Fundada por el pueblo ibérico de los layetanos, Barcelona recibió como primer nombre Laye aunque enseguida los cartagineses le dieron el nombre de Barcino. La ciudad mediterránea conserva entre sus calles numerosos tesoros que muestran el paso de las diferentes culturas a lo largo de los años.
Desde entonces numerosas civilizaciones han pasado por la ciudad dejando a su paso diversos monumentos y restos que hacen de Barcelona una de las ciudades españolas con mayor oferta cultural.
De la época romana, en la que recibió el nombre de Colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino, se conservan pocos vestigios aunque todavía es posible admirar las dos vías principales de esa época como el Decumanus maximus y el Cardo maximo. Además se puede atravesar una de las que fueron puertas de acceso a la ciudad conocida como Porta Praetoria.
Barrio Gótico
Si se avanza hasta el gótico, Barcelona guarda entre sus calles abundantes muestras de este estilo. Todas ellas se encuentran en lo que se considera el casco antiguo. Se trata de numerosas calles en torno a la joya de esta parte de la ciudad, que no es otra que la Catedral de Santa Eulalia. De estilo gótico, se empezó a construir en 1298 durante el obispado de Bernat Pelegrí y el gobierno del Rey Jaime II. Sin embargo, la Catedral no es la única iglesia de estilo gótico que merece la pena ser visitada. En la zona se encuentra también la Iglesia de Santa María del Mar que, edificada en 1329, es una de las mejores muestras del llamado Gótico Catalán.
Más allá de los edificios de carácter religioso se encuentran otros muchos de utilidad política que llaman la atención del visitante. Entre ellos no hay que olvidar dos: la Generalitat y el Palacio Real Mayor. El primero es un edificio construido a principios del XV y en el que se recogen diferentes estilos arquitectónicos. Así, no es difícil distinguir elementos góticos, como la escalinata del patio, renacentistas en la puerta que da a la calle Bisbe o barrocos en la fachada norte, obra de Pau Ferrer.
El Palacio Real Mayor se encuentra adosado a lo que queda de muralla romana y al igual que pasa con el edificio de la Generalitat también se caracteriza por reflejar diferentes etapas arquitectónicas.
Pero el edificio más ambicioso del arquitecto catalán y uno de lo más famosos a nivel mundial es la Sagrada Familia, uno de los iconos de la ciudad. En 1921 se terminó el primer campanario y, cinco años más tarde, Gaudí falleció dejando su gran obra inconclusa.
Todo el edificio supone una alegoría. Las tres fachadas simbolizan algo. El Nacimiento de Jesús al oeste, su Pasión y Muerte al este y la Glorificación al sur aunque la única fachada finalizada es la del Nacimiento. Cada una de ellas está flanqueada por cuatro torres que, en conjunto, simbolizan los Apóstoles mientras que la gran cúpula simboliza a la Virgen María. En la cripta de la iglesia descansan los restos del arquitecto y desde 1952 se prosiguen las obras según sus planos.