Potes representa mejor que nadie el legado de la antigua cultura lebaniega. Situado en el centro de la comarca de Liébana, en Cantabria, emana naturaleza, patrimonio y tradiciones en sus calles empedradas, en el acento popular de sus gentes, en su gastronomía y, como no en una cita anual ineludible: la fiesta del Orujo
Liébana es territorio de tradiciones y fiestas que han pervivido de generación en generación a través de los siglos. Desde los romances antiguos recitados en el duro invierno serrano hasta los desfiles de comparsas y zamarrones carnavalescos, las romerías a las ermitas perdidas del monte, el folklore autóctono, la vendimia, etc…
Pero, por encima de todos ellos hay una tradición que los lebaniegos han luchado por rescatar de los baúles de la historia: La fiesta del Orujo.
Cada segundo fin de semana de noviembre, los montañeses rememoran con orgullo la antigua tradición de elaborar aguardiente en los monasterios lebaniegos de la Alta Edad Media. En la actualidad es una fiesta turística y gastronómica consolidada que atrae a miles de turistas, nostálgicos del espíritu rural. Las callejuelas y plazas de Potes se invaden de música, alegría, danzas tradicionales, gaitas, exposiciones, charlas y gente entusiasta de la fiesta. Todo en honor del orujo.
La entrega del Premio Aquitara al mejor orujo lebaniego del año es uno de los acontecimientos más relevantes de la Fiesta del Orujo. Autoridades y montañeses se congregan en la Torre del Infantado para escuchar el veredicto del jurado. Y después llega la destilación y degustación de ese excelente orujo para todos los que lo deseen.
La Fiesta del Orujo es un éxito en su programación y en la acogida por parte de los lugareños y visitantes. Es el culto a una tradición de los lebaniegos y para las gentes que no proceden de estas tierras donde las Asociaciones de amigos, culturales, rondas y cofradías gastronómicas del a comarca participan activamente.
Pero el encanto de Potes no se queda ahí. Es una ciudad que conserva un extenso patrimonio e historia. De hecho, en 1983 fue declarada conjunto histórico-artístico.
Nuestra excursión comienza en la Torre del Infantado, sede del Ayuntamiento. Quizá sea el edificio civil más significativo y emblemático de cuantos luce. Es un monumento recio del medievo construido en mampostería con cuatro preciosas torres almenadas en sus esquinas. A la entrada de la Torre dominada por un arco apuntado se llega después de subir una larga escalinata de piedra. En la parte superior hay un balcón corrido de ventanales enmarcados por alfil y en los muros se aprecian elementos típicos de la arquitectura defensiva de la época.
La Torre ha sido testigo mudo de una prolífera historia. Fundada por la familia de los Lama, en el s.XIV perteneció a Don Telmo, hijo de Alfonso XI y Señor de Liébana. Con posterioridad pasó a manos de los Mendoza en las figuras de Iñigo López de Mendoza y Diego Hurtado de Mendoza, primer y segundo Marqués de Santillana, respectivamente. Uno del los episodios más llamativos de su historia se enmarca en la Guerra de la Independencia. Durante la contienda fue reducto defensivo para los combatientes lebaniegos que consiguieron derrotar al los franceses tras dieciséis incursiones fallidas en Potes. Como reconocimiento un general galo mandó una proclama a los lebaniegos donde exaltaba su resistencia y victorias.
La Antigua Iglesia de San Vicente es el mayor exponente de arquitectura religiosa conservada en Potes. Situada cerca del templo parroquial, es un templo de estilo gótico tardío construido en el siglo XV. Desde hace muchos siglos, se tiene conocimiento de la costumbre de trasladar el "Lignum Crucis" del Monasterio de Santo Toribio a la iglesia de San Vicente, donde se celebraba una misa. En la actualidad, la Reliquia se baja el Domingo de Pascua de Pentecostés, una tradición seguida fielmente por los lebaniegos.
El rico conjunto monumental de Potes se completa con la Iglesia parroquial de San Vicente, un edificio neoclásico que guarda en su interior destacados retablos barrocos y la talla de San Vicente, el patrón. En la ruta el viajero no puede renunciar a visitar el puente y las ermita medievales de San Cayetano, la bella Torre del Orejón de la Lama y un sin fin de ermitas y acogedoras casonas solariegas.