Nadie podría imaginar hace una década que un complejo científico-cultural fuera a convertirse en el mayor reclamo internacional de Valencia. La Ciudad de las Artes y las Ciencias ha abierto las puertas al progreso y al mundo. Y lo ha hecho sin irse a buscar el talento fuera de España. Y es que la capital del Turia cuenta hoy con uno de los nuevos recintos más atractivos de Europa gracias al arquitecto valenciano Santiago Calatrava. Siempre usando su habitual blanco, el artista ha dotado al conjunto de un aire mediterráneo que pone a Valencia sobre el horizonte del progreso.
Hace algo más de una década, en 1998, Valencia volvió a nacer. Lo hizo inaugurando el formidable edificio de L’Hemisfèric, que dio el pistoletazo de salida a la nueva forma de entender la ciudad.
El exterior del edificio, rodeado por 24.000 metros cuadrados de estanque, tiene forma de ojo. Así, se refleja el importante contenido visual que alberga, con el cine Imax y la impresionante zona Laserium, donde se pueden contemplar espectáculos láser de última generación.
Más adelante, se unieron a L’Hemisfèric otros edificios del conjunto. Entre ellos, el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, que es el centro cultural más visitado del país muy por encima del Prado, el Reina Sofia o el Guggenheim.
La pieza que más sobrecoge al visitante es siempre L’Oceanogràfic, con sus 80.000 metros cuadrados; sus 42 millones de litros de agua salada de las playas de Malvarrosa y su medio millar de especies marinas distintas.
En este edificio, el único diseñado por el fallecido Félix Candela, se pueden encontrar desde cangrejos araña hasta pingüinos o tiburones, así como disfrutar de maravillosas vistas de mares lejanos mientras se come en su restaurante.
Completando el conjunto cultural, está el Palau de les Arts Reina Sofía. El lugar nace con el propósito de integrarse en el circuito internacional de ópera. Cinco grandes salas para representaciones de ópera, danza, teatro, zarzuela y conciertos les permiten deleitar a más de 4.000 personas.
También L´Umbracle atrae a visitantes de todo el mundo, con su paseo-mirador ajardinado sobre el agua y recubierto de arcos. El lugar ofrece espectaculares vistas del entorno y, aunque no es propiamente un edificio, cimienta al conjunto como elemento vertebrador.