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El Mirador del Estrecho, en Tarifa (Cádiz): dos continentes al alcance de la mano

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El Mirador del Estrecho está situado a seis kilómetros del centro urbano de Tarifa. Se trata de una atalaya excepcional que permite contemplar la accidentada costa gaditana del Mediterráneo al mismo tiempo que se anuncia, en el horizonte, el contorno de África.

El acceso al Mirador del Estrecho se realiza por la carretera N-340, que une Algeciras con Tarifa. Aunque podría esperarse algo así, no es un mirador en primera línea de costa. Está en un altozano en la subida al puerto del Bujeo, a 300 metros sobre el nivel del mar, englobado en el Parque Natural del Estrecho. Este parque abarca la franja costera entre la ensenada de Getares, la entrada a la bahía de Algeciras, y el cabo de Gracia, en la costa atlántica.

A sus pies se extienden las laderas del sotobosque gaditano, que van a precipitarse al Mediterráneo en la ensenada del Tolmo. A diferencia de la costa atlántica, famosa por sus playas, este tramo del litoral es muy agreste.

Cuando se levanta la vista, la perspectiva es otra. Primero, un brazo de mar grande y poderoso aparece; es el Estrecho de Gibraltar. La ubicación del mirador permite disfrutar de su contemplación incluso en los días de mala mar o temporal.

 

El Monte Musa, el guardián de África 

Y detrás de las aguas del Estrecho, se divisa la costa de Marruecos. La distancia es de solo 15 kilómetros y la visibilidad suele ser perfecta. En ocasiones, la neblina puede perturbar la panorámica, pero incluso así, se observa cómo se erige, al fondo, la silueta del Monte Musa, una montaña litoral de 851 metros que inevitablemente llama la atención. 

Muchos especialistas consideran este pico calizo una de las dos columnas de Hércules citadas en el mito de este personaje. La otra sería, claro, el Peñón de Gibraltar. A su izquierda se divisa Ceuta, a la que se puede llegar en transbordador desde Algeciras.

La estancia en el mirador, que apenas cuenta con un pequeño bar, sirve además para hacerse una idea del campo interior gaditano. De hecho, se encuentra muy cerca de los límites geográficos del Parque Natural de Los Alcornocales, que se extiende hasta los pueblos blancos de la sierra de Cádiz.

 

Tarifa, capital del viento 

Desde el mirador, el viajero puede dirigirse hasta Tarifa, ciudad dominada por el castillo de Guzmán el Bueno, que domina el puerto. Su casco histórico está formado por pequeñas calles donde se ubican decenas de restaurantes, tiendas y locales dedicados a los practicantes del windsurf. Gracias a sus extraordinarias condiciones de viento, Tarifa es la capital europea de este deporte. Para probarlo, nada mejor que visitar las playas de Los Lances, Punta Paloma o Valdevaqueros.

La zona también ofrece buenas mesas para probar el pescado y el marisco fresco que aquí abundan. En la salida de Tarifa hacia Cádiz se encuentran los restaurantes La CodornizHurricane (Recomendado por Guía Repsol). En el primero hay que probar sus platos con melba y urta, dos peces abundantes en la zona. En el segundo, los pescados y las carnes se hacen en parrilla de leña.

Si no importa hacer un poco de carretera, yendo hacia Gibraltar, se encuentra el pequeño pueblo de Palmones, al norte de Algeciras. Una de sus grandes atracciones es el Mesón El Copo (Galardonado con 1 Sol de Repsol), una institución en la cocina marinera de Cádiz