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La noche más esperada

Jugando a Master Chef: recetas de Halloween para hacer con los niños

No se trata de hacer recetas para sorprender a los niños. ¡Se trata de que se pringuen con nosotros! Y de que disfruten en una de las fiestas que más les divierte del año. Con algunos preparativos previos, podemos dejarles adueñarse de la cocina sin miedo. Bueno, miedo es lo que vamos a pasar cuando tengamos listas estas creaciones (son fáciles, lo prometemos).


halloween receta

ROSA TOVAR (@rosa_tovar_l) / Fotos: SOFÍA MORO

El inicio de las noches más negras del año –desde principios de noviembre hasta el solsticio de invierno –en que la noche más larga da paso a días cada vez más prolongados—es en los lugares más occidentales de Europa en los que se establecieron diversos pueblos de origen celta hace ya más de 3000 años un motivo de celebración con costumbres más llamativas que los de distintos orígenes. Como luego ocurrió con otras fiestas notables, el cristianismo asoció su fiesta de los santos difuntos a la fiesta pagana del otoño, en cuya celebración los argumentos fueron el terror a la oscuridad y la muerte. Otro tanto hizo con el solsticio de invierno y la navidad cristiana o con el equinoccio de primavera y la pascua de resurrección. En el Continente Americano repitió casi calcado el mismo esquema sustitutorio con las fiestas paganas indígenas, esquema que, por otro lado, ya habían seguido los pueblos mediterráneos de antes de la era cristiana en los territorios conquistados.

Rosa Tovar ¡con las manos en la masa!

En estas regiones europeas de herencia celta, se hicieron populares las filloas (Galicia), frisuelos (León, Asturias, Cantabria) las crêpes (Bretaña) y otros tipos de tortas más o menos gruesas pero que en esencia son batidos de harina con otros ingredientes cocidos en sartén, en Gran Bretaña. La celebración británica cristiana se llamaba antes del siglo XVIII All Hallow’s Even –vigilia de todos los santos—que después ha derivado en gaélico en All Hallow Een. Esto ha dado luz al actual Halloween que, ya en los Estados Unidos y, hoy, en el mundo entero, se ha convertido en una fiesta desligada por completo de cualquier creencia religiosa. Solo conserva, eso sí, los miedos a la oscuridad interminable que nuestros pequeños antepasados superaban escuchando relatos de sus mayores terroríficos y ejemplarizantes a la luz del fuego de la chimenea mientras mudos comían filloas, frisuelos, crêpes y otros preparados enrollados con miel y otros dulces de miel y frutas. En el siglo XIX las calabazas naranjas—que son americanas—iluminadas sirvieron para recordar las calaveras de la antigüedad celta con una vela dentro.

Pero basta de teoría, que para lo que estamos aquí es para meternos en la cocina con los niños y celebrar Halloween con cosas que puedan confeccionar ellos, ellos solos, para invitar a sus amigos. Bueno, solos, pero con un poco de ayuda de los mayores. Así no tienen que acercarse al fogón o al horno encendidos, ni utilizar cuchillos o tijeras de cocina.

MENÚ PARA UNA COMIDA O CENA

EL FANTASMA DE LA NOCHE

¿Qué necesitas?

Para 4 personas

300 g de carne picada (pasada por la máquina 1 vez)
Sal, pimienta
6 cucharadas de aceite
½ cebolla
1 zanahoria
1 puerro, lo blanco
1 rebanada pequeña de pan remojado en agua
1 lata de 1 k de tomate al natural
Laurel, orégano, tomillo
300 g de spaghetti o plumas
20 g de mantequilla
2 cucharadas de queso rallado
4 lonchas gordas de queso de sandwich
8 granos de pimienta pequeños

TRABAJO PRELIMINAR

Los padres tendrán que hacer la salsa boloñesa para la pasta.

Así se hace: Salpimentar un poco la carne y revolverla entre los dedos para que no esté apelmazada, como viene de la carnicería en el paquete. Calentar el aceite en una cazuela y saltear la carne cuando esté bien caliente, moviendo a menudo hasta que se ponga toda marrón. Mientras se sofríe la carne, pelar y triturar o rallar las verduras. Añadirlas al sofrito y esperar a que pierdan el exceso de agua. Echar en la cazuela el pan escurrido y desmenuzado, unas hojitas de orégano, de tomillo y 1 hoja de laurel. Revolver bien. Añadir entonces los tomates de lata enteros con todo sus jugos y seguir cocinando hasta que se fundan en la salsa y ésta espese. Añadir el queso rallado. Probar de sal y rectificar.

Hervir la pasta como indique el fabricante. Escurrir cuando esté cocida y pasarla a una ensaladera caliente. Entregar a los niños la salsa y la pasta para que entre todos se preparen este plato y coloquen encima su fantasma de la noche. ¡UUUUUU!

