Repsol

El misterio de Elche


A mediados de agosto tiene lugar una representación religiosa que constituye el único ejemplo vivo del primitivo teatro lírico.

El Misterio de Elche es un drama lírico de origen medieval que recrea la Muerte, Asunción y Coronación de la Virgen María. Se encuentra dividido en dos actos y consta de un total de 259 versos inspirados en textos de los Evangelios Apócrifos, muy populares durante la Edad Media. El texto sacro está escrito en valenciano antiguo (lemosín), salvo un salmo y ciertas estrofas en latín. 

Esta celebración se escenifica desde el siglo XIII, cada 14 y 15 de agosto en el interior de la Basílica de Santa María, en la ciudad española de Elche. Aunque las leyendas locales hablan de una mayor antigüedad, las últimas investigaciones apuntan a que la obra tiene su origen sobre la  segunda mitad del siglo XV. Lo que sí se sabe es que estaba tradicionalmente enmarcada en las representaciones de la Asunción que se realizaban en la Europa mediterránea.

La excepción papal

Elche

Lo que hace tan especial a esta representación es que se trata de la única en su género que se ha escenificado sin interrupción hasta la actualidad. Ni siquiera sufrió la prohibición que el Concilio de Trento imponía al teatro en el interior de los templos. El propio Papa Urbano VIII disculpó a Elche en 1632 y les concedió mediante bula papal, permiso para perpetuar la tradición. Esta exclusividad bien merece el reconocimiento de la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, concedido el 18 de mayo de 2001. 

Este Misteri d'Elx narra los últimos momentos de la Virgen en un bello espectáculo visual y musical. Según es tradición, todos los personajes son interpretados por varones, para respetar la liturgia medieval, que prohibía expresamente la aparición de mujeres en este tipo de representaciones. En cuanto a su apartado musical, destaca con melodías de diferentes épocas, estilos desde el medievo al barroco o renacimiento y por tanto de la mano de diversos compositores. 

El acceso a los actos es libre. Los tres días previos a la representación se realizan los ensayos generales a los cuales se puede asistir pagando entrada. Además, cuando el año de celebración es par, como en esta ocasión, también se hacen escenificaciones extraordinarias. Los dos actos volverán a interpretarse el 1 de noviembre por la mañana y por la tarde, siendo los ensayos los dos días previos.

Acto Primero

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Tiene lugar el 14 de agosto y se conoce como Vespra. Narra la anunciación y el fallecimiento de la Virgen arropada por los apóstoles. Comienza con la Virgen y un cortejo de seis ángeles en la puerta de la Basílica. Una vez dentro, en el cadafal (escenario), las puertas del cielo se abren y un ángel desciende en la mangrana. En esta, una de las escenas más dramáticas, el ángel entrega una palma blanca decorada a la virgen, importante símbolo que después será deshojado y repartido entre los asistentes. 

Entra en escena San Juan que recibe la palma bendecida y el anuncio de la próxima muerte de la Virgen. Poco a poco van haciendo aparición más apóstoles, congregados por petición de María al ángel. La Virgen les pide que  la entierren en el Valle de Josafat y cae muerta en su lecho. De nuevo las puertas del cielo se abren y unos ángeles bajan a por su alma. San Juan, coloca sobre María la palma dorada, finalizando así el acto.

Acto Segundo

Conocido como Festa, tiene lugar el día 15 de agosto y narra los actos de homenaje a la Virgen fallecida. Los personajes regresan al escenario y rinden tributo con un sepelio al cuerpo de la Virgen. San Pedro recoge la palma y le hace entrega de la misma a San Juan para que la porte. Después tiene lugar la escena del bautismo de los judíos que, al tratar de interrumpir los actos, son frenados por un milagro y convertidos de inmediato. Entonces de las puertas del cielo baja el araceli portando el alma de la Virgen y los ángeles prometen con su canto la resurrección de María. 

Finalmente llega Santo Tomas, apenado por no haber asistido al sepelio, que pide el perdón de la Virgen. El cielo, se vuelve a abrir y Dios Padre, desciende para colocar una corona dorada sobre la cabeza de María. Este es otro de los momentos más emotivos, en que una lluvia cubre de oro la escena, las campanas redoblan y una salva de cohetes se lanza mientras espectadores y actores culminan la representación clamando al unísono "Visca la Mare de Déu!".