Repsol

Un puente con propuestas para todos los gustos


De norte a sur, de este a oeste, la geografía española acoge una variadísima oferta que se adapta como un guante a las necesidades de los “escapistas” de la rutina. Para disfrutar de la más solemne tranquilidad y la aventura más trepidante no hace falta traspasar las fronteras. Huir de la rutina, desconectar del trabajo, de los agobios, descansar, disfrutar en compañía de familia o amigos… son muchas las motivaciones para escaparse en cuanto el calendario lo permite. Las razones son dispares, como lo es la oferta turística en España, que aporta mil y una soluciones intensivas para recargar energía.

Cantabria infinita

Comillas

Cantabria es tierra de infinitos encantos, de eterno idilio, una región privilegiada que despierta los sentidos. Pródiga en paraísos naturales, cuenta con un Parque Nacional, cinco Parques Naturales y una Reserva Natural, además de otras zonas bajo el amparo de distintas formas de protección. La bravura del Cantábrico y la fina arena blanca se dan cita en su litoral, en el que se puede elegir entre más de sesenta playas que alcanzan las estribaciones de las imperiales montañas. Cantabria merece un recorrido a fondo, pero siendo conscientes de que el tiempo de asueto no siempre lo permite, dos localidades podrían ser consideradas la joya de la corona: Santillana del Mar y Comillas. 

Santillana del Mar es conocida cariñosamente como la “Villa de las tres mentiras”,  porque ni es santa, ni es llana, ni tiene mar, cosa que es innegablemente cierta. No obstante, podría añadirse como coletilla “ni falta que le hace”, porque es Santillana una villa medieval considerada íntegramente monumento y sede de “la capilla sixtina del arte rupestre”. Las Cuevas de Altamira son una de las más famosas en el ámbito internacional, sobre todo por su sala de policromías. Su progresivo deterioro ha forzado la clausura indefinida de las cuevas, pero la réplica exacta y el museo construidos en sustitución reproducen sus pinturas y el ‘modus vivendi’ de sus moradores con absoluta fidelidad y cirujana precisión. 

A tan sólo 16 kilómetros de Santillana del Mar se encuentra Comillas, noble y aristocrática villa asentada sobre suaves colinas que prestan abrigo a su preciosa playa y su recogido puerto. En ella se encuentra el Capricho de Gaudí, un maravilloso palacete revestido de azulejos con girasoles, obre del maestro Antoni Gaudí, la imponente Universidad Pontificia, la majestuosa casa del Marqués de Comillas y la capilla adyacente, las intrincadas calles de su casco histórico…  

En Comillas, hasta el cementerio ubicado sobre las ruinas de una iglesia del siglo XV, es monumental, con la peculiar estatua del ángel guardián obra del modernista Llimona. La mejor forma de disfrutar de los encantos naturales de Cantabria, es alojarse en una casa rural, establecimientos que se enclavan dentro de las propias poblaciones o en las inmediaciones. A pesar de la gran cantidad de alojamientos disponibles, su nivel de ocupación es altísimo, por lo que conviene reservar con toda la antelación que sea posible. 

Aventura trepidante en Urdaibai

Urdabai

La Reserva de la Biosfera de Urdaibai abarca 230 kilómetros cuadrados, lo que representa el 10% de la provincia de Vizcaya. Se enclava en los términos municipales de 22 localidades, dentro de las cuáles se encuentran algunos núcleos importantes como es el caso de Gernika y Bermeo. Su poderosa naturaleza se pone al servicio de la aventura durante el puente de mayo. Para estos días de asueto, nada mejor que descargar la adrenalina tomando parte en la de actividades programadas. 

Los días 3 y 4 de mayo, la ría del Urdaibai acoge unos cursos de iniciación al piragüismo. Con salida en el embarcadero de Arketa, el bautismo en piragua se realizará de la mano de experimentados monitores en una zona protegida. Los únicos requisitos para tomar parte de la actividad son saber nadar y haber cumplido, al menos, los doce años de edad. Su coste es de 60 euros por persona.  

Para quienes quieran consagrar el puente a la sabia cita “Mens sana in corpore sano”, la reserva de Urdaibai oferta un programa completo con actividades de multiaventura a desarrollar entre el 1 y el 4 de mayo: Descenso en canoa, iniciación al kayak, tirolina, un poco de escalada, tiro con arco, surf... Ideal para todo tipo de grupos. Los requisitos son los mismos que para el curso de iniciación en piragua, y su coste es de 103,95 euros por persona. 

Turismo verde en Huesca

Huesca

Huesca tiene un extenso patrimonio natural, donde hombre y naturaleza conviven en plena armonía, todo un logro de la civilización. La provincia se encuentra dividida en varias comarcas, cada una de ellas con identidad y belleza propia. La Jacetania, Alto Gállego, Sobarbe y Ribagorza forman la vertiente pirenaica, donde alternan cumbres de más de tres mil metros de altura con profundos valles, algunos de ellos enclavados en el espectacular Parque Natural de Ordesa y Monte Perdido. Patrimonio natural e histórico se enlazan en el paisaje único de las comarcas pre-pirenaicas, como son Somontano de Barbastro, Hoya de Huesca, Cinco Medio y La Litera, comarcas en las que se encuentra el Parque Natural Río Vero, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Las fértiles comarcas del sur hallan su contrapunto en el mundo desértico de Los Monegros. Para disfrutar de este extenso privilegio natural, la provincia dispone de más de 300 alojamientos con capacidad que supera las 16.000 plazas.

Sol y playa en Cabo de Gata

Cabo de Gata
Las vacaciones de sol y playa son sinónimo de descanso y relax. Almería dispone de una costa donde poder elegir a la carta cómo disponer huesos y alma al servicio de la fina arena y el calor de Lorenzo. Existen playas rústicas, como la de Torre García o la de Las Amolaredas, playas urbanizadas como por ejemplo la de San Miguel del Cabo de Gata o Almadraba de Montelva, donde se suman a los encantos naturales otros la comodidad aportada por la  mano del hombre. Para quienes no deseen afear su bronceado con las marcas del bañador, existen varias playas nudistas, como la Cala Príncipe o la Cala de los Amarillos, amén de otras tantas no oficiales, pero sí en la práctica. En ellas se impone deshacerse de la ropa y de los complejos. En total, Cabo de Gata ofrece una treintena de arenales donde poder tomar el sol o zambullirse a gusto.