La celebración de la muerte y resurrección de Cristo toma diferente aspecto en las diferentes localidades españolas, reflejando la peculiaridad de su sentir.
Sus desfiles suelen combinar tradición, fiesta y fervor religioso a la vez que pasean la rica imaginería que el pasado les guardó. En la medianoche del miércoles al jueves comienza en Zamora
la procesión de las Capas Pardas, en la que se porta el paso de El Cristo del Amparo. Allí, la Semana Santa mantiene un carácter primigenio y austero, con personajes costumbristas como el Merlú y el Bardales, que anuncian con carracas el cortejo que llega detrás. Por contra, en los recorridos nocturnos, cientos de hermanos acompañan silenciosos, descalzos y con un sencillo hachón, a las valiosas imágenes.
Cerca, en la pequeña localidad de Bercianos de Aliste
, se celebra la procesión del Santo Cristo. Los hombres visten pesadas capas pardas y portan un grueso cirio durante el "vía crucis" en el que se arrodillan y rezan. Al día siguiente, en la procesión del Entierro, cambian sus ropajes por unas túnicas blancas tejidas por sus esposas antes del matrimonio y que serán su mortaja cuando llegue su hora.
El viernes la cita se traslada a León
. En las primeras horas comienza La Ronda, con los cofrades recorriendo la ciudad y llamando a sus vecinos a la procesión de la mañana. Son fechas de vigilia y habrá que madrugar para no perderse a los jinetes que recorren Valladolid
desde las 8.30 horas pregonando el Sermón de las Siete Palabras, que será leído a mediodía en la Plaza Mayor. Después llega un desfile de una estupenda colección de pasos tallados entre los siglos XVI y XVII. Con las últimas luces del viernes, Salamanca
oscurece en la muerte de Cristo hasta el domingo, convirtiéndose en un constante ir y venir de procesiones envueltas en lamento.
Por la mañana del domingo, el paso "Jesús Resucitado" anuncia a los segovianos el milagro de la resurrección de Cristo. Un hecho que la mayoría de localidades festeja con "el reencuentro", unas procesiones en que las figuras de Jesús y María corren la una hacia la otra. En Peñafiel, tienen otra tradición bicentenaria que es la bajada del Ángel, donde una criatura celestial desciende para retirar el velo negro que cubre el rostro de la Virgen y devolverla su alegría. Se realiza mediante un sistema de poleas que mueve un globo. Al situarse éste sobre la virgen, se abre y un niño despoja a la figura del velo al tiempo que una paloma echa a volar.
En Andalucía también se vive la Semana Santa como una fiesta por todo lo alto, con un carácter menos mortificador y más jubiloso. Destacan la de Málaga
o la de Sevilla
, esta última una de las manifestaciones religiosas y culturales más importantes del país.
Desde el Domingo de Pascua al de Resurrección, miles de devotos celebran, en torno a las cofradías y hermandades, su popular visión de la Pasión.
La ciudad y otros pueblos se transforman en un mágico espectáculo de silencios y sonidos, olores y colores, expresión de una honda religiosidad en torno a las grandiosas imágenes de Jesús del Gran Poder, la Esperanza de Triana o La Macarena. Famosa es sobre todo por las multitudinarias procesiones de Viernes Santo, conocidas como La Madrugá.
En la localidad ilicitana brillan con luz propia las palmas blancas que marcan la jornada del Domingo de Ramos. Se trata de hojas de palmera que han sido tratadas para que adquieran un color blanco amarillento natural. Es un tipo de artesanía que sólo persiste en esta localidad y son tan apreciadas que se envían a toda España y al extranjero, y las más hermosas se regalan a autoridades eclesiásticas y políticas, desde la Monarquía hasta el Papa. Tan importante es este símbolo en la ciudad que el concurso de palmas organizado por la Junta de Cofradías y Hermandades es cita imprescindible.
De excelsa belleza visual es también la Semana Santa en Lorca con personajes de culturas precristianas como Moisés, Julio César o Cleopatra paseando en espectaculares carrozas por las calles. Igualmente digno de ver es el complicado paso de las procesiones por las empinadas calles de Cuenca
, las representaciones bíblicas a cargo del pueblo vizcaíno de Balmaseda o la tamborrada de Calanda (Teruel
), entre otras.