Allee der Kosmonauten, SASHA WALTZ & GUESTS

Allee der Kosmonauten, SASHA WALTZ & GUESTS

ESTRENO EN ESPAÑA recreación 2016. Dirección, coreografía y puesta en escena: Sasha Waltz Espectáculo para seis bailarines. Con la colaboración del Goethe Institut. TRAS DIEZ AÑOS DE AUSENCIA DE NUESTRO ESCENARIO, VUELVE SASHA WALTZ PARA CELEBRAR EL 20 ANIVERSARIO DE UNA DE SUS PIEZAS MÁS ACLAMADAS. MAESTRA DEL DIÁLOGO ENTRE CUERPO Y ESPACIO, LA COREÓGRAFA ALEMANA MÁS INQUIETA DE LA ACTUALIDAD, LA MÁS CONOCIDA INTERNACIONALMENTE Y CUYO NOMBRE SIEMPRE SE ASOCIA AL DE PINA BAUSCH, LLEGA PARA DESCRIBIR CON HUMOR Y SIMPATÍA LAS VELADAS COTIDIANAS DE UNA FAMILIA NUMEROSA. En efecto, tras Zweiland (2006) y Travelogue-Twenty to Eight (2008), la gran figura de la “post-danza-teatro” está de vuelta en nuestro escenario. Ha sido una larga espera, pero ha valido la pena. Su nombre es asociado a menudo al de Pina Bausch, pero a diferencia de esta, cuyo universo en los años antes de su muerte giraba sobre el mismo imaginario, Sasha Waltz permanece en constante búsqueda, mostrándose obstinadamente imprevisible y asombrosa. Siempre arriesgándose al posible fracaso. Para la creación que nos presenta, acompañada del vídeo artista americano Elliot Caplan, Sasha se ha sumergido, como si de una documentalista se tratase, en el corazón de un barrio popular berlinés entrevistando a sus vecinos. Sin embargo, este espectáculo no tiene nada de naturalista. Cruel y disparatada, la puesta en escena se sitúa en un apartamento pequeño y desvencijado para contar las actividades domésticas y las pobres distracciones de una familia numerosa. Pequeñas riñas, luchas hogareñas, abrazos fortuitos y violencias melancólicas que, por momentos, dejan paso a escapadas poéticas… nos encontramos ante un condensado de vida, de amor y de muerte. Se trata de un espectáculo que mezcla la tragedia con lo burlesco, la danza con el canto… Un espectáculo en el que Waltz desnuda las personalidades, lo cotidiano y la intimidad de sus personajes. El mundo que nos presenta esta pieza alterna momentos bailados, gags visuales y ensoñaciones. Esta forma de ofrecer los cuerpos a las contradicciones de una sociedad en mutación no cesa de fascinar diez años después de su estreno.