Viñas y huertos, ruta por la Rioja Baja - Guía Repsol

Por tierras de viñas y huertos

Acelga de La Rioja

Las fértiles tierras y el clima Mediterráneo convierten a La Rioja Baja en el enclave perfecto para el cultivo de verduras y hortalizas.
Nuestra ruta nos llevará por esta zona, donde seremos testigos de la riqueza vegetal y seguiremos los pasos del cultivo de la acelga, que ya en el pasado formaba parte de la alimentación de griegos y romanos.

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  1. Calahorra
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    Calahorra

    Comenzamos nuestra ruta en Calahorra, capital de La Rioja Baja. En esta ciudad romana, regada por las aguas del Ebro y el Cidacos, se concentra la mayor riqueza hortícola, razón que justifica su sobrenombre: capital de la verdura.

    Podemos empezar a degustar la gastronomía vegetal, tan típica en esta zona, en uno de sus restaurantes. Chef Nino, un buen lugar donde hacer parada. Las verduras de la huerta riojana, el cabrito y la cuajada son algunas de sus especialidades.

    Otra opción es el restaurante Casa Mateo, donde la menestra de verduras frescas es uno de sus platos estrella. También podemos probar la popular menestra en La Taberna de la Cuarta Esquina, aquí el cordero asado y las croquetas de chocolate son también recomendables.

    Si queremos dar una nota dulce a nuestra visita podemos pasar por el Convento de San José, donde se venden los dulces hechos por las monjas carmelitas.

    También es buena idea degustar uno de los originales helados de Andrés Sirvent (Avda. Nuestra Señora de Valvanera, 47), considerada una de las mejores heladerías del mundo. Lo mejor, sus sabores de helado poco convencionales, como los de pimiento del piquillo, aceituna verde, manzana asada o hinojo. Además, también destacan sus sorbetes de verdura.

    Si pasamos por la ciudad el jueves asistiremos al Mercado en la plaza del Raso, donde se encuentran numerosos puestos de verduras, conservas y otros productos típicos de la zona.

    Y antes de abandonar la ciudad, es recomendable dar un paseo por el Mercadal, donde se aprecian vestigios del circo romano y visitar el Museo de la Romanización, situado en el casco antiguo. Conocido popularmente como la casa del Millonario, contiene numerosas piezas arqueológicas.

  2. Alfaro
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    Alfaro

    Recorremos 25 kilómetros por la N-232 hasta llegar a nuestra siguiente parada, Alfaro. Un paseo por el centro de la ciudad nos permitirá conocer su especial atractivo, la mayor colonia de cigüeñas blancas del mundo, que eligen la Colegiata de San Miguel para ubicar sus nidos.

    Además de ser testigos de este espectacular fenómeno natural, podemos disfrutar de la gastronomía local, donde las verduras son el claro protagonista. Acelgas, cardo, borrajas, alcachofas o alubias son un ejemplo de su riqueza hortícola. Menestra de verdura, pimientos rellenos, cordero con caracoles o espárragos son algunos de los manjares que encontraremos en sus restaurantes.

    Un buen lugar donde probar alguna de estas recetas es el asador San Roque. Sus espárragos frescos templados y la merluza con salsa de ajos tostados merecen la visita.

    Si queremos deleitarnos con uno de sus postres, además de las excelentes frutas de sus tierras debemos probar los pasteles rusos, un dulce tradicional con textura delicada a base de azúcar, huevo y mantequilla, que podemos encontrar en las pastelerías de la ciudad. En la Confitería Marcos (Pasaje del Toril, 1) están especializados en este manjar.

    Otra actividad que podemos realizar, antes de partir a nuestro siguiente destino, es catar algún vino Denominación de Origen de La Rioja en una de las bodegas de la zona. En las Bodegas Nubori podemos realizar un recorrido por sus instalaciones y una degustación de sus mejores caldos.

    Si además queremos hacernos con algún producto típico, como conservas vegetales o vinos, una tienda donde adquirirlos es Ninfeo del Vino.

  3. Cervera del Río Alhama
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    Cervera del Río Alhama

    Continuamos nuestro recorrido durante 35 minutos más por la LR-385 y llegamos a Cervera del Río Alhama, ubicada a los pies de la sierra de Alcarama, donde se encuentra el yacimiento de Las Navillas, que con 300 huellas de dinosaurios fue declarado Bien de Interés Cultural.

    Si queremos degustar algún plato típico de la zona debemos tener en mente los caracoles a la alpargatera, el cordero chamarito o la perdiz estofada. Un posible lugar donde hacer parada para comer es el Mesón La Rubia (C/ Mayor de Santa Ana, 57), donde podemos disfrutar de la comida casera que ofrece su carta, alcachofas rellenas o cochinillo son dos de las posibilidades.

