Desde que se convirtiera en una de las capitales mundiales del windsurf, Tarifa es sinónimo de libertad. Sus calles sirven de puente entre las playas y el centro histórico. Sin embargo, poca gente conoce que cuenta con uno de los mejores castillos de España, aunque también es conocido por una historia ciertamente trágica…
El castillo de Tarifa había levantado por orden del califa Abderramán III en el año 960 para defender el punto más estratégico del Estrecho de Gibraltar. Desde entonces, ha sido pieza codiciada por numerosos enemigos (almohades, cristianos y, posteriormente, los piratas berberiscos) y ha mantenido su condición de fortín.
A primera vista llama la atención su imagen compacta protegiendo el puerto de Tarifa
. Consta de dos patios de armas, unidos por estrechas galerías. Se conserva el núcleo central califal, al que los sucesivos señores añadieron posiciones defensivas, siempre usando la piedra como materia prima. También se puede ver la réplica de un arma de guerra de la época: una catapulta para derribar murallas.
Después de ser conquistado por los cristianos, lo que ocurrió por primera vez en 1292, se abrieron ventanas en los muros y se completó el recinto árabe con una gran torre octogonal, unida a la muralla interior por un muro o coracha. Esa torre fue desde donde Guzmán el Bueno lanzó su cuchillo, lo que forjó toda una leyenda...
La leyenda de Guzmán el Bueno
Alonso Pérez de Guzmán ha pasado a la historia con el apelativo el Bueno (Guzmán el Bueno) después de haber sacrificado a su hijo. Lo que hoy se ve con cierta indignación, en la Tarifa del siglo XIII no fue motivo de polémica, sino de orgullo. ¿Por qué? Esta es la historia…
Alonso Pérez era un militar leonés de larga trayectoria en los asuntos cortesanos y militares. En 1295, la campaña benimerín (los emires norteafricanos) contra Sancho IV el Bravo llevó al asedio de Tarifa, la llave del estrecho de Gibraltar. Las tropas africanas contaban con la ayuda del infante don Juan, hermano del rey. Después de varios intentos infructuosos, el infante amenazó a Alonso Pérez, al mando del castillo, con degollar a su hijo si no rendía la plaza.
Según las crónicas oficiales, Alonso Pérez respondió desde lo alto de la torre octogonal al infante don Juan algo espectacular: “No engendré yo hijo para que fuese contra mi tierra; antes engendré hijo a mi patria para que fuese contra todos los enemigos de ella. Y si no tienes un cuchillo, ahí va el mío”. Irritado, don Juan cumplió su amenaza en ese mismo lugar, pero los benimerines acabaron regresando a África. Todavía hoy, ante la estatua de Alonso Pérez de Guzmán que preside el castillo, nos preguntamos por la personalidad de este hombre.
La capital del viento
A los pies del castillo se extiende una ciudad bulliciosa, la esquina de Europa, bañada por el mar y el viento. Tarifa
(www.tarifaweb.com
) se ha beneficiado de la llegada de miles de turistas extranjeros, llamados por la posibilidad de disfrutar de estos dos elementos durante todo el año.
Además, la apertura de la línea de ferry a Tánger, en Marruecos, hace que en apenas 35 minutos se pueda cruzar el Estrecho, lo que ha promovido el auge comercial de la zona. Su centro histórico, donde encontramos monumentos como la Puerta de Jerez, presenta muchas posibilidades de ocio, abarcando prácticamente todas las horas del día.
El fin de la temporada turística veraniega permite a los tarifeños tener más espacio y tranquilidad para pasear por sus playas. La playa Chica es la más familiar y la preferida por los lugareños. Se encuentra en la franja que separa el castillo y la isla de Tarifa o de las Palomas. La playa de los Lances, con más de diez kilómetros de longitud, es de fácil acceso y está siempre más frecuentada.
Después, se suceden una serie de calas y zonas rocosas en las que más de uno alucinará con las “artes surferas”. La impresión aumentará al visitar las playas de Los Porros, Valdevaqueros (la meca del windsurf y el kitesurf en Europa) y Punta Paloma. Ya más lejanas, se encuentran la playa de los Alemanes
y la de Atlanterra .
La Duna y El Estrecho
Mención aparte, y visita obligada, merece el Monumento Natural Duna de Bolonia. La duna, de 30 metros de altura y 200 de anchura, sigue empujando desde la playa hacia el interior gracias a la fuerza del viento. Dentro del monumento natural, que se puede visitar a pie o en bicicleta, se encuentran el faro de Camarinal y el Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia, los restos de una factoría romana de salazón (www.juntadeandalucia.es/medioambiente
).
En Tarifa hay decenas de empresas que explotan sus posibilidades turísticas durante todo el año. Entre otras ofertas, destacan las rutas a caballo y las excursiones para explorar la riqueza ornitológica de la comarca (www.aventurasdelsur.com
), que cuenta con el Parque Natural de Los Alcornocales y el Parque Natural del Estrecho.
Tarifa es una ciudad cosmopolita, lo mismo que su gastronomía. Destaca el pescado, que llega bien fresco desde las playas locales o desde Marruecos. Otra buena opción, un potaje de tagarninas. Yendo por la N-340 en dirección a Cádiz, a unos 7 kilómetros de Tarifa se encuentran La Codorniz
(tel.: 967 684 744) y Hurricane
(Recomendado por Guía Repsol) (tel.: 956 684 919).