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11 pazos gallegos para dormir como en un castillo olvidado

Experiencias únicas

¿A quién no le gusta un viaje al pasado? ¿Despertar entre gruesos muros de piedra, desayunar en ancianas lareiras (cocinas) rodeados de chimeneas y pasear por jardines ideados para el descanso de los nobles e hidalgos de los últimos cuatro siglos? Puedes. Vete a un pazo. Han vuelto a la vida convertidos en hoteles rurales con mucho encanto.


pazo casa GRANDE porche

CLARA VILAR

Había una vez una niña con un bonito vestido verde en una fiesta en el campo gallego. Nerviosa, trataba de arrastrar a su madre hacia una torre de piedra  acabada en almenas y salpicada de enredaderas y buganvillas. Allí, saludando feliz desde un amplio balcón, acababa de ver su Justin Bieber particular: una chica alta y rubia, envuelta en metros y metros de tul blanco. La pequeña lo tenía claro y meridiano. “¡Mamaaaá! ¡Quiero una foto con la princesa en su castillo!”.

Y eso son los pazos para los gallegos. Pequeños palacios, diseminados a lo largo y ancho del territorio y bien anclados en el imaginario colectivo de una Galicia que era, mayoritariamente, pobre y rural. Admirados de lejos con esa curiosidad morbosa de colarte en una casa inalcanzable, antigua, con tanta historia como secretos. Allí, detrás de las murallas que los separaban del resto del mundanal ruido, los más privilegiados paseaban entre camelias, cultivaban las artes y letras, las relaciones políticas y, no nos olvidemos, las recaudaciones.

Un recoveco en el Pazo do Souto. / Foto: Pazo do Souto

Estos edificios nacieron de manos de las principales familias de la nobleza media o baja gallega a partir del s. XVI y la mayor parte han sido objeto de un divertido baile de propietarios: hijos de sacerdotes, vendedores de joyas, emigrados exitosos… Abandonados generalmente en torno al s. XX, muchas de estas propiedades están volviendo a la vida gracias a los eventos y grandes celebraciones. ¿Qué buena boda en Galicia no tiene un pazo como escenario? Algunos de ellos ofrecen, además, un lugar especial y tranquilo donde alojarse. Unas pocas habitaciones en un espacio reformado en el que venden sobre todo tranquilidad, historia y tiempo. Tiempo para perderse entre jardines y hórreos arrullado por los pájaros y el sonido de los arroyos, para charlar delante de una chimenea o leer un buen libro en un jardín.

Aquí recogemos algunos de estos pequeños castillos perdidos en medio de la verde naturaleza gallega:

A Coruña

PAZO DA MERCED 

El espectacular edificio de piedra de Pazo da Merced. / Foto: Pazo de Merced

Situado en la Ría de Ferrol, con unas espectaculares vistas a la ría y a su puesta de sol, este edificio de piedra con un bello patio y rodeado de robles comenzó su historia en el siglo XVI , fecha de la que conserva una capilla dedicada a la Virgen que le da el nombre. Fue fábrica de curtidos en el siglo XVIII gracias a la inversión de un comerciante riojano, monasterio en el s. XIX y hogar de un popular doctor, Francisco Cebreiro, conocido como el médico de los pobres, en el s. XX.

Entre sus peculiaridades, en el s. XIX fue objeto de reclamo de los dos hijos ilegítimos de un sacerdote y a la par hermano del fundador (y el mismísimo rey les dio la razón). También cuenta una vieja leyenda popular que el pazo se encuentra unido por un pasadizo submarino con el Monasterio de San Martiño de Xubia, alojado al otro lado de la ría.

Actualmente está totalmente renovado y cuenta con 8 habitaciones situadas en la fachada del pazo frente al mar.

www.pazodamerced.com.  Neda, Ría de Ferrol.

PAZO DO SOUTO

Y para el verano, ¡piscina! / Foto: Pazo de Souto

Este pazo, que perteneció durante casi toda su historia a los Marqueses de Montenegro, fue construido en el siglo XVII por Juan Antonio Posse de Soto, inquisidor de Santiago de Compostela, en las tierras que habían albergado un castro celta. Años después, con motivo del casamiento de su hija con los Montenegro, realiza la primera renovación del edificio. Fue residencia de los marqueses los siglos siguientes para, ya con la decadencia feudal del s. XX que llevó al abandono del lugar, acabar albergando la escuela del pueblo. Fue precisamente uno de sus estudiantes, vecino del pueblo y emigrante en Suiza, quien se decidió a comprarlo y restaurarlo a su vuelta a la tierra.