    Uno de los motores económicos de la localidad es la fabricación de alpargatas y cuenta con numerosos establecimientos que las venden. Uno de ellos es Alpargatas Sesma, donde podemos hacernos con un par de estos zapatos de yute realizados de forma tradicional. Además, podemos visitar el Museo de la Alpargata, que muestra la evolución de su fabricación.

  4. Arnedo
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    Arnedo

    Recorremos la LR-123 durante 38 minutos hasta llegar a Arnedo, la ciudad del calzado. Su variada gastronomía nos invita a probar las recetas más tradicionales, como la menestra de verdura, excelente gracias a su rica huerta. También las sopas de ajo, las alubias, el rancho (un guiso a base de patatas con conejo, costilla de cerdo y verduras como pimientos, ajos, cebollas y tomates), el cabrito asado, las chuletillas de cordero y los ajos asados al sarmiento.

    El restaurante Virrey es un buen lugar donde comer algún plato típico. La ensalada templada de perdiz y la leche asada son dos de sus especialidades. Otra buena opción es acudir a las cuevas naturales en las que se ubica el restaurante Sopitas. Entre sus especialidades, las verduras y las gordillas de cordero en salsa verde.

    Para degustar sus pasteles más tradicionales, los fardelejos, podemos pasar por la Pastelería Fardelejos Pitillas.

    Si hacemos nuestra ruta en febrero asistiremos a la Fiesta de la Pringada, un buen momento para apreciar la calidad de los aceites de la zona, ya que se degustan rebanadas de pan tostado a la brasa del sarmiento con aceite. Además, se organizan las “rutas del aceite”, que permiten visitar las almazaras de la comarca.

    Otra de las tradiciones locales es la celebración del Día del Ajo Asado, que se lleva a cabo el día del Jueves Santo. En esta festividad, se degustan ajos y huevos asados en una gran hoguera encendida en el centro de la localidad.

    Antes de terminar nuestra ruta es buena idea visitar los templos más destacados, como el de Santo Tomás o Santa Eulalia. También se pueden comenzar desde la localidad algunas rutas que siguen las huellas de dinosaurios.

Conoce el entorno

El sabor

Aunque la acelga puede cultivarse durante todo el año, la del valle del Ebro se siembra en julio y se recoge entre octubre y noviembre y puede ser degustada de múltiples maneras.

Si la consumimos fresca, sus hojas son tiernas y de color verde brillante y sus pencas blancas y firmes. Tienen una vida muy corta, ya que deben consumirse en un plazo de tres días si no están envasadas.

Qué comprar

No podemos finalizar nuestra ruta sin hacernos con algún alimento típico de la zona. Además de conseguir verduras frescas en los mercados de las localidades, hay algunos lugares de nuestro viaje en los que encontraremos muy buenos productos.

Una buena opción para adquirir conservas es Celorrio, una conservera de Calahorra, de gran reconocimiento, donde podemos conseguir acelgas. Cada penca es cortada, limpiada y revisada manualmente. Se presentan en botes de hoja y penca en trozos, botes de penca entera y botes de penca troceada. También en Fuertes Gourmet, en Calahorra, conseguiremos conservas de verduras y menestra, aceites, vinos y otros productos, como los fardelejos.

Visita obligada

El Museo de la Verdura (C/ Cuesta de la Catedral, 5) en Calahorra, es un buen lugar donde aprender un poco más sobre la actividad de las huertas y los cultivos en la Ribera del Ebro.

El centro está al día en nuevas tecnologías y cuenta con varios espacios en los que, a través de diversas actividades, conoceremos la historia de la conservera local y las tendencias alimentarias,  además de otros detalles de la capital de la verdura.

La fiesta

En Calahorra se celebran anualmente en abril las Jornadas Gastronómicas de la verdura, en las que la ciudad se centra en la gastronomía local que sale de sus huertos.

Degustación de platos realizados con verduras, catas de vino, agua o aceite, exposiciones y talleres de cocina, son algunas de las actividades que se llevan a cabo durante esta fiesta. También se celebra un gran Mercado, en el que se exponen las mejores verduras de la zona.

Además, durante los días de celebración, los restaurantes y bares de la ciudad ofrecen menús y pinchos elaborados. Menestra de la huerta con acelgas rebozadas en aliño de jamón y panceta, alcachofas o torrijas de remolacha, son ejemplo de las recetas creativas que se realizan.

Actividad

Una de las posibles actividades de nuestra ruta es recorrer los Senderos de la Verdura, conformados por cinco rutas que recorren 100 kilómetros, en Calahorra.

Los caminos permiten conocer de cerca la tradición agrícola de la zona, en unos itinerarios de baja dificultad que recorren las riberas del Ebro, los diversos campos de cultivo y las huertas.

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