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El esplendor de Córdoba en el Hotel Hospes Palacio del Bailio

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La belleza del centro histórico de Córdoba, presidido por la mezquita-catedral, invita al ensimismamiento y a disfrutar de una atmósfera de otros tiempos. Devuelve al viajero a la época del califato, una era de cultura, luz y romanticismo. El Hotel Palacio del Bailio hace justicia a este ambiente.

El Hotel Hospes Palacio del Bailio es el único cinco estrellas de la provincia de Córdoba y ha sido declarado bien de interés cultural. Está ubicado en pleno corazón histórico de Córdoba y la dificultad de acceder al recinto en coche, en lugar de un obstáculo, es parte del encanto. Está situado en Córdoba, ciudad patrimonio de la humanidad.

El conjunto hotelero dispone de habitaciones dobles y suites de lujo totalmente majestuosas. Las preferidas por las parejas son la suite Gran Capitán y la suite Quijote, aunque todas las estancias poseen un encanto y un lujo imposibles de olvidar: camas enormes, amenities exclusivas, vistas a los patios repletos de naranjos, luz y color combinados con armonía. Incluso hay murales pintados de los siglos xviii y xix en tres de las suites.

 

Termas romanas en el mismo hotel 

El patio donde se sirve el desayuno se encuentra encima de unas ruinas romanas, protegidas por un cristal, por lo que la sensación de pisar las páginas de la historia es, en este caso, literal. La zona de spa, con acceso a unas termas romanas únicas en la ciudad, es otra de las joyas del Palacio del Bailio. Masajes, tratamientos faciales, corporales y estéticos redondean la oferta.

Evidentemente, la primera opción para sacar provecho de una visita con aires románticos a Córdoba es la de callejear y tomar el pulso a la ciudad hasta la mezquita-catedral. Si se llega al recinto monumental antes de la 10 de la mañana, no se paga entrada. Una vez saciada la necesidad de contemplar esta maravilla, hay otras opciones más mundanas para aprovechar Córdoba, como el Museo de Joyería Regina (tel.: 957 496 889). Se puede visitar el zoco municipal, en el patio de la Casa de las Bulas (se accede por las calles Averroes o Judíos). Y el primer domingo de mes, El Patio del Arte, en la calle San Basilio, organiza un mercado de artesanía.

 

De Medina Azahara a Bodegas Campos 

El halo romántico de Córdoba se mantiene en la antigua ciudad de Medina Azahara, a siete kilómetros del centro. Levantada por orden del califa Abderramán III en el siglo x, es un monumento al amor. Asegura la leyenda que fue construida para contentar a su favorita, Zahra (‘flor’). Aunque la ciudad reflejó el esplendor del último de los grandes califas cordobeses, la más hermosa de las ciudades andalusíes desapareció dejándonos solo con sus ruinas.

Parte del secreto de Córdoba es el ambiente de sus restaurantes, que han sabido conservar una atmósfera única. Es el caso de El Churrasco (galardonado con un Sol de Repsol), donde se puede probar un buen churrasco cordobés con salsas árabes, o de Bodegas Campos (restaurante recomendado por Repsol), que ocupa tres edificios centenarios y ofrece delicias como el ajoblanco con langostinos. La modernización de esta cocina se puede encontrar en Choco (galardonado con un Sol de Repsol).