Sardinas en aceite de oliva, la conserva tradicional - Guía Repsol

Sardinas en aceite de oliva

La sardina es la más veterana de las conservas y la más tradicional en las despensas españolas.

Fue el primer pescado al que se sometió a un proceso de conservación a principios del siglo XIX.

Aunque la técnica para elaborar la conserva procede de Inglaterra, fue el francés Nicolás Appert quien, en 1810, hizo público el sistema para todos los hogares. Este origen francés, concretamente de Nantes, fue el responsable de que este pescado en conserva se denominase durante mucho tiempo “sardinas al estilo Nantes”.

La zona de captura de la sardina se extiende por toda la España marinera, pero destaca por su riqueza la costa gallega. De hecho, ya a principios del siglo XX la hegemonía de la pesca de sardina estaba en las Rías Gallegas.

Es la dama de los mares, humilde y sabrosa. Un gran alimento. Para medir la calidad de este producto se atiende al contenido graso que posee cada sardina. A mayor cantidad de grasas polinsaturadas mejor es el sabor. La sardina alcanza su punto álgido a partir del verano, sobre todo entre los meses de septiembre y noviembre, momento óptimo para su pesca.

Este pescado es un alimento muy completo y saludable. Su alto contenido de proteínas, omega-3, calcio y fósforo ha convertido a la conserva de sardina en aceite de oliva en una asidua de las despensas españolas.

Entre tres y cinco unidades es el número de sardinas que debe contener una buena lata

Consejos de compra y consumo

Es aconsejable adquirirlas en aceite de oliva, pero se puede optar por otras salsas. Una lata de sardinas con una presentación óptima la encontraremos en los formatos de tres a cinco unidades, donde el pescado esté entero y la piel brillante.

Durante mucho tiempo la sardina ha sido considerada un alimento humilde. Sin embargo con patatas cocidas, unas rodajas de cebolla o siendo la protagonista del típico bocadillo de toda la vida, esta conserva es capaz de convencer incluso a los paladares más exigentes.

Comentarios nutricionales

Las sardinas en aceite tienen un alto contenido de proteínas de gran valor biológico y ácidos grasos omega 3. Los ácidos eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA) contribuyen al funcionamiento normal del corazón. Además, poseen un alto contenido de ácidos grasos monoinsaturados e insaturados (ácidos grasos monoinsaturados + ácidos grasos poliinsaturados). Los minerales más destacados como fuente del alimento son el hierro y el potasio y como alto contenido son el calcio (especialmente debido a que también se consumen parte de las espinas), zinc, fósforo y selenio. Además contiene vitaminas como la riboflavina (B2) y posee alto contenido de niacina, vitamina B6, B12 y E.

En relación a las vitaminas, el aceite de oliva posee un alto contenido de vitamina E, que contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo.

Los comentarios nutricionales de los alimentos se refieren exclusivamente al alimento genérico, sin indicación de marca, y están basados en el Reglamento (CE) Nº 1924/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo de 20 de diciembre de 2006 relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos. Las declaraciones de salud indicadas son las relativas al Reglamento (UE) Nº 432/2012 de la Comisión de 16 de mayo de 2012 por el que se establece una lista de declaraciones autorizadas de propiedades saludables de los alimentos distintas a la relativas a la reducción de riesgo de enfermedad y al desarrollo y la salud de los niños.

Las cantidades indicadas son referidas a 100 gramos de porción comestible del alimento (parte que realmente se come (peso neto), es decir, aquella que queda después de quitarle la cáscara, hueso, piel o espinas, según el caso). Para los comentarios nutricionales, se han utilizado como referencia principalmente las Tablas de Composición de Alimentos de Olga Moreiras y col. 16ª Edición. 2013.

Armonías

Depende del aliño de la sardinas (sólo aceite, al limón, tomate, picante…) se recomendará una combinación u otra, pero las referencias principales pasan por vinos blancos con madera, buen cuerpo y poco alcohólicos, vinos rosados no afrutados y tintos secos ligeros. Para las sardinas en tomate, rosados de Arganda, de Aragón, de La Mancha y Extremadura. En escabeche, tintos frescos gallegos, tintos jóvenes de los Arribes del Duero, Bierzo, Toro, Cigales, Ribera del Duero…  o también de Rioja o Navarra.

Selección de las mejores sardinas en aceite de oliva

Los expertos han analizado los distintos productos basándose en criterios científicos, gastronómicos y dietéticos para realizar esta elección.

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