Ciertamente, Sevilla tiene un embrujo especial y hay muchas formas de descubrirlo. Una es a través de uno de sus barrios más populares, el de Santa Catalina. Allí, en 1904, nació Manuel Serrapí Sánchez, conocido por los entendidos del flamenco como “Niño Ricardo, el Maestro”.
La casa natal de Manuel Serrapí Sánchez es ahora un delicioso hotel que permite conocer sin prisas lo mejor de la ciudad. El pequeño hotel boutique La Casa del Maestro
estaba situado en la calle de la Almudena. Ahora, sin moverse de sitio, está en la calle Niño Ricardo. Sevilla honra así a este guitarrista que, entre otras cosas, compuso “El emigrante”, canción que alcanzó un gran éxito en la voz de Juanito Valderrama.
Un ambiente recogido en el centro de Sevilla
La Casa del Maestro es a la vez un recuerdo a su figura y un lugar en donde disfrutar de un ambiente cálido y próximo. Los colores amarillo albero y rojo de la fachada, los geranios en todos los balcones y el patio son un canto a la alegría de vivir sevillana.
Las habitaciones están distribuidas alrededor de ese patio típicamente andaluz y son cada una de ellas un derroche de mimo y sensibilidad. Con una decoración actual, pero respetando la atmósfera sevillana, poseen todas las comodidades que se esperan encontrar en un establecimiento de esta categoría.
Fiel a su origen, la música se respira en todas las estancias. Las habitaciones reciben el nombre de algún palo flamenco y los espacios comunes están repletos de recuerdos de los artes flamenco y taurino. El desayuno se sirve en la azotea para disfrutar de la vista sobre los tejados de Sevilla, con la Giralda al fondo.
Al encanto del hotel se le suma la majestuosidad de Sevilla
. Partiendo de la céntrica Plaza Nueva, y siguiendo posteriormente por la avenida de la Constitución, se llega a la Catedral hispalense, la segunda catedral católica más grande del mundo después de la de San Pedro en el Vaticano. Saliendo de la catedral por la puerta de la Virgen de los Reyes se llega al Real Alcázar
, un conjunto de palacios de origen árabe que constituyen la muestra más importante de arquitectura civil sevillana. Desde aquí se puede visitar el símbolo universal de la ciudad: la Giralda. A sus pies tienen su parada los coches de caballos. Pocos visitantes se resisten a la tentación de ir en uno haciendo un pequeño recorrido hasta el frondoso parque de María Luisa mientras se salva el tráfico de la ciudad.
De tapas y buenos restaurantes
Conocer Sevilla es probar su gastronomía, comenzando por las tapas. En el barrio de Triana, la mejor opción es la calle Betis. En La Albariza (tel.: 954 332 016) y el Kiosko de las Flores (tel.: 954 274 576) hay que probar jamón y caña de lomo, pescaíto frito y, por supuesto, manzanilla. En el barrio de Santa Cruz están La Giralda (tel.: 954 227 535) y Las Teresas (tel.: 954 123 069).
Por la noche, Sevilla dispone de restaurantes donde una velada romántica no está reñida con la comida popular. En Casa Robles
preparan unos deliciosos mariscos de Huelva, además de tener quizás la mejor carta de vinos de la ciudad. En Modesto
es imprescindible probar la fritura de pescado y la poleá de la abuela, adaptación local de las tradicionales gachas.