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El Charco Azul, una piscina en el mar en El Hierro


El Golfo es el nombre que recibe la costa de la isla de El Hierro, orientada hacia el Atlántico abierto. El Charco Azul se encuentra situado en medio del mismo. Es una playa única porque acoge una fantástica piscina natural formada por el propio oleaje del mar, algo que se puede ver en muy pocos lugares de Europa…

Las dos piscinas naturales que componen el Charco Azul no son las únicas que permiten bañarse sin riesgo alguno en las aguas del Atlántico. Su atractivo es la espectacularidad del paisaje. Una parte de la piscina forma una pequeña cavidad, perfecta para protegerse del sol y del viento en caso necesario. 

El Charco Azul ha sido acondicionado para el visitante. Cuenta con protecciones frente al mar y con escaleras para facilitar el acceso, ya que se tiene que bajar al nivel de mar desde la costa, lo que puede llevar unos 20 minutos. Es un espacio público, por lo que su uso es totalmente libre y gratuito. 

 

Relax y romanticismo en El Hierro 

Al estar justo en la mitad del litoral, hay que decidir hacia qué lado se prosigue la visita por El Golfo. Si se opta por el norte, se llega a la cabeza del municipio: La Frontera. Después se puede seguir hacia Las Puntas y visitar el Hotel Punta Grande: un lugar de récord. El Libro Guinness de los récords lo considera el hotel más pequeño del mundo. 

Es un lugar curioso porque era un antiguo almacén de aduanas reconvertido en un coqueto establecimiento con apenas cuatro habitaciones y un restaurante (tel.: 922 559 081). Parte de la decoración interior proviene de los restos de barcos naufragados o abandonados. Las habitaciones no tienen teléfono ni televisor. Situado sobre el mar, el ruido de las olas rompiendo contra el embarcadero es prácticamente el único sonido que se puede escuchar a cualquier hora. Es ideal para tener unos días de relax total. 

Si se escoge la dirección sur, la carretera de Los Llanillos conduce hasta el balneario del Pozo de la Salud, reconocido por las propiedades medicinales de sus aguas, y a Sabinosa, el pueblo más occidental de España. Sabinosa debe su nombre a las sabinas, pequeños árboles autóctonos retorcidos por la fuerza del viento que llega a El Hierro con toda la furia del Atlántico.

 

Punta Orchilla, el faro del fin del mundo 

La ruta por El Hierro depara una visita a la playa del Verodal, la única de arena rojiza. Su color procede de la tierra vertida en ella durante las obras de una carretera hace años. Al estar desprotegida, suele tener un fuerte oleaje y un cartel avisa del riesgo de desprendimientos. Más adelante, se llega “al fin del mundo”: el faro de Punta Orchilla. Este lugar estuvo considerado, antes del descubrimiento de América, como el final de la tierra conocida.

En el camino al pueblo de La Frontera, se pasa por el santuario de Nuestra Señora de los Reyes, patrona de la isla, y por el Centro de Interpretación del Parque Cultural de El Julan, dedicado a los primeros pobladores de El Hierro, los bimbaches. Paseando por este centro, se puede comprender un poco mejor a los habitantes de las isla.

En la oferta gastronómica de El Hierro destaca el restaurante del Mirador de la Peña, en Guarazoca (tel.: 922 550 300). Es obra de César Manrique y el mejor punto de observación sobre la costa de El Golfo y también sobre las suculencias como las papas arrugadas (patatas hervidas en agua salda) o el gofio (harina de cereales que fue la base de la alimentación del pueblo guanche), todo ello regado por un buen vino blanco de la Denominación de Origen El Hierro

En Valverde, la capital de la isla, se encuentra Casa Goyo (tel.: 922 551 263), donde se puede degustar el rancho canario y el merengón de coco.