Situado en plena Costa da Morte, el pazo cuenta con 13 habitaciones disponibles, piscinas, pista de tenis, parque infantil, barbacoa, merendero, cafetería y un restaurante que ofrece productos frescos de la zona y de su propia huerta ecológica.

www.pazodosouto.com.  Sísamo-Carballo.

PAZO DE SEDOR

Castañeda, en Arzúa, se encuentra literalmente en el medio y medio de Galicia, lo que en la actualidad implica estar a menos de 90 minutos en coche de cualquier ciudad gallega. En estas estratégicas tierras, que albergaron los hornos que fabricaban la cal empleada en la construcción de la Catedral de Santiago de Compostela, decidió construir su pazo Francisco González do Vilar, Colegial de Fonseca, Abogado de la Real Audiencia del Reino de Galicia y Fiscal de Guerra de este Reino, en el s. XVII.

En la actualidad, este tranquilo establecimiento se ha reformado dándole protagonismo a una amplia escalera principal y, por su originalidad, otra pequeña escalera hecha “entre muros”. También su antigua cocina o lareira, con una enorme chimenea y dos hornos a ambos lados de la misma. Los jardines, en los que discurre un arroyo que antiguamente alimentaba un viejo molino, podrás disfrutar de un tranquilo paseo, un partido de pádel o unos largos en su piscina. Tienen huerta propia, servicio de bicicletas y organizan rutas de senderismo por la zona con punto de partida en el pazo.

www.pazodesedor.com.  A Castañeda – Arzúa.

Lugo

PAZO DE TERRAFEITA

Inmersión rural en el Pazo de Terrafeita. / Foto: Pazo de Terrafeita

La Torre y el pazo de Terrafeita fueron construidos en el s. XVI por D. Juan Pardo de Aguiar, hidalgo gallego perteneciente a una de las familias más influyentes de la antigua provincia de Mondoñedo, que decidió situar su fortaleza en una estratégica posición en el valle de Trabada, en plena mariña lucense y rodeado por una extensa propiedad de prados y bosques.

El pazo tiene hoy 10 habitaciones dobles, piscina y una finca salpicada por vacas y caballos en libertad. Si no te llega, también puedes perderte por los bellos y salvajes ríos, valles y montañas de los alrededores –muy recomendable es la Fraga de Villapena o la Sierra de la Caldeira- que podrás explorar a tu aire o bien mediante rutas planeadas para hacer a pie o en bicicleta.

www.terrafeita.com. Trabada.

CASA GRANDE DE ROSENDE

El exterior de la casa principal./ Foto: Casa Grande de Rosende

A unos 10 minutos de la histórica localidad de Monforte de Lemos se encuentra este señorial pazo, construido en el S. XVI por los Díaz Varela, familia que lo mantuvo su propiedad durante la mayor parte de su historia. Entre sus más ilustres ocupantes destaca un virrey de México, Carlos Recarey Díaz Varela, que a su vuelta de tierras “indianas” en el s. XVIII amplió las instalaciones y decoró la capilla y salones con frescos firmados por Juan Bernardo de Castinandi, pintor gallego formado en Roma. También, entre los últimos habitantes de la casa se encuentran Roberto Díaz Varela, director del periódico de La Marina en La Habana o Elena Quiroga, una de las grandes escritoras de Galicia y académica de la lengua. Las dos últimas Díaz Varela en el Pazo, dos hermanas que vivieron a mediados del s XX, son responsables del sobrenombre que tiene la construcción en la zona: la Casa de las Señoritas.

