Anis de Chinchón, por la Vega mas dulce - Guía Repsol

Por la vega más dulce

Anís de Chinchón

Tan sólo 44 kilómetros separan Madrid del municipio de Chinchón, cuna de una de las bebidas con más solera de la península. La comarca de Las Vegas, regada por el cauce de los ríos Tajuña, Jarama y Tajo, acoge la producción de este dulce y aromático licor, que recibe su nombre del fruto de la planta de la que se extrae: la Pimpinella Anisum.

Ver mapa Mobile Placeholder
  1. Chinchón
    1

    Chinchón

    Comenzamos nuestra ruta en Chinchón, pueblo que atrae a numerosos visitantes, tanto por su arquitectura popular como por su amplia oferta gastronómica. Son famosos los asados de cordero y cochinillo, los platos de carnes rojas, las mollejas, las sopas de ajo y algunos dulces como la cuajada o el dulce de almendras.

    Toda visita a este pueblo comienza y termina inevitablemente en la Plaza Mayor, una maravilla que destaca por los 234 balcones de madera que rodean un espacio urbano único. Para reponer fuerzas después de un buen paseo, nada mejor que probar uno de los asados típicos en alguno de sus restaurantes. El Café de la Iberia es en realidad un viejo caserón que ha sido restaurado para que el comensal disfrute con sus tradicionales platos: cordero asado por cuartos, chuletillas de cordero lechal y otras carnes a la brasa son las estrellas de la carta.

    Otra opción es el Mesón Cuevas del Vino, situado en una casa de labranza del siglo XVIII  con molino de aceite y lagares, donde los asados en horno de leña comparten protagonismo con las judías chinchoneras y la miel sobre hojuelas. El final perfecto a este menú es, sin duda, el dulce sabor del anís de Chinchón.

    Los amantes de los embutidos tienen un lugar de referencia en La Chacinería del Valle (Plza. Mayor, 15), un establecimiento que tiene como misión recuperar las fórmulas de los embutidos que se elaboraban antiguamente, empleando métodos artesanos que en combinación con ingredientes naturales de la zona dan a sus productos el sabor de antaño.

    Si hacemos nuestra ruta en Carnaval descubriremos que Chinchón retrocede en el tiempo. Se celebra en esta fecha el Mercado Medieval, que toma las calles ofreciendo al visitante degustaciones de recetas típicas, como la sopa de ajo o las migas.

    Entre octubre y abril, tienen lugar en el Parador de Chinchón las Jornadas del Cocido de Taba. Este plato se presenta en una estructura doble de madera que contiene toda la vajilla necesaria. Dentro de los ingredientes, algunos se alejan del tradicional cocido, como las judías verdes o las albóndigas, sin olvidar que el garbanzo ha de ser de Fuentesaúco y que como acompañamiento se deben presentar variantes como aceitunas, pepinillos o cebollitas en vinagre.

    Además, en su restaurante El Convento podemos degustar algunas de sus especialidades, como el asado de cochinillo con patatas y cremoso de ajos de Chinchón y la tartaleta de crema de anís caramelizada.

    Otra de las visitas imprescindibles es el Convento de las Madres Franciscanas Clarisas (C/Los Huertos, 37), donde podemos adquirir los típicos dulces que se elaboran desde hace siglos, siguiendo las centenarias recetas de rosquillas, turrones o almendradas. Para comer con los ojos, nada mejor que la panadería Manuel Vidal (Plza. Mayor, 34), donde podemos asistir a un recital de esculturas hechas con pan: garrotas y panes de mil formas que imitan adornos florales y geométricos.

    Antes de continuar nuestra ruta una opción recomendable es recorrer 14 kilómetros por la M-404 hasta llegar a Titulcia, un pueblo donde podemos  degustar otro de los productos estrella de la zona: el queso. Son los prensados de oveja de Las Vegas los más reconocidos, bien en los típicos bloques de dos a tres kilos, bien en su presentación en aceite.

