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Baños árabes en Sevilla: aire y agua en el barrio de Santa Cruz

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Sin salir del barrio judío de Santa Cruz y sin perder de vista la Giralda, el huésped se ve transportado a un hamman de Marrakech gracias a los baños árabes Aire de Sevilla. Una experiencia única que nadie debe perderse, por lo menos una vez en la vida. Y además está en Sevilla.

Los últimos baños árabes desaparecieron en Sevilla en el siglo xvii. Aire de Sevilla ha venido a llenar tan incomprensible hueco. Se encuentran, como no podía ser de otra manera, en la calle Aire número 15 y ocupan una antigua casa-palacio de un virrey de las Indias del siglo xvi, verdaderamente espectacular.

Aire de Sevilla dispone de 1.200 metros cuadrados restaurados para el disfrute de los sentidos, siguiendo la tradición árabe. Para la estancia se preestablecen turnos, además hay que guardar silencio, recogerse el pelo largo y utilizar traje de baño.

El recorrido termal incluye varias salas de agua en grandes estancias con luz tenue, azulejos árabes y lámparas de bronce. Tienen una terma de agua salada, una sala de chorros y un hammam.

La sensación más interesante se consigue en la sala de aguas, con termas a diferentes temperaturas. Después del recorrido, que tiene una duración de hora y media, se puede elegir uno de los múltiples tratamientos: masaje relajante, chocoterapia, exfoliante, hidratante, aromaterapia… El acceso se restringe a grupos reducidos para evitar la masificación, por lo que es conveniente reservar (tel.: 955 010 025).

 

Sevilla a fuego lento 

Después de tan ensoñadora experiencia, hay que salir a disfrutar de la ciudad. Callejear por el barrio de Santa Cruz o navegar en barco por el río Guadalquivir son opciones muy recomendables y muy relajantes. Cruceros Torre del Oro permite gozar de las mejores vistas panorámicas de Sevilla desde el río Guadalquivir.

Sevilla también ofrece la posibilidad de disfrutar del mejor flamenco en tablaos elegantes y tranquilos, como El Palacio Andaluz, con posibilidad de cenar o, sencillamente, degustar una copa de vino.

Otro paseo lleva a redondear el juego de agua y aire en la tienda Agua de Sevilla, en el lugar que antiguamente ocupaba la cochera de los Reales Alcázares. El aroma de cualquiera de sus fragancias remitirá al viajero a su estancia en Sevilla.

 

Gastronomía donjuanera

De vuelta al barrio de Santa Cruz, se puede comer o cenar en el restaurante Corral del Agua. El precioso edificio en el que se encuentra fue, según la leyenda, la Hostería del Laurel que inspiró el primer acto de Don Juan Tenorio. La cocina es típicamente andaluza, con un toque elegante. Por la noche, las velas se encargan del romanticismo. Y en la Plaza de Santa Cruz, en una hermosa casa-palacio, se encuentra el restaurante La Albahaca.

Llegado el momento del descanso, solo queda alcanzar la calle Corral del Rey, donde se encuentra Hostal Callejon del agua. Se trata de un edificio de tres plantas típicamente andaluz. Sus 16 habitaciones tienen el nombre de las cofradías de Sevilla, desde la habitación del Museo hasta la del Calvario –y eso que es de matrimonio–.