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Cantabria con niños: los imprescindibles

El Remedio Cantabria

¿Cómo diseñar unas vacaciones con niños sin pasarse todo el día metidos en el parque acuático o construyendo castillos de arena? Una excelente opción para este verano es Cantabria, un destino que ofrece todos los ingredientes para que los peques se lo pasen bomba: paisajes de cuento de hadas, animales en libertad, historias milenarias y deliciosos helados. Nada puede fallar.


LUIS MURILLO ARIAS (@lmurilloarias)

Si viajas a Cantabria, puede que quieras visitar todas las playas de la provincia, la arquitectura de Comillas, los museos de Santander o la historia de lugares como Santillana del Mar. ¿Vas con niños? Entonces la cosa cambia. Si tu intención es que tus hijos hereden tu amor por los viajes, tienes que hacer todo lo posible para seducirles. Desde Guía Repsol te ayudamos a planificar tu escapada con cinco lugares imprescidibles para que tus hijos se lo pasen en grande. Te aseguramos que con estos planes no volverás a escuchar ningún “Me aburroooooo” o “Quiero irme ya al hotel".

El Parque Natural de Cabárceno

Este es uno de los must de Cantabria para los más pequeños y, también, para los mayores. Si alucinaron con el zoo de tu ciudad, al ver a todo tipo de animales enjaulados, poder observar a estos ejemplares en semilibertad, en un entorno natural acondicionado sobre unas antiguas minas y un paisaje kárstico, les parecerá extraordinario.

El recorrido por el parque se puede hacer en coche a no más de veinte kilómetros por hora, alquilando un scooter, en bici o a pie. La gran atracción son los osos, ya que son los animales autóctonos y destacan sobre todo por su gran número. Intenta hacer coincidir tu visita con la hora del almuerzo para ver cómo se pelean por la comida que les entregan los cuidadores y, a su vez, intentan protegerla de las aves que tratan de arrebatársela.

Una manera diferente de realizar el paseo por Cabárceno es contratando la visita salvaje si tú y tus hijos sois valientes y os lo podéis permitir económicamente, ya que se sube de precio. Veréis a los osos, jirafas y elefantes de cerca protegidos por los cristales de un 4X4.

Podrás ver animales salvajes a un palmo de distancia. Foto: Luis Murillo Arias

Las Cuevas de Altamira

Uno de los primeros temas que aprenden los niños en el colegio ya en su etapa infantil, es la prehistoria. Y normalmente sus profesoras les suelen hablar de la Cueva de Altamira y sus pinturas rupestres. Sí, exacto, las cuevas reales no se pueden visitar porque están ocultas para preservar la calidad de las representaciones, pero la réplica que se construyó en 2001, según cuentan los expertos, está muy conseguida.

Visitando el Museo de Altamira, los críos recordarán lo aprendido en clase sobre cómo vivía el homo sapiens y tendrán la oportunidad de observar de cerca cómo eran aquellas primeras pinturas rupestres y qué animales y objetos representaban. Mientras os llega el turno de visitar las cuevas os da tiempo a dar una vuelta por el museo, donde podéis ver restos arqueológicos de diferentes objetos prehistóricos encontrados en la zona.

Otro atractivo del Museo de Altamira para los niños es la Museoteca, un espacio donde los pequeños podrán aprender más sobre el color rojo y los bisontes de las pinturas rupestres jugando y creando juntos. No os llevará más de media hora y vuestros hijos os lo agradecerán. No es un lugar donde aparcarlos, ya que por lo menos un adulto tiene que quedarse con ellos para aprender juntos.

La Museoteca de Altamira, para que los niños aprendan. Foto: Luis Murillo Arias

La ruta de los faros

Los faros les encantan a los niños, no se sabe si por los cuentos marineros o porque hay un capítulo de PeppaPig que han emitido cientos de veces por la tele en el que Papá Pig tiene un faro y le explica a Peppa y a George en qué consiste el trabajo de un farero.

En esta parte de la costa cantábrica los hay para elegir, desde Castro Urdiales, donde está el faro de Santa Ana, hasta San Vicente de la Barquera, situado a sólo dos kilómetros del Faro de Punta de Silla. Lo bueno de que a los niños le gusten los faros es que al lado de cada uno, o hay una excepcional ruta senderista con vistas a los acantilados -faros del Pescador y del Caballo en Santoña-, o hay un pueblo marinero donde degustar la extraordinaria gastronomía cántabra.

Un buen destino, en Santander capital, puede ser el faro de Cabo Mayor, porque justo al lado hay un parque forestal donde los niños se pueden desfogar haciendo tirolina y actividades de aventura. Además, desde allí podéis realizar el paseo de Mataleñas que os llevará a la playa de El Sardinero por los acantilados -es sencillo para realizarlo con niños-. Tampoco hay que olvidar el Faro de Punta Cerda, situado en la península santanderina donde está el Palacio de la Magdalena.

El Faro de Cabo Mayor (Santander). Foto: Luis Murillo Arias

Seres fantásticos en una posada rural

Una de las mejores maneras de visitar Cantabria es durmiendo en alojamientos rurales. Uno de ellos es la Posada Rural El Bosque de la Anjana, el que sin duda puede ser el preferido de vuestros hijos. ¿Por qué? El lugar lo regenta Antonio, un apasionado de los seres fantásticos que aparecen en los cuentos como elfos, trolls, gnomos, brujas y hadas.

Se encuentra en las inmediaciones del parque de Saja y cada habitación ha sido decorada con imágenes y objetos de un hada distinta, sin perder ningún detalle. Para los papás es muy destacable el restaurante, con platos como el carpaccio de cebra.

Quizá te encuentres con un elfo o un hada. Foto: shutterstock

Comer un helado en Regma o Capri

Los niños adoran los helados y el verano es la estación perfecta para poder disfrutar de su refrescante sabor -ya que incluso en Cantabria puede llegar a hacer calor-. ¿Cómo negarle ese capricho a tus hijos después de un largo día viendo animales, visitando faros y descendiendo a cuevas?

En Cantabria los helados o son de Regma o son de Capri. La primera quiere decir Regina y Manolo y sus tiendas minimalistas con una gran variedad de sabores y su manera de hacer tierra ha hecho que se hayan ganado el cariño de sus paisanos. Además, abren hasta tarde y eso te permite tomarte uno a deshora. El de chocolate con nata esta exquisito, siempre con más chocolate que nata. Los niños se irán cenados si son capaces de acabarse uno. Los de Capri, en cambio, aunque no son tan populares, son más ligeros y tienen sabores más raros.

Al rico helado en el paseo marítimo. Foto: Facebook de Regma

Fecha de actualización: 15 de junio de 2017

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