TRABAJO DE LOS NIÑOS

Cada niño recortará con ayuda de una plantilla de cartón y con un cuchillo infantil en una loncha de queso de sandwich –o en una loncha de otro queso de color claro—la figura del fantasma. Los niños se repartirán la pasta y la salsa en 4 platos soperos pequeños. Terminarán con un montoncito de queso rallado. Cubrirán todo con el fantasma recortado y clavarán los granos de pimienta como ojos –no olvidar retirarlos antes de que se los coman. ¡A la mesa!

CALABAZAS (Para adultos y adolescentes)

BIZCOCHO PARA 4 MEDIAS ESFERAS (2 CALABAZAS) Y 12 CUPCAKES

¿Qué necesitas?

500 g de calabaza ya pelada y limpia
1 y ½ cucharadas de zumo de limón
1 cucharadita rasa de canela
1 punta de cuchillo de nuez moscada molida
1 punta de cuchillo de clavo molido
1 cucharadita de jengibre en polvo
1 cucharadita de ralladura de limón
5-6 huevos camperos o de cría orgánica medianos
250 g de mantequilla blandita, no fundida
450 g de azúcar morena
425 g de harina o un poco más –depende del tamaño de los huevos
1 cucharadita de bicarbonato (4 g)
½ cucharada de polvos de hornear (5-6 g)
1 pellizco de sal

Así se hace: Preparar 12 cápsulas de tamaño cupcake de colores o con dibujos. Engrasar y enharinar el interior –esto lo pueden hacer los niños—de 4 moldes semiesféricos o flaneras. Reservar. Encender el horno a 175º C.

Limpiar la calabaza de piel y pipos y rallar la carne gruesa en un robot de cocina o con un rallador de paso grande y rociar con la cucharada de zumo de limón. En una ensaladera o cuenco bien grande batir juntos la harina, el azúcar, las especias, el bicarbonato, los polvos de hornear. En otra ensaladera batir 5 huevos y añadir la calabaza.

Echar en el cuenco en el que están la harina con el azúcar y todos los demás sólidos la mantequilla y la mitad del batido de huevos con la calabaza. Batir con las varillas o una batidora hasta que no quede nada de harina seca. Añadir el resto del batido y seguir batiendo suave. Si el batido estuviera muy seco, añadir el sexto huevo en un lado y batirlo antes de integrarlo en la mezcla. Si queda muy líquido, añadir un poco más de harina, pues tiene que tener consistencia y caer en pegotes de la espátula cuando se levanta, no en chorro.

Rellenar sin espera las 12 cápsulas de cupcake hasta ⅔ de su altura y los cuatro moldes semiesféricos hasta 4/5 partes de su altura.. Cocer en el horno ya caliente durante 20 o 25 minutos o hasta que un palillo pinchado en el centro de uno de los bizcochos salga limpio. No abrir el horno antes de los primeros 20 minutos.

PARA TERMINAR LAS CALABAZAS (Trabajo para los niños, supervisado)

3 cucharadas de mermelada de albaricoque
1 cucharada de azúcar

GLASA REAL

2 claras de huevo
2 cucharadas de azúcar blanquilla
650-800 g de azúcar molida –azúcar blanquilla molida en un robot de cocina
Tinte en polvo, pasta o gel naranja o rojo y amarillo; tinte negro
1 fruta confitada verde –en este caso pomelo verde, en tiendas de frutos secos

Para adultos: Pasar las cucharadas de mermelada por un colador fino con ayuda de una cuchara sobre un cazo. Mezclar con la cucharada de azúcar y llevar a fuego suave hasta que hierva en grandes pompas. Ya está hecho el glaseado de albaricoque.

Para niños: Pegar por la base con un poco de glaseado de albaricoque de dos en dos los bizcochos. Con cuidado recortar lo necesario para dar forma parecida a una calabaza –ver imagen. Forrar con el glaseado el exterior de las calabazas. Colocar cada bollo en 1 plato grande y esperar a que el glaseado no manche la punta de un dedo.

Mientras, hacer la glasa. Batir las claras en una cubeta o cuenco con la batidora eléctrica –a esto pueden ayudar los niños. Cuando comiencen a subir, añadir de una en una las cucharadas de azúcar. Cuando estén bien subidas ir añadiendo azúcar molida cucharada a cucharada hasta que la glasa—así se llama—espese mucho y la batidora casi no pueda trabajar. La glasa llega a su punto ideal cuando al sacar la espátula queda un pico que no cae. Aún añadir un poco más de azúcar. Retirar como un tazón de la glasa y teñir de color naranja calabaza.

Los niños forrarán con ayuda de los adultos las calabazas con la glasa naranja. Se puede hacer con manga pastelera con boquilla mediana o con cuchillos y espátulas. Para igualar en lo posible la superficie, mojar en agua las espátulas y pasarlas por encima. Marcar los “gajos” de la calabaza.

Teñir 1 cucharada de glasa con tinte negro o con mezcla de los colores básicos, para que los niños pinten los triángulos de ojos, nariz y la boca de las calabazas maléficas cuando la glasa naranja se haya secado—ver imagen superior.

