turismo rural.