Deliciosas conservas vegetales - Guía Repsol

Conservas vegetales

Conservar verduras, frutas y hortalizas más allá de sus temporadas ha ocupado buena parte de la investigación en la industria alimentaria. El resultado de todo este trabajo son deliciosas conservas que llevan productos de la tierra a las despensas durante todo el año en óptimas condiciones.

Ya los fenicios pusieron en práctica técnicas de secado y salazón para la conservación de vegetales que fueron mejoradas por civilizaciones posteriores. Pero la clave para la conservación de frutas y verduras la dio Nicolás Appert cuando corría el año 1795. En esa fecha presentó una técnica de envasado fundamentada en hervir al baño María un tarro con comida cerrado con tapón de corcho. Este avance permitió mejorar el abastecimiento de las tropas napoleónicas y abrió un nuevo camino para las conservas de verduras.

Casi un siglo después, en 1860, Louis Pasteur dio a conocer sus avances en materia de gérmenes y esterilización de alimentos, algo que se aplicó con éxito en la industria conservera.

“Sorprende la variedad de conservas vegetales que hay en España y la calidad tan elevada que tiene nuestra industria conservera”

España se convirtió en uno de los primeros países europeos en aprovechar las técnicas de conservación para vegetales. Ya en 1880 abrió sus puertas la primera fábrica de conservas vegetales del país. No es extraño que se inaugurara en Logroño, comarca hortofrutícola por excelencia. Una década más tarde apareció, también en La Rioja, la fábrica Conservas Trevijano, especializada en conservas vegetales, que llegó a abastecer a la Casa Real Española.

Desde entonces, el sector no ha dejado de crecer y a día de hoy España se encuentra entre las mayores potencias a escala mundial en esta industria conservera. Su éxito reside en respetar la tradición y buscar la excelencia en sus materias primas.

El origen y la calidad de elaboración de conservas vegetales están garantizados por los sellos de Denominación de Origen Protegida e Indicación Geográfica Protegida. En Navarra, por ejemplo, son tres los sellos de calidad vinculados con vegetales y sus conservas: Espárragos de Navarra, Alcachofa de Tudela y Pimiento del Piquillo de Lodosa.

Hasta los grelos de Galicia, que tienen marca de calidad, se comercializan en conserva desde los años 60 del pasado siglo, aunque se destinan mayoritariamente a la exportación internacional.

La referencia más vendida sigue siendo el tomate, pero el abanico de conservas vegetales va mucho más allá: maíz, setas, champiñones, judías verdes, pimientos o guisantes. La lista es inmensa. Además, numerosas empresas han apostado por la elaboración y comercialización de platos preparados con verduras en conserva.

Otro valor en alza para el sector conservero español es la continua innovación del sector y unas garantías alimentarias cada vez más rigurosas. Tanto es así que España cuenta con puntos de referencia en el ámbito de la investigación como son el Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (Navarra) o el Centro Tecnológico Nacional de la Conserva y Alimentación (Murcia). Ambos dirigen sus esfuerzos a dar el máximo impulso a la investigación y organizan encuentros internacionales, cursos de formación y programas de colaboración público-privados con empresas del sector.

De norte a sur el territorio español cuenta con zonas de afianzada tradición hortofrutícola, como La Rioja, Navarra, Aragón, Catalunya, Comunitat Valenciana, Murcia o Andalucía y es de ahí de donde salen todos estos tesoros vegetales. En lata convencional, con ‘abrefácil’, botes o bolsas herméticas; sea cual sea la presentación de las conservas la diferencia la da el producto de origen.

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Aceitunas

En cualquiera de sus variedades son el aperitivo más popular de los encurtidos españoles.

Ajos

Los ajos condensan todo el sabor en sus “dientes” nacidos bajo la tierra. Son, sin duda, parte esencial de la cocina española más ancestral.

Alcachofas

La conserva de alcachofa mantiene toda la esencia de la llamada “flor de las verduras”, envasando la textura y el sabor tan característicos en este vegetal.

