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Villas marineras de Cantabria


La tierra que recibe su nombre del mar cantábrico es un punto clave dentro de la geografía de la costa norte de España. Tierra de pescadores y ganaderos, el litoral del norte de España se combina con el terreno montañoso dando lugar a parajes increíbles que no se pueden obviar. Si quieres conocer la zona no puedes dejar de visitar San Vicente de la Barquera, Laredo, Santoña y Castro Urdiales, cuatro puntos que son un referente del turismo nacional e internacional.

Castro Urdiales

En el litoral de Cantabria, tierra de pescadores y ganaderos, la costa y la montaña se combinan, otorgando a la Región un carácter especial. Sus villas marineras así lo demuestran: desde San Vicente de la Barquera a Castro Urdiales, pasando por Laredo y Santoña, estos cuatro puntos de la costa cántabra se han convertido en todo un referente para el turismo nacional e internacional y para cualquier amante de la naturaleza.

San Vicente de la Barquera

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San Vicente es la villa marinera más occidental de la costa cántabra. El panorama que se descubre en esta villa barquereña es espléndido: situándose en la iglesia y el castillo que coronan la villa, se divisa, a un lado, las limpias playas que se abren al noroeste y, volviendo la mirada, el hermoso paisaje interior de San Vicente, que se expande ante los ojos dibujando un horizonte de montañas y sierras que  tienen a los imponentes Picos de Europa como telón de fondo de lujo.
Esta vista seduce al visitante desde que se adentra por el puente de la villa que, a la vez, le recuerda la ancestral tradición del Camino de Santiago, en cuya antigua ruta San Vicente de la Barquera era uno de los enclaves más destacados.
Además, el visitante puede disfrutar de las magníficas playas de San Vicente: la playa de Merón, la de Oyambre, de gran extensión, las protegidas playas del Tostadero y de La Maza, o las pequeñas y encantadoras calas como las de Fuentes o Niñera.
Por su emplazamiento, San Vicente es un gran lugar para realizar excursiones a otros puntos de interés. A sólo 30 km. se encuentra Santillana del Mar, uno de los lugares con más encanto del norte de España. Y, de camino, es obligatoria una parada en la mágica Comillas, donde puede deslumbrarse ante esa joya arquitectónica que es el capricho de Gaudí.
Pero no sólo su patrimonio natural, también su patrimonio arquitectónico convierte a San Vicente en un lugar especial. Su ya mencionada iglesia es una construcción de gran belleza estética y tanto ella como el resto de edificios parecen mantenerse inalterables al paso del tiempo. Este patrimonio histórico es algo a sumar a la belleza natural de este nudo de desembocaduras o tinas (como se denominan  allí) como es San Vicente de la Barquera.

Santoña

Vista nocturna de Santoña

Ya en la costa Oriental de Cantabria, Santoña es una de las villas marineras más históricas de la Región. La tradición y relevancia histórica que guardan los amarraderos de su puerto darían para rellenar libros. Incluso sin tener eso en cuenta, la belleza de las vistas y el ambiente pescador que se respira en ese puerto lo convierten en un punto imprescindible para cualquier visita.La Reserva Natural de las marismas que circundan a Santoña, Victoria y Joyel, hacen de la villa un punto de gran interés para el estudio de la naturaleza, ya que son el refugio de especies únicas de aves migratorias, razón de que este sea un espacio protegido desde 1991. El peñón de Santoña es un lugar igualmente ineludible: desde la lejanía da la imponente apariencia de un animal prehistórico recostado y solidificado en forma de roca. Nuevamente, la belleza y la tradición histórica se entremezclan al hablar de Santoña, ya que este peñón fue un punto estratégico clave en campañas militares, incluyendo una batalla de los Cien Mil Hijos de San Luis durante la reinstauración del absolutismo de Fernando VII. Una ruta a partir de este peñón lleva a conocer lugares como el fuerte de San Carlos, el faro del Caballo, más adelante el faro del Pescador y, siguiendo el camino, se divisa la playa de Berria. El final del recorrido pasa junto al fuerte de Napoleón, también llamado fuerte del Mazo. Desde luego, Santoña es un lugar magnífico para los amantes de las caminatas.
Y si Santoña es un lugar ideal para visitar en verano, también lo es en invierno, especialmente en Febrero, coincidiendo con los famosos carnavales marineros de Santoña, que están considerados como Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Laredo

