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3 bares para ser infiel a los vinos de siempre

Gresca Bar, Monocrom y Bistrot de Vins

Bistrot de Vins, plato con vino blanco

Aquí se viene a experimentar sin prejuicios con vinos de los que no conocías su existencia. En estas barras todo gira en torno a lo que hay dentro de la copa. Cocinas abiertas, vinos sin caretas y cartas con más de 700 referencias. Greca Bar, Monocrom y Bistrot de Vins, tres bares de Barcelona para rebañar el plato y apurar la copa. 


EDUARD ROS I BERNAUS

Gresca Bar 

El pasado 15 de octubre, tras una profunda remodelación, Rafa Peña y Mireia Navarro reabrieron su Gresca. Puesta de largo que trajo pareja la inauguración, puerta con puerta y con el que comparte fogones, de su homónimo bar de vinos. Un bar de vinos vestido de colores navideños en el que Sergi Puig lleva las riendas de una bodega provista de más de 300 personalísimas referencias que acompañan a una cocina popular, entendida ésta como la excelencia apta para todos los públicos. Algunos de ellos sin salir de Cataluña (Mistizanza), otros con tintos gallegos para el recuerdo (Goliardo Caíño), con caldos franceses que valen más de lo que cuestan (Les Tabeneaux) o con añadas riojanas imposibles de conseguir en cualquier otro lugar (Campo Viejo de los setenta) Sergi os hará felices-,

Gresca Bar y su rústico-moderno interior / Foto: E.R.

Un Gresca Bar en el que os recomiendo que intentéis haceros con alguna de las plazas de la barra con vistas a la cocina -teatro del bueno y mejores copas y comida-, y en el que podréis disfrutar de una treintena de sugestivas referencias, sin contar unos postres tan “guarretes” -Rafa dixit y que traducido quiere decir bien dulzones- como golosos.

El guión de una perfecta comida en Gresca Bar podría comenzar con una gilda de morro de bacalao, continuaría con la mejor ensaladilla rusa que he comido -y he probado muchas más de las que puedo recordar, aunque seguro que ésta no la olvidaré-, y pondría la guinda a la parte fría un bocado pornográfico de anguila, nata agria, pepino y cebolla.

La mejor ensaladilla rusa que he comido / Foto: E.R.

Como entremés, y antes de pasar a palabras todavía mayores, un impecable bikini de lomo adobado y queso Comté. Palabras mayores como liebre a la royal, rebajada algo de intensidad para que no precise de dos rombos, y mayúsculas para el clímax de la función: sesos de vaca a la mantequilla tostada y cítricos.

Y tras este ataque de locura, y antes de los créditos, una torrija, de las de toda la vida, con helado de chocolate. Su pastel de chocolate no está nada mal, pero para mi gusto adolece de excesivo dulzor.  En Gresca Bar, sea cual sea el guión, saldréis más que contentos de la función.

Precio medio: 40€-50€.

Gresca BarCalle Provenza, 230. 08036, Barcelona

La cocina a la vista de Gresca Bar / Foto: E.R.

Monocrom

Hace apenas medio año, Janina Rutia (ex-sumiller del restaurante Coure) y su hermano Xavi levantaron la persiana de este bar de vinos situado en una tranquila plaza del corazón del barrio de Sant Gervasi. Y si algo es este Monocrom eso es un genuino bar de vinos pues, sin duda, aquí éstos son los auténticos protagonistas. Un centenar y medio de vinos naturales, biodinámicos, ecológicos… con tres destacables denominadores comunes: Janina está enamorada de todos ellos -aunque siente una especial debilidad por los de La Salada (una pequeña bodega del Penedés)-, son vinos elaborados por artesanos. No pasarán desapercibidos ni el francés Les Vignes du Mortier, ni el italiano Ronco Malo ni el catalán Maçaners. 

En Monocrom, los vinos te acompañan / Foto: E.R.

Vinos de los que disfrutar en una sala concebida para ello (cálida y limpia) y en compañía del pan rústico de uno de los mejores hornos de Barcelona (Sant Josep), unas croquetas de la yaya (esto es, de pollo rustido y buenas, buenas), un bun de papada de cerdo, un steak tartar, el pescado salvaje del día acompañado por una salsa de azafrán e hinojo, un cordero de la raza xisqueta cocinado a baja temperatura y servido con su jugo reducido y trinxat; o su versión del lemon pie.

Y aunque la anterior es buena, para buenísima compañía la que tendréis al probar su terrina de caballa a la naranja, su cecina de León (de Cecinas Pablo), sus quesos (afinados, de leche cruda y de pequeño productor) o su tan ortodoxo como -o justamente por ello- perfecto tiramisú.  Monocrom son vinos de nota y una comida que no desentona, pero sobre todo es pasión, así que, brindemos por y con Xavi y Janina.

Precio medio: 30€-40€.

MonocromPlaça Cardona 4. Barcelona

El steak tartar de Monocrom / Foto: E.R.

Bistrot de Vins

El matrimonio entre la cervecera Moritz y el genial cocinero Jordi Vilà ha dado muchos frutos (por ejemplo, la cervecería Fábrica Moritz, la brasserie Louis 1856, el nuevo Alkimia), y uno de éstos es el Bistrot de Vinos situado, como los tres anteriores, en la antigua fábrica que la cervecera tenía en la Ronda Sant Antoni y cuyo proyecto de rehabilitación firmó Jean Nouvel.

En este Bistrot hay más de 700 vinos / Foto: E.R.

Un bar de vinos que puede enorgullecerse de ofrecer más de 700 vinos, medio centenar de ellos por copas. Vinos de aquí (Nit de Nin o Bastarda de Fedellos do Couto) y de allá (el Chablis Le Secret Dauvissat), entre los que un mileurista o un director general del IBEX, o del más lego al más ducho en la materia encontrarán el suyo. Y copas entre las que encontraréis joyas por descubrir o tesoros consagrados (por ejemplo, Chateau Palmer). ¡Gracias Marta y Alberto!

Y las riendas del día a día de la cocina de este bar de vinos, como las de la contigua brasserie Louis 1856 (en esta última edición, reconocida con un Sol Repsol), Jordi las ha dejado en manos de German Cipriani -toda una garantía-. Es una cocina gamberra e ilustrada concebida, al igual que la bodega del Bistrot de Vins, para pasárselo bien.

¿Qué vino te apetece? / Foto: Bistrot de Vins

Placer que aseguran sus patés en croûte o sus ostras (la ostra a la donostiarra es de ¡Ostras Pedrín!). Su flammkuchen (una suerte de pizza alsaciana) o su ensalada de rape -una ensalada César del mar de ¡Ave!-. Sus huevos fritos con puré de patatas, sobrasada y membrillo, o su éclair de pollo escabechado. Su rabo de buey con tripa de bacalao o su butifarra negra del Perol con trinxat de patata y judías verdes. Y su selección de quesos afinados o su milhojas.

Aunque para goce y disfrute el pan con tomate al horno -imprescindible-, la croqueta de cochinillo y el babá al ron con piña caramelizada, chantilly y helado de vainilla. Bistró de Vins y de Vilà: veni, vidi, vici.

Precio medio: 35€-45€

Bistró de Vins. Ronda de Sant Antoni, 41. Barcelona.

Las ostras aseguran el placer / Foto: E.R.

Fecha de actualización: 9 de enero de 2017

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