Berenjenas de Almagro

Toman su nombre de la localidad manchega de la que son originarias. Las sensacionales condiciones del Campo de Calatrava y un buen aliño dan lugar a unas excelentes berenjenas en conserva.

Castaña

La industria de la conserva ha permitido envasar la castaña, estandarte de los sabores de otoño, y convertir este producto en una pequeña joya dulce.

Cardo

Gracias a su presentación en conserva, es posible disfrutar del cardo más allá de su temporada natural, el invierno, época en la que alcanza su apogeo.

Cebollitas

Tan comunes como las aceitunas y los pepinillos en un aperitivo.

Cerezas

Las cerezas tienen también su versión en conserva, una presentación que permitir disfrutar de este ansiado fruto rojo más allá de su concreta temporada en fresco.

Cremas

Una forma fácil, sencilla y rápida de comer verduras. Un menú ligero, no son excesivamente calóricas, que se puede aplicar a las recetas más innovadoras y versátiles.

Espárragos blancos

Ya sea en yemas o enteros, los espárragos en conserva regalan un sabor auténtico con el que enriquecer cualquier menestra o elaborar una guarnición para carne o pescado.

Frutas deshidratadas

Además de encontrar frutas en conserva preparadas en almíbar, al natural o al vino tinto…

Guindillón

Un desconocido producto que en apariencia es como una guindilla gigante, más del doble de tamaño, pero que en sabor y textura nada tiene que ver.

Guindillas

Es uno de los encurtidos estrella del país. Además, este particular tipo de pimiento actúa como fiel acompañante de legumbres en un buen número de platos.

Guisantes

Esta verdura acompaña a la alimentación mediterránea desde hace milenios, y en los últimos siglos se ha popularizado especialmente su consumo en fresco.

Habitas baby

Las habitas baby se identificarán por su color verde y brillante y por ser de un tamaño sustancialmente menor al de la haba.

Judías verdes

El punto óptimo de las judías verdes llega de la mano del calor. Esa es la época del año perfecta para recogerlas y conservarlas.

Melocotón

El melocotón es el líder de las frutas en conserva; ya sea en almíbar o al natural, en ambos casos garantiza pleno sabor a fruta fresca.

Mirabeles

Se trata de una pequeña ciruela amarilla, que en su fase madura presenta salpicadas pintas rojas, y de un tamaño algo superior a una cereza.

Níspero

Si el melocotón es el rey, el níspero es el príncipe de las frutas en conserva. Hay quien dice incluso que nació para este envase.

Pepinillos

Suelen ser consumidos como tapa o aperitivo, y su intenso sabor avinagrado los hace ser muy apreciados.

Pimientos

Todo el norte peninsular ofrece un amplio catálogo de pimientos con inmensidad de variedades y sabores, todos ellos de gran calidad.

Peras

Otra de las frutas que ha conseguido romper la barrera de la estacionalidad.

Pochas

Esta leguminosa de temporada muy limitada, en conserva puede disfrutarse en ensaladas veraniegas y en todo tipo de guisos, incluso fuera de época.

Puerros

Los puerros en conserva son una de las mejores maneras de degustar este vegetal que permanece durante casi todo el año en el mercado.

Setas

Este hongo se revela como un alimento más que apreciado por todo buen aficionado a la gastronomía, elogiado tanto por amantes de la vanguardia como de la gastronomía más tradicional.

Tomate

Se ha ganado a pulso el título de vegetal más versátil dentro de la cocina española y en conserva ha favorecido que este fruto pueda disfrutarse a lo largo de todo el año.

Varios / conservas vegetales

Preparados de verduras, patés, mousses, ensaladas, carne picante… Son algunas de las múltiples posibilidades que ofrecen las conservas vegetales y que se incluyen en este apartado.

"Elegir conservas vegetales de calidad es una forma de comer buenos alimentos envasados por productores que le ponen mucho cariño".

Juanjo López

Firma Juanjo López