Torre de Collserola: Barcelona a los pies

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La silueta de la Torre de Collserola es ya una imagen icónica de Barcelona. En su interior, se encuentra el mejor mirador sobre la capital catalana. Su ubicación, en la montaña del Tibidabo, además permite al visitante descubrir el Parc de Collserola, el pulmón verde de Barcelona.

La Torre de Collserola es una colosal obra de ingeniería. Construida para facilitar el sistema de telecomunicaciones con vistas a los Juegos Olímpicos de Barcelona, se inauguró en junio de 1992. Diseño del prestigioso arquitecto sir Norman Foster, contó con la colaboración del estudio Ove Arup & Partners para los detalles técnicos.

 

Levantar una torre en el aire 

La torre se levantó en tan solo dos años. La tarea más difícil fue izar los distintos niveles, a través del eje central de hormigón, hasta la altura inicial de 77 metros. La altura final de la torre es de 288 metros. Consta de 13 plantas y en la décima se encuentra el mirador, abierto los fines de semana, al que se accede en un ascensor panorámico.

El mirador, a un total de 560 metros de altura sobre el nivel del mar, ofrece una panorámica de 360º y hasta 70 kilómetros de visibilidad. Desde aquí, se puede vislumbrar el macizo de Montserrat y, en los mejores días, el Parque Natural de Cadí-Moixeró, en las estribaciones del Pirineo.

Pero lo que realmente impresiona es la vista sobre Barcelona, un tapiz de edificios en el que es perfectamente identificable la cuadrícula del Eixample. Al sur, la montaña de Montjuïc se presenta como frontera natural. Por detrás, se encuentra la comarca del Baix Llobregat. Al norte, el río Besós y las cordilleras del prelitoral anuncian el Maresme. Por delante, la ciudad se desparrama en completa libertad hasta llegar al mar, donde se divisan empequeñecidas las siluetas de la Torre Mapfre y el Hotel Arts, que anuncian la Villa Olímpica. Ahora están acompañadas además por la silueta en forma de vela del Hotel W Barcelona, en el puerto.

 

Collserola, un parque para descubrir 

Al lado mismo de la Torre de Collserola se encuentra el parque de atracciones del Tibidabo, uno de los lugares más apreciados por muchos barceloneses. Además de diversión para toda la familia (no hay que perderse el museo de los autómatas), también ofrece unas vistas impresionantes sobre Barcelona. Todo ello mientras se monta en espectáculos como La Atalaya o El Avión, en funcionamiento desde los años 20 del siglo pasado.

La torre y el parque de atracciones se encuentran dentro del  Parc de Collserola, un área protegida que engloba nueve municipios y llega prácticamente hasta Sabadell y Tarrasa. Es un espacio de gran diversidad en flora y fauna, restos arqueológicos, y castillos y miradores, como el de Arrabassada, el de Montbau o el de Sarrià, al pie del funicular que lleva al parque de atracciones del Tibidabo.

Desde la estación del funicular, se puede tomar el famoso Tranvía Blau (el tranvía azul), que devuelve a los turistas al ajetreo de Barcelona. En la parada final, en el número 1 de la Avenida del Tibidabo, se encuentra uno de los mejores restaurantes de Barcelona, Àbac Restaurant (Galardonado con 3 Soles de la Guía Repsol). Su creador, el chef Xavi Pellicer, formado con Santi Santamaría, consigue cotas extraordinarias de calidad, con delicias como el bombón de salmonete y bloody mary o el bizcocho de coco al vapor. No muy lejos está el restaurante Tram-Tram (Galardonado con 1 Sol de la Guía Repsol), llamado así en honor de otro tranvía, este ya desaparecido. El local ocupa una casona antigua del barrio de Sarrià y destaca por platos como la cazuelita de cocochas.

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