El pazo, muy afectado por un aparatoso incendio en 2005, fue restaurado en casi su totalidad respetando escrupulosamente la construcción original con gruesos muros de granito, suelos de centenarios tablones de castaño sobre sólidas vigas y techos formados por rústicos artesanados de madera. Se recomienda pasearse por su capilla, la solaina, la lareira y sus amplias bodegas. Además, el pazo se encuentra en plena Ribeira Sacra (Ribera sagrada), una zona que recibe su histórico nombre debido a la alta concentración de enclaves religiosos: pequeñas ermitas que, ya en la Edad Media, dieron lugar a un boom de nuevas congregaciones religiosas comparable a la registrada en Oriente o e el Sinaí.

casagrandederosende.com. Sober.

Ourense

PAZO A FREIRIA

Situado en plena alta montaña orensana –frío y nieve en invierno, fuerte calor en verano- este pazo recibe su nombre de sus primeros moradores, allá por el s. XII. Unos frailes militares, llamados freires, que en nuestro caso provenían de la orden de San Juan de Jerusalén. A partir del s. XVI, el pazo pasa a manos de la nobleza rural de la zona hasta llegar a nuestros días, cuando sus actuales propietarios deciden reformarlo y transformarlo en un pequeño hotel.

Rodeado de una extensa finca y en medio de un paraje excepcional formado por bosques y riberas, el pazo se encuentra al lado Pobra de Trives y  de la Estación de Esquí Cabeza Grande de Manzaneda. También en los alrededores destacan los Cañones del Sil  el Parque Natural Montes do Invernadero, que es refugio de caza y pesca, o las Médulas, el que fue de los mayores yacimientos auríferos de los romanos en la Península Ibérica.

www.pazoafreiria.com.  Puebla de Trives.

PAZO ALMUZARA

El pazo se encuentra en una zona muy rica de naturaleza./ Foto: Pazo Almuzara

Situado en O Carballiño, rodeado de jardines y árboles frutales y levantado gracias a la fortuna del emigrante que volvió con dinero a la tierra que lo vio crecer, se encuentra el Pazo Almuzara. Levantado a finales del s. XIX por D. Perfectino Viéitez, un vecino de Almuzara Vella emigrado a Argentina que tras su exitosa vuelta se hizo con variadas e influyentes amistades aristócratas –entre ellas el rey Alfonso XIII, que le otorgó el título de Caballero e incluso, se dice, llegó a dormir en el pazo. 

Don Perfectino tenía muchas propiedades y negocios, del que destacaba el comercio de piedras preciosas, y fue un importante mecenas. Como ejemplo de su fortuna y derroche, se comenta que en el año 1904 restauró la Cruz Procesional de la Catedral de Ourense, joya del s.XVI, a la que, además de reincorporar numerosas piezas de oro y plata que se encontraban perdidas o muy deterioradas, dotó de 243 piedras preciosas cuyo peso, aseguran desde el pazo, ascendía a 5.000 quilates.

Este hermoso edificio, restaurado hace unos años, cuenta con 18 habitaciones repartidas entre la casa grande –las antiguas del pazo, una de ellas hasta con una bañera del s.XIX- y las antiguas caballerizas. Al estar situado en una zona rica en Naturaleza y arte románico, los propietarios proponen varias rutas y enclaves que ver. Destacamos, ya que estamos hablando de pazos, del “conjunto histórico - artístico e iglesia de Pazos de Arenteiro”, una aldea situada en la confluencia de los ríos Avia y Arenteiro y formada por un conjunto de pazos en su mayoría de los siglos XVI y XVII y la iglesia románica de San Salvador, del siglo XII.

www.pazoalmuzara.com.  Boborás.

PAZO DE BENTRACES

Así se desayuna en Pazo de Bentaces. / Foto: Pazo de Bentaces

A pocos kilómetros de la ciudad de Orense, rodeado de verdes bosques, se encuentra este pazo, construido en el s. XV como residencia episcopal del Monasterio de Celanova. Convertido en Casa Señorial a través de varias reformas en los siglos XVII y XVIII, está rodeado por una impresionante finca de 20.000 metros cuadrados plagada de robles, pérgolas con trepadoras, cipreses, magnolios o glicinas centenarias.

En su última reforma, que puso a punto el pazo para su uso como hotel rural, sus propietarios dieron prioridad a mantener la distribución original para dar mejor idea de cómo era un pazo por dentro, a pesar de que esta decisión redujo el número de habitaciones (cuatro dobles y dos suites, actualmente). Uno de sus puntos de reunión más especiales es la cocina, donde una ajada chimenea de granito y una vieja lareira acompañan a los huéspedes durante el desayuno elaborado con productos naturales de la zona.

www.pazodebentrances.com.  Barbadás.