    La Rosa Amarilla ofrece queso artesano puro de oveja a todos los apasionados por este derivado lácteo.

    También hay otros productos que merecen especial atención en la comarca de Las Vegas y que tienen aquí una interesante y fructífera zona de producción, como el ajo fino (con el diente más estrecho y alargado que el común) y el vino.

  2. Valdelaguna
    2

    Valdelaguna

    Continuamos nuestra ruta por la M-316 y tras recorrer siete kilómetros llegamos a Valdelaguna, donde podemos degustar los caldos de la región.

    Una opción recomendable es hacer una visita a una de las mejores bodegas de la zona, las Bodegas Pablo Morate, lugar ideal si queremos dominar y profundizar en la Denominación de Origen Vinos de Madrid. Además, podemos organizar una visita al Museo del Vino, ubicado en las antiguas bodegas de Manuel Godoy. En él se exhiben toda clase de utensilios dedicados a difundir la cultura del vino. Además, se pueden degustar los caldos que allí se elaboran.

  3. Colmenar de Oreja
    3

    Colmenar de Oreja

    Recorremos siete kilómetros más por la M-315 hasta llegar a la última parada de nuestra ruta: Colmenar de Oreja, un municipio de gran tradición vinícola gracias a que sus tierras reúnen las condiciones óptimas para producir uvas de calidad.

    Si queremos hacer parada para comer es buen lugar el restaurante El Casinillo (C/de Madrid, 2), carne al desarreglo y patatas chulas son dos de las opciones que ofrece su carta, regada con algún vino Denominación de Origen de la zona.

    De sus vinos podemos dar buena cuenta en mayo en el recinto ferial de la villa, donde se celebra la Feria del Vino. En las Bodegas Solera y las Bodegas Jesús Díaz organizan visitas guiadas con cata de vinos comentadas por sus enólogos.

Conoce el entorno

El sabor

El anís de Chinchón es ideal como acompañamiento a postres en los que no se utilizan cremas, como mantecados, tortas de aceite, almendrados, rosquillas y mazapanes; aunque también se pueden elaborar recetas “saladas”, como el cordero asado con anís.

Se trata de una bebida alcohólica que prolifera cada vez más dentro del mundo de la coctelería, debido a su característico y dulce sabor. Para disfrutarla plenamente debe tomarse sola o con un poco de hielo.

Qué comprar

La Dulcería de Chinchón es un punto clave para grandes y pequeños. Allí podremos adquirir el producto estrella de la comarca, el anís, en cualquiera de sus modalidades (dulce, seco y seco especial). En el apartado de repostería las “tetas de monja” o las “pelotas de fraile” han desplazado en ventas y popularidad a las tradicionales rosquillas, hojuelas o mantecados.

Otro lugar donde  chocolates, conservas y galletas se mezclan con especial mimo con aceites, patés y productos ecológicos es La Tarlaca, un rincón muy especial de Chinchón.

Visita obligada

Para conocer en profundidad este producto debemos visitar la alcoholera González Byass, donde se elabora el afamado anís de Chinchón. En su bodega se producen tres variedades según su graduación y el contenido de azúcares y aceites esenciales: anís dulce, anís seco y anís seco especial. Es su esmerada destilación la que hace de esta bebida un alcohol único en el mundo.

La fiesta

Durante el mes de noviembre se celebra la Feria de la Tapa de Chinchón, una oportunidad para degustar en formato miniatura de alguno de los tesoros gastronómicos que se esconden en el recetario de la localidad, todo ello bajo la consigna de combinar calidad y creatividad con productos locales.

Actividad

En La Casa del Pregonero, además de probar su Borrachito de anís de Chinchón con cremoso de chocolate blanco, podemos asistir a uno de sus talleres de cocina.

En ellos se repasan conceptos teóricos y se realiza una pequeña práctica y degustación de las tapas que previamente se cocinaron. También se lleva a cabo un showcooking participativo de platos de temporada que posteriormente se cenarán junto con una selección de vinos de la tierra.

Comentarios