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Pescar con niños en Guadalajara

Una caña para aprender el juego de la paciencia

Aprendiendo a pescar. Foto: Joana Saldón

Una piscifactoría ecológica de Guadalajara enseña a las familias la importancia del producto. Los niños aprenden a pescar, se enfrentan al reto de ser pacientes para obtener su recompensa y todos se llevan a casa sus trofeos: truchas capturadas por los chicos.


Texto y fotos: JOHANA SALDÓN

Practicar el arte de la paciencia en una sociedad acostumbrada a consumir rápido, a tenerlo todo ya, es un reto. Con el sedal en el agua, tus hijos se tienen que enfrentar a tener que "esperar en silencio". Lanzar una caña y esperar. Y esperar. Y esperar... Mirar el agua y ver que los peces pasan de largo.

A veces los niños se frustan. Las truchas son listas y comen el cebo pero no pican. Echar el hilo una y otra vez sin éxito no les gusta. Pero es la clave. El gran valor de este plan. Una enseñanza que se llevarán aprendida de esta jornada es que la paciencia tiene recompensa. 

Puede parecer un plan rural más. Ir de pesca en familia a una piscifactoría y pasar un día agradable. Pero detrás de la foto bonita de los niños con la caña hay mucho más: toda una filosofía de vida. Además, estaremos rodeados de naturaleza, en una de la zonas con más encanto de Gualajadara, a la que llaman la Provenza española: Brihuega, una localidad que conserva las murallas medievales y una atmósfera de otra época en algunos de sus rincones.

Pescando en la barca. Foto: Joana SaldónEn la barca, entrenando para el arte de la pesca.

Cerca de este pueblo tiene su sede una piscifactoría ecológica, Naturix, que ha convertido su trabajo en una fusión perfecta entre industria y ocio. Rural It ofrece un paquete que consiste en una visita a las instalaciones en la que te explican su funcionamiento y una caña por familia para practicar la pesca recreativa. 

"¿Veis que las truchas tienen colores distintos?", explica Iván Jiménez, responsable del departamento de Pesca y Ocio. Los niños asienten y se acercan a verlas mejor. "¿Sabéis cuál es la razón? Es su estado anímico. Las más claritas son las que están más tranquilas".

Iván recorre con el grupo de padres y niños los distintos estanques explicando cómo trabajan allí: "El trato es 100% natural. Aquí solo damos piensos ecológicos y como véis los estanques no tienen mucha densidad. Con eso conseguimos que los peces se muevan, que naden más y se musculen. Masificamos cada estanque lo mínimo posible. Nos diferenciamos mucho de una piscifactoría convencional tanto por la alimentación, como por la calidad de agua y por no incorporar antibióticos en los ejemplares, ni aditivos".

Trucha y maíz de cebo. Foto: Joana SaldónTurismo activo para mantener una producción ecológica.

Naturix se dedica al cultivo sostenible y comercialización de especies piscícolas y es la única empresa de España que produce, transforma y comercializa pescado ecológico avalado por ENAC. Todas las fases de su cultivo se desarrollan aquí efectuando los controles de calidad más exigentes, lo que permite conocer en todo momento la trazabilidad del producto final.  

"Actualmente estamos en plena expansión por toda la península. Hemos adquirido recientemente una piscifactoría en Cantabria y en Cádiz, y estamos en proceso de adquirir más, en Segovia, Madrid y Extremadura. Todas ellas haciendo lo que más nos gusta, la producción ecológica y el turismo activo" nos cuenta Iván.

Familias en la piscifactoría. Foto: Joana SaldónPesca, pero también conocimiento y valores en familia.

Miles de familias visitan estas instalaciones cada año. El gran momento es dar de comer a las truchas. Los niños lanzan la comida y las truchas saltan felices a cogerla. Se amontonan donde cae el alimento y eso genera un espectáculo divertido en el que el agua se llena de decenas de peces juntos que saltan por conseguir su bocado. 

Aquí las familias vienen a divertirse juntos, a pescar… pero también a aprender valores, a entender por qué es tan importante la materia prima ecológica y respetar todo lo que nos da la naturaleza.

A orillas del río Tajuña. Foto: Joana SaldónUn lago en las instalaciones para principiantes.

¡A pescar se ha dicho!

En las instalaciones de Valderrebollo, a 13 kilómetros de Brihuega, tienen un lago a orillas del río Tajuña para la pesca recreativa. "Lo repoblamos varias veces al día asegurando así a nuestros clientes un buen número de capturas. Aquí el no saber pescar no es un problema. Ahora les doy las clase práctica", comenta Iván.

El joven se coloca con la caña detrás de cada niño y uno a uno les enseña a preparar el cebo y lanzar la caña: "el maíz entra por el lado abierto y sale por el lado cerrado. Enrolla bien el sedal, suelta un poco, sostén la caña con ambas manos, la mano derecha un poco encima del carrete y ahora lanza, que llegue lejos".

Empieza la espera. Cada familia busca un punto en el que comenzar su jornada de pesca. Los niños lanzan la caña y a esperar. No pican. Cambia el cebo y vuelve a lanzar. De eso se trata también este plan. De aprender a perder para disfrutar de ganar. Pueden pasar una hora o dos sin tener suerte.

Trucha pescada. Foto: Joana SaldónPor fin... la recompensa esperada.

De pronto un tirón en la caña rompe el silencio. "¡He cogido uno!". Al otro lado del sedal la trucha se revuelve y salta, incómoda por el anzuelo. El niño tira como le han enseñado a hacer, hacia atrás y con fuerza, y del agua sale el pez. 

La emoción del momento en el que cogen el primer pez es indescriptible. Saltan, se felicitan: ¡He pescado uno, este es el mío! La pesca es una actividad que tiene muchas ventajas. No hace falta ser un experto. Solo paciencia, un poco de curiosidad y ganas de pasarlo bien. Y la motivación es clave, con ella se consigue todo.

En la orilla con las herramientas de pesca. Foto: Joana SaldónAl aire libre, mejor plan imposible.

Actividades para no aburrirse

Los fines de semana de julio, agosto y septiembre se realizan cinco actividades diarias con los niños, cada una de una hora de duración. Se dará de comer a los peces, plantarán legumbres y hortalizas en el huerto ecológico, descubrirán el mundo de la lombricultura y los insectos, harán experimentos donde aprenderán divirtiéndose y manualidades que se llevarán a casa, además de talleres ligados a la ecología, la naturaleza y el medio ambiente.

Primer plano de la caña. Foto: Joana SaldónComo si hubieran pescado toda la vida.

Unas horas después de entrar por la puerta de Naturix, los pequeños de la familia sueltan y recogen la caña con una seguridad asombrosa. Aprenden rápido. Han pescado ya varios ejemplares de trucha ecológica, que tiene la ventaja de tener ausencia de químicos, metales pesados, antibióticos y otros medicamentos. Este pescado es salud. 

Los monitores les meten sus capturas en un bolsa y ellos las recogen orgullosos. Las familias se llevan a casa su pesca. Esa noche los niños comerán la trucha que ellos mismos han cogido. Nadie se va a quejar de comer pescado hoy. Su captura sabe mucho mejor que ningún manjar.

Fecha de actualización: 10 de julio de 2017

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