Pontevedra

PAZO DA TOUZA

Preparativo de una boda en Pazo da Touza./ Foto: Pazo da Touza

Situado a unos 20 kilómetros de Vigo y declarado Patrimonio Histórico y Bien de Interés Cultural, el Pazo da Touza es una edificación del siglo XVI, reformado posteriormente en el siglo XVIII, que pasó por las manos de familias de la nobleza del suroeste de la provincia de Pontevedra. Cuenta con su propia torre y su balconada y jardines autóctonos son también muestras de la arquitectura típica gallega.  En el s. XX se transformó para uso agrícola – sus 40.000 m2 de finca se destinaban al cultivo de manzanas- y, ya hace casi una década, se reformó para la celebración de eventos y para el hospedaje rural, a lo que destina un total de 8 habitaciones.

pazodatouza.info.  Nigran.

PAZO LA BUZACA

Este pazo, que desde su construcción en el s. XVI hasta la actualidad ha pertenecido al linaje de los Varela, es uno de los más destacados de la geografía gallega. Equipado históricamente para ser tanto casa de labranza como fortín, se abre con un portón de entrada sobre el que campea un escudo familiar tallado en piedra durante en siglo XVIII. Su entorno, rodeado de muralla, comprende la casa, el palomar, la capilla y dos hórreos. A lo largo de su historia, este pazo presume de haber sido hogar de mujeres y hombres sensibles al arte como doña María Antonia de Boceta, Juana Sarmiento o Teresa Novoa.

El pazo ofrece hoy en día 13 habitaciones y la posibilidad de descansar en sus instalaciones, animarse a conocer los alrededores a caballo o jugar una partida de pinball en un recinto cercano. Y una nota para los amantes del vino: desde el pazo se ofrecen a ayudar para organizar visitas a las bodegas de la zona.

www.pazolabuzaca.com.  Moraña.

PAZO TORRES AGRELO

Esta novia sí que debió de sentirse una princesa. / Foto: Pazo de Torres Agrelo.

En pleno camino de Santiago Portugués, con vistas a isla de San Simón y a la tristemente famosa bahía de Rande –ensenada de tesoros escondidos y submarinos fantásticos-, nos encontramos con este edificio, que data de mediados del s. XIX , cuando el Mariscal Rubín de Celis manda construirlo sobre las ruinas de un antiguo convento franciscano. Desde entonces, el pazo ha sido hogar de personajes ilustres como Montero Ríos, Cristino Martos o Joaquín Sorolla. También sirvió como enclave de recepciones militares, como refugio durante la Guerra Civil y como hospital para el ejército alemán durante la II Guerra Mundial (se dice que conserva pasadizos subterráneos de esa época).

Hoy en día, ha sido reformado para la celebración de eventos, aunque, además de casarse, uno puede alojarse en alguna de sus nueve habitaciones disponibles y disfrutar de los azulejos de Triana del recibidor, la espectacular escalera de castaño o las vidrieras policromadas de puertas y ventanas. También, pasear por sus 80.000 m2 de finca, dotada de zonas paisajísticas y especies únicas en Galicia, de entre las que destaca la camelia.

Desde sus jardines, uno también puede observar la zona de la Ría de Vigo donde la llamada Flota de la Plata -unos 40 navíos franco-españoles que traían de las Indias uno de los mayores tesoros de la historia-, sucumbió a los 150 navíos anglo-holandeses que volvían de su infructuoso asedio a Cádiz y se desviaron hacia las costas gallegas siguiendo el tufillo del oro. La cruenta batalla, que acabó con la mayor parte de los navíos hundidos en las fangosas aguas de la ría, dio lugar a la leyenda sobre el tesoro escondido en los barcos. Un misterio que cautivó al mismísimo Julio Verne, quien usó el oro hundido en la Ría de Vigo como fuente de financiación de las campañas de su afamado Nautilus.

www.torresagrelo.com.  Redondela.

Fecha de actualización: 21 de noviembre de 2016

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