Mirador del Duque y Cañones del Sil: el río sagrado que une Lugo y Orense

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El río Sil es fuente de vida y riqueza en la zona de Galicia conocida como Ribeira Sacra. Es un territorio rico en monasterios, viñedos y miradores donde se puede contemplar el curso del río. El Sil discurre amparado por montañas que parecen abrirle paso con ánimo de volver a cerrarse detrás de él.

El paso del Sil por la Ribeira Sacra es todo un espectáculo. El río, que procede del Bierzo y se encamina a encontrarse con el Miño, parece una interminable serpiente azul acosada por gigantes de piedra. En muchos puntos de su itinerario, el desnivel entre el río y las montañas llega a los 300 metros.

Los Cañones del Sil ejercen, durante 35 kilómetros, de frontera natural entre las provincias de Lugo y Orense. A ambos lados, las laderas montañosas han sido transformadas por el hombre en viñedos con forma de terrazas superpuestas. Estos viñedos son los que actualmente se agrupan en la Denominación de Origen Ribeira Sacra, con algunos de los vinos más preciados de Galicia.

Para poder observar el curso del río, en la zona hay varios miradores naturales. Quizás el más recomendable, también por ser el menos frecuentado, es el Mirador del Duque, en el término municipal de Monforte de Lemos, capital de la Ribeira Sacra. El mirador está situado en la ribera derecha, en Lugo.

 

Vistas sobre As Penas de Matacás y Castro Caldelas 

Desde esta atalaya se divisan, de frente, y ya en Orense, núcleos de población como El Collado y San Pedro de Baños, y As Penas de Matacás, un promontorio que domina uno de los meandros del Sil. Al fondo, sobre el horizonte, se encuentra Castro Caldelas, con la silueta de su castillo destacada. La fortaleza se construyó entre los siglos xiv y xvi y es una de las mejores manifestaciones del poder feudal que los señores de la zona ejercieron durante muchos años.

Desde el mirador, sale un camino que discurre entre los viñedos que se distribuyen en vertical. El viajero puede pasear o conducir entre estos viñedos hasta llegar a la misma orilla, pero después hay que regresar y lo que era bajada se transforma en una dura subida. La meta será llegar a la carretera que lleva a Castro Caldelas.

El Mirador del Duque no es el único de la Ribeira Sacra. De hecho, justo enfrente, en As Penas, hay otro. Y, en la misma margen, en Doade, está el Mirador de Pena do Castelo, al lado de la ermita de San Mateo. En Doade se halla uno de los puertos fluviales para los catamaranes que realizan diversas rutas turísticas por el Sil. También hay otro puerto fluvial en Santo Estevo. En Parada del Sil, también en Orense, se encuentran Los Balcones de Madrid, otro mirador sobre los cañones.

 

Microclima mediterráneo en Galicia 

El fenómeno de tantas viñas fructíferas sobre paredes casi cortadas al vacío tiene una explicación. Los cañones del Sil tienen un microclima propio, mediterráneo, mucho más suave que el continental-atlántico de la Galicia interior, que favorece la explotación vinícola e incluso la de olivos y naranjos, harto infrecuentes en otras zonas.

La Ribeira Sacra (ribera sagrada) debe su nombre a la cantidad de monasterios y ermitas que pueblan sus colinas. Hoy es más conocida por el vino de sus bodegas. Para probarlo, nada mejor que sentarse a la mesa. En Castro Caldelas está el restaurante Caldelas Sacra, donde el vino puede acompañar a un buen caldo gallego de grelos, o a un reconstituyente cocido. Al otro lado del Sil, en Lugo, hay que desplazarse hasta Monforte para probar las croquetas de marisco del restaurante O Grelo, eso sí, con un vaso del vino de la casa, Don Bernardino, de la Denominación de Origen Ribeira Sacra.

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