MERIENDA DE HALLOWEEN

DEDOS DE BRUJA

¿Qué necesitas?

Para 4 personas

8-12 bizcochos secos –dedos de dama o savoiardi italianos
1 buen tazón de glasa real –receta anterior
1 cucharada de glasa para teñir de rojo
1 pizca de cacao en polvo puro o toques de tinte rojo, verde y azul
Tinte rojo en pasta
8-12 almendras peladas y crudas

Así se hace: Revolver la glasa real con el cacao –o los tintes, si se prefiere—lo necesario para darle un tono un poco pardo, mortecino—a esto pueden ayudar los niños. Repartir a los niños los bizcochos –a los que se les corta el final redondeado de uno de los extremos—y un cuenco con la glasa real de color mortecino. Tendrán que cubrir los bizcochos con la glasa, dibujar en el centro el nudillo del dedo atormentado. Mientras están en estos afanes, teñir la cucharada de glasa con tinte rojo hasta que alcance el color sangre. Pintar las almendras por una de las caras con la glasa roja y pegarlas en el extremo redondeado de los dedos de bruja, que así quedará ensangrentada en los bordes, y pintar también de rojo el extremo contrario, el cortado, para que parezcan dedos arrancados. ¡Qué terror!

CUPCAKES DE CALABAZA

¿Qué necesitas?

Para 12 cupcakes

250 g de queso mascarpone
100 g de mantequilla
150 g de azúcar molida
Tinte en polvo o en pasta rojo y azul
12 cupcakes de bizcocho de calabaza –receta más arriba
Glasa real para adornos de Hollaween

TRABAJO DE LOS NIÑOS

Comenzar por los adornos de glasa real. Elegir con los niños en internet imágenes de tamaño adecuado al de los cupcakes de sombreros de bruja, arañas, calaveras, huesos, ojos sangrientos, lo que se quiera. Colocar sobre la imagen elegida en la pantalla una hoja de papel de horno y calcar el dibujo con un lápiz. En el mismo papel repetir todos los motivos elegidos. Luego repasar los dibujos con el lápiz, ya sobre la mesa. Dar la vuelta al papel, colocarlo sobre una tabla grande o una bandeja de color claro y dárselo a los niños –sentados en una mesa—con la glasa real, mitad teñida de negro, la mitad blanca, metida en unos biberones con boquilla fina –pero no demasiado—para que repasen los bordes y rellenen los motivos, tal como se ve en las imágenes. Dejarlos secar del todo –una o dos horas.

Para los ojos sangrientos, formar 2-3 bolitas del tamaño de una avellana y colocarlas sobre un papel o bandeja. Redondearlas de nuevo pasados 15 minutos y luego dejarlas secar del todo. Cuando estén secas, marcar con el lápiz el círculo de la córnea. Los niños lo pintarán con tinte azul con un pincel fino, que contrasta mucho, o verde. Cuando se haya secado un poco, tendrán que repasar el borde y el centro con negro. Con tinte rojo dibujarán las venillas sanguinolientas de los ojos –ver imagen.

Para la crema, batir el queso mascarpone con ⅔ del azúcar molida y luego la mantequilla con el resto. Mezclar ambos batidos. Dividir en tres partes. Teñir una de rojo y otra de azul, pero dejar una de ellas blancas. Introducir cada una en una manga pastelera con boquillas rizadas y colocar encima de los cupcakes cubriendo la parte superior.

Cuando estén fríos los cupcakes entregárselos a los niños con las cremas de mascarpone de colores. Ellos harán el trabajo explicado más arriba. Los niños pegarán en la crema los motivos de Halloween que han confeccionado cuando ya estén bien secos y rígidos.


CONSEJOS:

  • Se recomienda el azúcar molida en un robot de cocina porque la comercial suele llevar productos anti-apelmazantes, pero también se puede usar.

  • La mejor calabaza para este bizcocho es la alargada, en forma de cacahuete. Las de forma típica de Halloween suele ser muy fibrosas y blandas.

  • La glasa real hay que conservarla en un envase de cristal con tapa apenas se haya confeccionado. Extraer la cantidad necesaria cada vez y volver a cerrar.

  • El tamaño de cupcake es el de una magdalena grande, como una taza de te. Si solo se dispone de cápsulas de magdalena normal, calcular que saldrán 18 por lo menos.

  • Conviene introducir las cápsulas en bandejas con 12 senos del tamaño de cupcakes –a la venta en establecimientos especializados y grandes supermercados—para evitar que con el peso de la masa se abran y deformen.

  • Los biberones de plástico así como las mangas pasteleras, las boquillas y los tintes para el adorno en pastelería se encuentran en establecimientos especializados y grandes almacenes.

  • Para que los niños –y los adultos—trabajen bien la glasa real es útil disponer de espátulas de confitería o, cuando no se tienen, de cuchillos de plástico de camping, que no cortan.

Fecha de actualización: 21 de noviembre de 2016

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