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Arte por dentro y por fuera: los museos del Paseo del Prado

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Además del Prado, en el espacio que media entre la Cibeles y Atocha encontramos otros tantos reclamos, algunos de ellos tan vanguardistas como el CaixaForum. Madrid cuenta con un importantísimo reclamo cultural gracias a sus museos. El principal interés de muchos de los turistas que viajan a la capital de España es la pinacoteca más importante de nuestro país: el Prado.

Una gran ciudad como Madrid alberga más de noventa museos, por lo que una ruta dedicada a visitarlos todos al detalle con poco tiempo sería de difícil ejecución. No obstante, si nos centramos en el eje Prado-Recoletos, rehabilitado en el año 2005 para devolverle el brillo de cuando fue ordenado por Carlos III, podremos conocer cuatro de los espacios más significativos de la capital, donde la arquitectura no se limita a ser un contenedor de arte y los edificios hablan por sí mismos.

Tradición y modernidad

Iniciamos el recorrido en la plaza de Cibeles y el primer museo que nos sale al paso es el Thyssen, situado en el Palacio de Villahermosa (siglo XVIII) y remodelado por Rafael Moneo. Este respetó la fachada, pero repensó el interior para dar cabida a la Colección Thyssen-Bornemisza. Más arriesgada ha sido la ampliación posterior de 2004 a cargo del estudio BOPBAA, como se aprecia en el edificio blanco que da al patio interior en busca de luz natural.

El siguiente en el trayecto descendente es el Museo del Prado, redefinido muchas veces en cuanto a forma y función desde que lo erigieran como Gabinete de Ciencias Naturales en 1789. Moneo vuelve a firmar el proyecto, con la incorporación del claustro de la iglesia de los Jerónimos como sorprendente espacio de exposición temporal y con la puerta-escultura en bronce de Cristina Iglesias, que simula un tapiz vegetal, como imagen emblemática.

Espacio vivo

El último en incorporarse es el tercero en orden de marcha: el CaixaForum. Una antigua central eléctrica, situada en el Paseo del Prado 36, es la base sobre la que se ha creado un espectacular jardín vertical obra del botánico Patrick Blanc y el primero de España. Otro rasgo distintivo de este edificio es que, con la eliminación del zócalo de granito que rodeaba la antigua fábrica, se produce un efecto óptico por el cual el edificio parece estar «flotando» sobre una gran plaza pública abierta a los cuatro lados. 

En este nuevo centro, se pueden encontrar obras de arte antiguo, moderno y contemporáneo, además de tener la oportunidad de asistir a festivales de música y poesía, a performances de arte multimedia, debates de actualidad, jornadas sociales o talleres familiares y educativos.

Fusión de estilos

Una vez salgamos de este espacio tan versátil, nos podemos acercar al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, una edificación muy llamativa. El que fuera un hospital a punto de ser derribado en varias ocasiones, fundado por Felipe II para concentrar los diversos centros médicos dispersos por la corte, cuenta ahora con una de las fachadas más peculiares de nuestros museos, ya que se añadieron tres torres de ascensores exentos, en vidrio y acero, diseñadas por el arquitecto británico Ian Ritchie. Un patio interior a cielo abierto, que hace las veces de jardín de esculturas, y una nueva ala concebida por Jean Nouvel, completan el conjunto.

Además:

Si te gusta la naturaleza, acércate a la Pedriza de Manzanares el Real al noroeste de Madrid.
Si disfrutas con el deporte, anímate a hacer senderismo por la Sierra de Guadarrama.
Si vas en familia, te recomendamos que vayas al Safari Madrid, donde podrás ver animales muy de cerca.
Si te apetece una actividad cultural, no dejes de asistir a alguna representación del Teatro Español.

Agradecimientos:
Museo Thyssen-Bornemisza
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía