Valencia es una de esas ciudades que sin contar con una gran dimensión en superficie ni en población dispone de muchos atractivos para visitar. Naturaleza o arquitectura tienen sus representaciones de interés en la ciudad, sin olvidar del atractivo ambiente nocturno y playero o de una gastronomía de prestigio gracias a la popular paella.
Valencia cuenta con una larga vida. Grandes páginas de la historia tienen en esta capital, por la que pasa el río Turia, muchas líneas. El Cid, protagonista del cantar de gesta más conocido de la literatura española, comenzó dándole el protagonismo que esta urbe se merece. El caballero castellano la conquistó, tras demostrar unas grandes dotes en el arte de la estrategia, en 1094. La ciudad ha crecido, formando parte de la Corona de Aragón, hasta pasar a erigirse como comunidad dentro de España.
En 1381 comenzó a construirse uno de los, hoy en día, estandartes de la capital del Turia. El campanario de la catedral, más conocido como la Torre del Miguelete, obtuvo su forma completa en 1429. Desde entonces, esta edificación de estilo gótico levantino preside la ciudad con una altura de 51 metros. Para coronarla hay que subir 207 escalones.
De la antigüedad a la más avanzadas de las modernidades, con la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Este complejo diseñado por el reconocido Santiago Calatrava se inauguró en 1998, y alberga cultura y entretenimiento. Dispone del Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, que, con forma similar a la de un esqueleto de dinosaurio, permite conocer más de cerca el mundo de las ciencias. En este mismo sentido, se abrió el Palacio de la Artes Reina Sofia, con cuatro salas, va destinado a fomentar la música y las artes escénicas.
En el Hemisferio hace las funciones de planetario y permite realizar proyecciones de cine IMAX y Láser. En este escenario también hay espacio para la pasear. Entre otras zonas, por el puente de l´Assut de l´or o por el L´Umbracle, un paseo repleto de jardines, desde el que se puede ver toda la construcción. Finalmente, el acuario oceanográfico más grande de Europa resulta otra de las paradas ineludibles. Estos dos aspectos de Valencia muestran muy bien de la pasta de la que se encuentra hecha.
Como no todos son edificios, la capital de la Comunidad Valenciana muestra sus encantos naturales. El Parque de la Albufera dispone de más de 21.000 hectáreas para disfrutar de la fauna y flora característica de la zona mediterránea. Su punto central es una laguna costera de una profundidad de 1 metro, separada del mar por una estrecha margen litoral arenosa, con dunas y bosques de pinos. Aves en peligro de extinción como el Fartet o el Saruc encuentran en estas tierras cobijo, y se encuentran acompañadas de una gran riqueza de animales. Especies como la garza real, garcilla cangrejera, pato común, anade azulón o las lubinas dan vida a esta zona siempre interesante de conocer. La hermosura se consuma con una vegetación formada por pinos, cascoja, taray, enebro, romero y tomillo.
En la misma ciudad, se encuentra el Jardín Botánico. Unos paseos de gran belleza para recorrer, en los que abundan unas de las palmeras más grandes de Europa y plantas acuáticas.
La potencia deportiva de la capital del Turia no se centra sólo en sus equipos, como el de fútbol, que ya se presenta como uno de los más potentes de España y en menor medida del continente. Valencia albergó en 2007 la 32ª edición de la Copa América de vela, un evento que elevó a la ciudad a altos niveles del panorama internacional. El mundo de la velocidad tiene uno de sus feudos aquí. La Fórmula 1 llena sus calles, en un circuito urbano, desde 2008 con los monoplazas más rápidos del planeta. Igual ocurre con las motos, dado que el autódromo Ricardo Tormo, de Cheste, se ha convertido en una de las citas ineludibles del calendario del Mundial; es más, una de las destacadas, dado que viene siendo la última prueba.