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Los sushi chefs afilan sus cuchillos tras la barra de Makoto. La sala, diseñada por el arquitecto Manuel Clavel -el mismo que firma Odiseo en Murcia- da cabida a 135 personas, a lo que se suman 60 más en la terraza. Todo está lleno, hay clientes locales pero también muchos turistas que reconocen en esta casa la marca de un gran chef internacional: Makoto Okuwa, discípulo del maestro Shinichi Takegasa.
“Desde que abrimos en junio de 2025, ha sido un éxito rotundo”, desvela satisfecho Elías Murciano, gerente del restaurante. Formado como cocinero, este venezolano enamorado de Madrid estaba convencido de que la capital era la ciudad perfecta para ser la puerta de entrada a Europa de este grupo que en 2011 abrió su primer restaurante en el barrio Bal Harbour de Miami. Hoy, Makoto cuenta con nueve establecimientos en distintos países del mundo como Estados Unidos, México, Brasil y República Dominicana.
Para empezar, sugieren un cóctel de autor: el Japanese Porn Star, con Vodka Haku, sake, cava y puré de maracuyá para darle acidez; y el Lichi Martini, donde le dan el toque japonés con yuzu. Sobre el plato, llega el Tai sudachi, unas finas láminas de dorada en crudo que envuelven patatas paja sobre base de salsa de garlic ponzu -una mezcla de soja cítrica y pasta de ajo-, con cilantro y chile serrano, un bocado estético, fresco, crujiente y ligeramente picante.
Con una cocina abierta desde las 13:00 hasta las 24:00 horas, el desfile de platos es continuo: por la mesa pasan los Spicy Edamames, hechos al wok con ajo y salsa picante Szechuan; los Rock Shrimp en tempura con langostino tigre, salsa Gochujang, lima y hojas de endibia que aportan textura; o el Handroll de Cangrejo, un bocado de arroz con carne de cangrejo y salsa vietnamita enrollado sobre hoja de soja blanca. Una carta extensa y generosa pensada para compartir donde no faltan numerosas opciones de sushi y sashimi, makis y uramakis.
Sin renunciar a sus éxitos internacionales, en Makoto apuestan por recetas basadas en el producto nacional, como el pulpo gallego, el atún de almadraba, los langostinos del Mediterráneo o los carabineros del Atlántico. "En la carta madrileña hemos reversionado el tradicional fermento japonés yuzu kosho con aceitunas y lo hemos llamado oliva kosho; también durante la primavera aprovechamos la floración del jazmín para preparar una sal aromatizada que condimenta algunos tartares; o el pimentón que lo ahumamos para acompañar algunos platos", detalla el venezolano.
La despensa de Makoto también se surte directamente de Japón, de donde traen productos como el uni de Hokkaido, un erizo de mar del norte de Japón muy apreciado en sushi y sashimi; el toro de Oma, un atún rojo pescado con caña y considerado uno de los mejores del mundo; las vieiras japonesas; el hamachi; el Kinmedai; o el branzino, que se prepara al horno sin espinas, con chimichurri de wasabi y shiso. “Todo el pescado que utilizamos se somete a un proceso de ultracongelación, un procedimiento fundamental para garantizar la seguridad alimentaria y mantener intactas la fibra, la textura y el sabor de cada pieza”, apunta Elías.
En carnes, el cerdo ibérico comparte carta con el lomo bajo de Wagyu australiano o el Wagyu de categoría A5 japonés; mientras que para las hortalizas, se surten de la huerta de El Jaral de la Mira, en plena Sierra de Guadarrama. “El Wagyu es siempre un plato ganador”, asegura Elías. Aquí lo maceran y ahúman durante 12 horas utilizando siete especias diferentes, para después darle un toque en la robata o parrilla japonesa. Lo sirven sobre hueso de costilla caliente, ensalada de col y salsa teriyaki trufada.
En copa, se puede elegir entre 150 referencias de vinos, donde destacan los blancos de Borgoña, los Riesling alemanes y los tintos elegantes de regiones como Burdeos o la Toscana. Tampoco faltan sakes artesanales -más de 20- y el whisky japonés, con etiquetas tan conocidas como Hibiki, Nikka o Yamazaki. Para finalizar, un postre ideal para compartir: el Okinawa tres leches, un bizcocho empapado de leche entera, evaporada y condensada con ron de coco, rodaja de piñada asada, merengue y sésamo negro. Para contrarrestar el dulzor, acompaña un helado salado hecho con soja. Un broche muy goloso para dar pie a una sobremesa sin prisa.
MAKOTO MADRID. C. del Marqués de Villamagna, 1, Salamanca. Madrid. Tel. 917 31 43 42
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