Almería. Una tierra de contrastes


Una línea litoral apacible y que conserva el encanto natural. Una línea litoral apacible y que conserva el encanto natural. Ubicada al sureste de la Península Ibérica, la provincia de Almería presenta gran disparidad paisajística. En torno a sus costas, que se encuentran entre las más tranquilas del Mediterráneo, se alternan modernos centros turísticos con espacios naturales apenas alterados por el hombre. Sus temperaturas, calurosas en verano y agradables en invierno hacen del litoral de la provincia un lugar para visitar todo el año.

Arenales marcados por el turismo

Cabo de Gata

Se puede iniciar el recorrido por su litoral al norte, en la hermosa villa de Vera, para una primera toma de contacto con las playas de la zona; limpias, de arena blanca y fina. Ideales para el reposo y aún así, bien dotadas de zonas de ocio. El municipio conserva parte de su origen árabe y romano en el Museo Arqueológico, que merece la pena visitar, junto a las Cuevas de Almanzora.

La explosión turística de los últimos años llama la atención en la playa de Mojácar, que combina deportes acuáticos, gastronomía marinera y locales de marcha nocturna. El bello pueblo encalado se aparta del bullicio desde lo alto de la Sierra Cabrera. Por su parte Garrucha es una villa marinera cuyo puerto pesquero y su lonja de subastas encandilan al visitante con nostalgia. Destaca tanto la vertiente arquitectónica del Castillo de Jesús Nazareno como la natural de la hermosa playa de la Garrucha.

Pueblos marineros

Mojacar
La costa lleva hasta Carboneras, con espectaculares playas como la de los Muertos o Algorrobico. Tras pasar el pueblo pesquero de Agua Amarga, se llega a Las Negras, otro pueblo que ha vivido a lo largo de la historia de la pesca artesanal. La cocina marinera de todos estos pueblos es una verdadera delicia. Pronto se verá el visitante inmerso en el parque del Cabo de Gata, una zona árida donde la lluvia rara vez hace acto de presencia y que culmina en el Faro del propio pueblo de Gata.

Almería capital

Pasando por la urbanización de Retamar para escrutar el horizonte desde la Ermita de Torregarcía, se llega a la más oriental de las capitales andaluzas. Hay que destacar un legado monumental que cuenta con la majestuosa Alcazaba, la Catedral, la Mezquita Mayor, la Basílica de Nuestra Señora del Mar y las iglesias de Santo Domingo, San Pedro y la de San Sebastián. En su entorno, brinda ecosistemas semidesérticos y playas casi vírgenes.

El paraíso del golf

Faro de Roquetas del Mar

Cerca de la capital está el núcleo turístico más importante de la provincia, Roquetas de Mar con una apabullante oferta hotelera así como unas instalaciones muy preparadas para la práctica de deportes de ocio. Por un lado los náuticos, como el windsurf, muy frecuente en Playa Serena. Por el otro, el golf, en el extenso campo de 18 hoyos de la Urbanización Roquetas. 


Alejado de este furor turístico, el pueblo de Roquetas también conserva sus tradiciones, como la subasta de pescado en la lonja. En cuanto a monumentos, no hay que pasar por alto el Castillo de Roquetas, el Faro de Sabinar y la Torre vigía de Cerrillos. 

Prosiguiendo el arco que describe la costa, se llega a Almerimar, una lujosa urbanización que emergió en pleno Desierto de Tabernas. Por ello, todo aquí está pensado para el turismo: un extraordinario campo de golf, jardines, puerto deportivo, infraestructuras hoteleras, etc. Para quién busque naturaleza, cerca está la Reserva Natural de Punta Entinas-Sabinar, refugio de aves acuáticas. Dentro de la reserva se encuentra la naturista Playa de Cerillos y el Faro, donde se practica la fotografía submarina.

Hoteles en plena naturaleza

Puerto de Roquetas del Mar

El litoral lleva a Balerma y Balanegra, pequeños pueblos donde la pesca artesanal sigue siendo fuente de vida. Un poco al interior se encuentra el curioso mosaico de invernaderos que da imagen a El Ejido, así como Berja, antigua ciudad romana con sus caños de agua que bajan desde Sierra Nevada. Volviendo a las tranquilas playas, el visitante es conducido hasta Adra, población de origen fenicio que linda con la provincia de Granada.

La forma de vida tradicional de municipio fue la agricultura y pesca, pero en los últimos años ha vivido una cierta reconversión turística. Posee grandes complejos hoteleros bien integrados en un entorno privilegiado, sin agredir demasiado el medio natural. Una riqueza representada por la Reserva Natural de la Albufera de Adra, donde las aves migratorias paran para nidificar y descansar en sus viajes, para beneficiarse de la calida costa almeriense, al igual que los propios turistas.

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