Poder disfrutar de un circuito de talasoterapia mientras se admira, al otro lado de los ventanales, la Bahía de La Concha es un auténtico lujo. La posibilidad de conocer a fondo San Sebastián, una de las ciudades más bonitas de España, entre masaje y masaje es una oportunidad única.
San Sebastián
respira distinción y elegancia en sus calles y en sus establecimientos, hasta el aire parece más sano y relajante. Sobre todo, si se disfruta del Paseo de La Concha, con la isla de Santa Clara al fondo. El centro de talasoterapia La Perla
se encuentra en primera línea de mar. La entrada por el Paseo de La Concha está perfectamente integrada en el ambiente que respira toda la zona.
El primer balneario, donde ahora se asienta el actual, se construyó cuando la reina María Cristina estableció San Sebastián como lugar de veraneo para toda la casa real. El balneario, de madera, fue sustituido en 1912 por la Perla del Océano. Los periódicos de la época lo consideraban uno de los más bellos del mundo.
Lugar para los viajeros y los donostiarras
Los tiempos han cambiado en cuanto a tratamientos, pero el concepto sigue siendo el mismo. Este balneario se diferencia de los demás por estar especializado en las técnicas de la talasoterapia. Para los no iniciados, cabe recordar que la talasoterapia es un método terapéutico que se basa en la utilización del medio marino (agua de mar, algas, barro y otras sustancias extraídas del mar) y del clima marino como agente terapéutico. Es totalmente natural: el agua se recoge lejos de la orilla, se depura y esteriliza para garantizar la ausencia de agentes patógenos antes de su aplicación en los distintos tratamientos. Etimológicamente proviene del griego thalasso (mar) y therapeia (terapia).
La Perla cuenta con un circuito de talasoterapia de puesta en forma, tratamientos de belleza, programas de salud y belleza de hasta tres días y una unidad de medicina estética. Estos servicios hacen de La Perla un lugar frecuentado por los viajeros que quieren aprovechar su estancia en la ciudad para relajarse, y también por los propios donostiarras, que lo utilizan como centro de belleza.
Las salas de fitness y la sala de clases colectivas tienen vistas diáfanas a la bahía, algo de lo que ningún gimnasio al uso puede presumir. El restaurante La Perla (tel.: 943 458 856) completa la oferta del balneario. Es un lugar perfecto para redescubrir el sabor del buen pescado (rape, merluza, atún…) mientras se contempla la marea del Cantábrico: un auténtico lujo.
San Sebastián sin prisas
Dentro de la oferta cultural de la ciudad, destaca la programación del Kursaal
, el emblemático edificio de Rafael Moneo. Ofrece conciertos y exposiciones todo el año y solo por ver el edificio, ya vale la pena acercarse. Si lo que se busca es un rato de paz y tranquilidad, se recomienda disfrutar de un café reparador en una de sus terrazas con vistas a la playa y a la desembocadura del río Urumea.
La difícil elección de un restaurante
Comer en San Sebastián supone una experiencia aparte. Si se decide prescindir de los chefs más mediáticos, hay opciones algo menos conocidas para el visitante pero de una calidad extraordinaria, como Casa Nicolasa
(galardonado con un Sol de Repsol) y Urepel
(Galardonado con un Sol de Repsol), que garantizan platos modernos con el sabor de siempre. Pero sería una pena perderse el ambiente del casco viejo y sus pinchos.
Entre los más famosos, se encuentra La Cuchara de San Telmo
. Sus pinchos son, en realidad, platos de alta cocina en versión reducida. Entre sus especialidades destaca el foie a la plancha con puré de manzana.