La Ciudad Condal es símbolo de modernidad, cosmopolitismo y encuentro de culturas
Barcelona es una ciudad de vanguardia, de arte y nuevas tendencias. Tal vez el motor de esta metrópolis sea precisamente el contraste de culturas, el encuentro que en sus calles se produce y sienta los cimientos de una urbe moderna y mestiza. Los fuertes flujos migratorios han propiciado que algunos de sus barrios sean especial reflejo de una realidad social abierta.
El modernista Palau Baró de Cuadras alberga la Casa Asia en la Avenida Diagonal. Además de promocionar la cultura asiática, tiene como objetivo fortalecer las relaciones comerciales entre España y los países de Asia y el Pacífico. Anualmente celebra en su precioso auditorio un ciclo de cine asiático. La plaza de Catalunya es el nexo entre los distritos del Eixample y Ciutat Vella. En este último, casco antiguo de la Ciudad Condal y centro de su actividad social y económica desde tiempos romanos, el crisol cultural es especialmente rico.
Descendiendo por la Rambla, habrá que girar a la derecha antes de llegar al majestuoso Teatro del Liceu. Así el recorrido se adentra en el Raval, un barrio surgido de la revolución industrial de mediados del siglo XIX. Antiguamente envuelto en un halo de marginalidad, hoy en buena parte regenerado, se configura como un barrio acogedor donde nadie es extranjero. Aquí la estampa no podría ser más colorista; peluquerías pakistaníes, carnicerías musulmanas, colmados filipinos, restaurantes asiáticos o videoclubs hindús conforman su paisaje.
Esta convivencia multirracial es especialmente visible cada domingo por la tarde en la rambla del Raval, donde un trozo de Barcelona
parece transportarse al oriente medio. La realidad social del barrio tampoco está exenta de este carácter multirracial. En el popular mercado de la Boquería también caben productos tan particulares como la papaya, yuca, zapote, rocoto, ají amarillo y choclo. Aquí conviven estos productos de diferentes partes del mundo con los frutos de la huerta catalana. Como alternativa está además el Colmado Afrolatino que se instala en la Via Laietana y donde pueden adquirirse jugos caribeños, basmati y especias de oriente, sazones y tequila de México, o maíz y frijoles de Perú, entre otros.
No muy diferente es la estampa que al otro lado de La Rambla propone el Barrio Gótico. En la parte superior del barrio de la Ribera el ambiente mayoritario es latino y caribeño y sus locales comparten espacio con diversas ‘colles castelleres’ y sardanistas. Por debajo queda el Born, de carácter más bohemio, donde se dan cita artistas en busca de inspiración, estudiantes de intercambio y también un importante núcleo de inmigrantes. Un contexto dinámico y efervescente que se pone de relieve especialmente de noche. En sus restaurantes reina la fusión, mientras en el parque de la Ciutadella se desatan espontáneos festivales de músicas y bailes de todas partes del globo.
Por último, en este itinerario de la Barcelona
multicultural no podía faltar el antiguo barrio pesquero de la Barceloneta. La segunda juventud de esta zona ha venido con el desembarco de una numerosa comunidad procedente del sureste asiático. Restaurantes de aquellos países conviven en armonía con los tradicionales restaurantes de pescado y marisco.