Las vistas sobre Jaén son, quizás, el principal atractivo de este castillo, que mantiene la impronta de su origen como encrucijada de reyes y reinos, allá en el siglo XIII. Hoy, es uno de los principales reclamos de una capital con una gran vitalidad histórica y cultural.
El caudillo cartaginés Aníbal fue el primero en erigir una fortaleza en el cerro de Santa Catalina. Con Roma se mantuvo esa fortaleza, que almorávides y almohades convirtieron en todo un modelo de la arquitectura militar de frontera. El alcázar árabe acabó siendo demolido y sus restos se encuentran junto al restaurado edificio que actualmente es un Parador Nacional
, desde cuyas habitaciones se disfruta de unas panorámicas extraordinarias.
Lo que se ve actualmente, es la culminación del esfuerzo que comenzó Fernando III el Santo a partir de la toma de Jaén, en 1246. La visita abierto al público del castillo –el Parador funciona como un hotel- se inicia en la Torre del Homenaje (actualmente, recepción del castillo). Después, la visita sigue por la Torre de Vela, la prisión que usaron las tropas napoleónicas, o la Torre Albarrana. En el exterior se encuentra el mirador de la Cruz del Castillo. Desde allí, se aprecia la capital jienense
a vista de pájaro.
Por el casco antiguo y la judería de Jaén
Una vez hayamos descendido del castillo de Santa Catalina, para conocer Jaén
lo mejor es recorrer con tranquilidad el barrio de San Juan o las calles que rodean la catedral.
Merece la pena entrar en el Palacio de Villardompardo, en cuyos sótanos se encuentran los Baños Árabes de Alí (tel.: 953 248 068). Se visitan cuatro salas (vestíbulo, sala de agua fría, templada y caliente). Dependiendo de la hora del día, cambian de ambientación gracias a los lucernarios en forma de estrellas de ocho puntas del techo.
Los baños árabes forman parte de la antigua judería de Jaén. Una ruta por sus calles, desde la catedral hasta la iglesia de la Magdalena, depara sorpresas como la escultura de una menorah (el candelabro de siete brazos de la religión hebrea) en la plaza de los Huérfanos. Esta estatua pretende ser un homenaje a “quienes anduvieron juntos”, los protagonistas de la diáspora sefardita.
La cuna del aceite español en bicicleta
Fuera ya de la capital, la Vía Verde del Aceite
encamina al visitante por el corazón de los olivares hacia Torredelcampo, Torredonjimeno y Alcaudete. Se trata de un recorrido en BTT (bicicleta todo terreno) de 55 kilómetros, convenientemente señalizado. Hay que recordar que Jaén aporta cerca del 20% de la producción mundial de aceite de oliva.
Otras propuestas: acercarse a Baeza
y Úbeda
, ambas ciudades Patrimonio de la Humanidad. También destaca el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, el más extenso de España y que tan famoso hicieran los documentales de Félix Rodríguez de la Fuente.
Sea cuál sea la opción que se elija siempre se podrá contar con grandes opciones para comer a cualquier precio. La zona de tascas de Jaén está delimitada por las calles Maestra y Cerón, peatonales ambas, y Arco del Consuelo. El Gorrión (fundado en 1888; tel.: 953 232 000). Alcocer (tel.: 953 231 036), famoso por los bocadillos de tortilla de espárragos y gambas.
Si se quiere comer en mesa, y probar el pollo al ajillo, el bacalao encebollado o las patatas a lo pobre con huevos y pimientos fritos, dos buenas opciones son los restaurantes Espadaña Centro
(tel.: 953 232 085) y Casa Antonio
(Recomendado por Guía Repsol) (tel.: 953 270 262).