Laredo (Cantabria)

Alzando la vista al mar desde Santoña, y siguiendo la línea de la Bahía, aparece ante nuestros ojos una perla del Cantábrico y su imponente playa de La Salvé: Laredo. El último viernes de agosto, Laredo se engalana para la batalla de las flores, pero el resto del año su puebla vieja, con la belleza gótica de la iglesia de Santa María de Belén, es un monumento nacional en sí misma. Pero si una imagen se identifica con Laredo esta es la de los barcos y la mar, ya sea para la pesca o, en tiempos remotos, como enclave militar fundamental y puerto favorito de los Reyes Católicos y sus sucesores: Carlos V y Felipe II.

Castro Urdiales

Castro Urdiales

El crecimiento de la villa pejina es sólo superado por el de Castro Urdiales, síntesis perfecta de Cantabria, conjugando mar y montaña. Desde los 60, la localidad castreña ha experimentado un crecimiento urbano espectacular debido al turismo y a la creación de la autovía del Cantábrico, que convirtió a Castro Urdiales en una zona residencial privilegiada para los habitantes de la cercana Bilbao. Pero, a pesar de este crecimiento masivo, Castro Urdiales no ha olvidado ni un ápice de su identidad, que se apoya en 2000 años de historia.
Desde su iglesia gótica de Santa María, de dimensiones de catedral, con la bella plazoleta que se extiende a sus pies, el castillo, el puente romano, la plaza del ayuntamiento y el paseo marítimo hasta llegar al bello puerto y más allá, hasta encumbrar en el rompeolas, el recorrido de Castro Urdiales es uno de los más hermosos de la región. Una ciudad cosmopolita y tradicional al mismo tiempo, con nueve bellas playas y con rutas por los picos del municipio que dan la mano a estas playas convirtiéndola en el destino de veraneo perfecto.
Concretamente, las playas de Castro Urdiales merecen una atención especial. La playa de Brazomar, enmarcada en una pequeña bahía de tranquilas aguas y limpias arenas, es el destino preferido para disfrutar de un día playero. Ostende, situada en el extremo occidental de la ciudad, es el destino idóneo para los que busquen algo más tranquilo. El Madrigal, Mioño y Pocillo, son playas magníficas para relajarse y si se quiere algo más de acción, se puede desplazar a la playa de Oriñón, situada en este pueblo muy cercano a Castro Urdiales, en la que podrá practicar surf o windsurf mientras disfruta de su gran amplitud y de la belleza de los acantilados que la circundan.
Pero tan famosas como sus playas lo son sus fiestas. La Semana Santa castreña es una de las más importantes de Cantabria y la Pasión Viviente es una visita imprescindible. La ciudad se engalana de nuevo en la noche de San Juan, día en el que comienzan las Fiestas Grandes y en el que la calle medieval se convierte en un lugar aún más especial. La fiesta de San Pelayo (26 de junio), patrón de la ciudad, es una de las de más tradición. Una de las fiestas más populares es la del Coso Blanco, que se celebra el primer viernes de julio y está considerada de Interés Turístico Nacional.
 San Vicente de La Barquera, Santoña, Laredo y Castro Urdiales; las cuatro villas marineras de Cantabria parecen querer recoger en sí mismas toda la belleza de la Región. Desde sus playas, sus desembocaduras de rías, su ambiente marinero, sus puntos históricos donde el tiempo parece haberse congelado y enmarcadas todas ellas entre el bravo Mar Cantábrico y las montañas de la Cordillera Cantábrica, presididas por los Picos de Europa, cualquiera de estos 4 puntos son el lugar perfecto para disfrutar de la belleza del norte de España.