En el Paseo de Gracia, las firmas más importantes y selectas se turnan con algunos de los edificios más admirados del mundo. Es la calle de Chanel y Loewe, pero también la de Gaudí y Domènech i Montaner. Una avenida amplia y cómoda que vive inmersa en un trajinar cosmopolita de barceloneses y visitantes en busca de algún bien preciado.
El Paseo de Gracia se inauguró en 1827 dando salida a Barcelona
hacia la entonces independiente población de Gracia. Rápidamente fue elegido por la aristocracia para pasear a caballo o en los carruajes más lujosos, mostrando su poderío económico.
Fue también esa aristocracia y esa burguesía las que ordenaron construir, para habitarlos, los edificios que forman parte del patrimonio histórico y cultural de la ciudad. Aquí, las más lujosas tiendas se mezclan con edificios tan emblemáticos como la Casa Milà y la Casa Batlló, las dos obras de Antoni Gaudí, o la Casa Lleó Morera, en el número 35, firmada por Lluís Domènech i Montaner y cuyos bajos ocupa la tienda de Loewe
.
El Hotel Sixty Two
, en el número 62, es un buen punto de partida. Tiene cuarenta y cinco habitaciones y suites con unos detalles que lo hacen único: televisores Bang & Olufsen, teléfonos Jacob Jensen, grifería Tangent, etc. El hotel pone a disposición de sus huéspedes (los miércoles de 18.30 a 19.30 h) el asesoramiento de un personal shopper de forma totalmente gratuita. Otro servicio del Sixty Two es el shopping en grupo: un recorrido que conduce por los barrios de la Ribera, Gracia, Eixample y Ciutat Vella a la búsqueda de las tiendas más sorprendentes y alternativas.
Exclusividad y diseño
Una vez en el paseo, uno se da cuenta de que la oferta comercial es apabullante. Jimmy Choo
(en el núm. 97), Louis Vuitton
(núm. 82), Hermès
(núm. 71), Vasari (núm. 73), Dolce & Gabbana (núm. 95) o el impresionante edificio de Burberry
en la esquina con la calle Aragón son algunos de los centros de obligada visita para los fashion victims. La última que ha llegado es Cos, la firma de alta gama del gigante H&M, que se ha establecido en el número 27.
Pero en Barcelona, y al margen de Chanel
(núm. 70), Valentino (núm. 108) o Trussardi (núm. 67), en esta arteria también se encuentran tiendas centenarias y muy catalanas donde se puede encontrar modelos de diseño exclusivo de puro acento catalán. Una de las más famosas es Santa Eulalia
(núm. 91), la firma que desde 1843 ha vestido a la burguesía de la ciudad. Gonzalo Comella
(núm. 6) y Gratacòs
(núm. 110) con sus vistosos escaparates, son memoria viva de la moda y de la gente bien de la ciudad. No hay que olvidar clásicos como Vinçon
(en el núm. 96), meca de visita imprescindible para los amantes del diseño de vanguardia y de autor, aplicado a las cosas prácticas. Será una delicia que asegura sorpresas.
Además, a pocos metros del Paseo de Gracia se pueden encontrar dos joyas. La primera es una tentación para las madres diferentes que quieren que sus niños sean los más modernos: Rock 01 Cool Baby
(Buenavista 16). La segunda es Menchén Tomás
(Riera de Sant Miquel, 37), donde la alta costura y el prêt-à-porter se dan la mano.
Las mejores mesas de Barcelona
A la hora de reponer fuerzas, la mejor opción posible es el restaurante Drolma
(galardonado con tres Soles Repsol), situado en el Hotel Majestic, en uno de los edificios nobles del paseo. El chef Fermí Puig lidera el que quizás es el mejor restaurante de Barcelona, con delicias como los raviolis de faisán salvaje con trufas y foie gras.
Si se quiere un ambiente menos formal, se puede comer, picar o cenar en el Bar Mut (Pau Claris, 192, tel. 93 217 43 38) un establecimiento cuyo éxito en toda la ciudad va de boca en boca, y nunca mejor dicho. En el piso inferior se pueden degustar tapas, montaditos y platos de la carta realmente suculentos.