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La península de Getaria como fondo: Hotel Iturregi

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Convertir un caserón en un hotel de cuatro estrellas sin que pierda su esencia tiene mérito. Una vez conseguido, para los huéspedes lo más fácil es dejarse llevar por su encanto. Con vistas al famoso Ratón de Getaria, el Hotel Iturregi sabe cómo seducir a sus visitantes.

El Hotel Iturregi consta de seis habitaciones amplísimas y dos suites. Con una decoración diferente en todas las habitaciones, se hace difícil discernir por qué no todas son suites. La luz natural, la luminosidad en la decoración y los espectaculares cuartos de baño son lo que dan categoría de lujo al establecimiento.

Las estancias, con nombres de sonoros pueblos vascos, nos ponen también en contacto con el entorno: Jaizkibel mira hacia el monte del mismo nombre, Zarauz muestra por sus ventanas la bahía de la localidad vecina y Getaria deja ver el faro de la villa, sobre los acantilados verdes que recuerdan la proximidad del Cantábrico.

 

Viñedos de txakolí y la huella de Elcano 

El caserío Iturregi está rodeado por viñas cuyo fruto acabará convirtiéndose en txakoli, el preciado vino blanco vasco. Pasear por los viñedos es una de las ocupaciones preferidas de los huéspedes. Otra es callejear por el casco viejo de Getaria hasta la iglesia de San Salvador, o rastrear las huellas de Juan Sebastián Elcano, el hijo más ilustre de la villa. Fue el capitán de la nao Victoria, que, en 1522, completó la primera vuelta al mundo.

También se puede llegar sin dificultad a Zarauz, dando uno de esos largos paseos a los que están tan acostumbrados los vascos. Si el tiempo no permite disfrutar de un merecido paseo, el hotel ofrece un ambiente propicio para el descanso, como una buena lectura o el placer de la conversación en una de las butacas del porche acristalado. Esos son placeres que ayudan a relajarse y a saborear todos los instantes.

 

En busca de restaurante 

Lo que no se puede hacer en el hotel es almorzar o cenar. Por insólito que parezca, carece de restaurante. Tal vez sus propietarios han preferido no competir con la interesantísima oferta de la zona. Si se busca un buen restaurante para comer, la mejor opción en Getaria es, sin duda el Elkano (galardonado con un Sol de Repsol), regentado por Pedro Arregui, donde mejor preparan los pescados y los mariscos a la parrilla. Mucho tienen que ver las materias primas, pero su maestría es innegable. Para una cena romántica, en la entrada de Zarauz está el Aiten Etxe (tel.: 943 831 825). En un ambiente más íntimo y más coqueto se pueden degustar las exquisiteces del Cantábrico. Todo ello, eso sí, regado con txakolí.

La cercanía de San Sebastián (a 25 kilómetros) anima a visitar una de las ciudades más bonitas y románticas de España. Siempre es recomendable pasear por el Casco Viejo, la alameda del Boulevard o el paseo de la Concha hasta la playa de Ondarreta y la estatua El Peine de los Vientos de Eduardo Chillida.

Siguiendo su obra, en Hernani se encuentra el museo Chillida-Leku. Es un museo al aire libre, una pradera de 12 hectáreas en la que todas las esculturas se pueden tocar y sentir, con excepción de las que se encuentran en el interior del caserío Zabalaga, donde trabajaba sus piezas.