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Rutas fáciles por los acantilados de Cantabria

De paseo por las nubes

Ahora que la naturaleza muda los colores aprovechando el otoño, puede ser el momento perfecto para salir a pasear con los peques de la casa. En Cantabria, tierra y mar se unen en unos recorridos seguros para todos, pese a lo abrupto de las vistas.


Texto: JOHANNA SALDÓN

El norte no siempre nos regala días soleados; muchas veces el cielo amanece cubierto, bajan las temperaturas y los padres buscamos planes para pasear al aire libre con los niños. ¡Resístete a la idea de terminar en un centro comercial! La naturaleza de Cantabria ofrece infinitas posibilidades. Una ruta al borde de los acantilados tiene muchos de los ingredientes necesarios para convertirse en un plan perfecto: recorridos fáciles con vistas privilegiadas. Te proponemos tres rutas para disfrutar del senderismo sintiendo la brisa marina.

Noja: fácil y señalizada

Los acantilados del municipio de Noja son, sin duda, uno de los tesoros de la costa oriental cántabra. Dos kilómetros de arena, bosque y vistas en los que pasear sin prisa y disfrutar del Cantábrico como compañero de ruta. El paseo que une las dos playas de Ris y Trengandín nos regala un bonito recorrido muy fácil para hacer con los niños. El camino se puede realizar en ambos sentidos así que la elección de dónde empezar y terminar depende de gustos.

Senderismo con niños en CantabriaPlaya de Trengandín, una joya de la localidad. Foto: Shutterstock.

En ambos casos la ruta de la costa comienza junto a un parking, donde un panel informativo ofrece una breve descripción del recorrido. Solo hay que seguir el camino marcado para ir disfrutando de un paraíso natural: por el sendero los pinos van delimitando el trayecto en el que nos encontramos pequeñas calas y zonas arboladas.

Senderismo CantabriaAlgunos de los caminos de esta ruta, siempre bien señalizada. Foto: Johanna Saldón.

Si se sigue la señalización, el riesgo es nulo. Todo el trayecto discurre paralelo al mar pero a suficiente distancia para que no haya ningún susto. Eso sí, se trata de senderos naturales y caminos de arena, poco aptos para cochecitos de niños y sillas de ruedas. Si los pequeños de la familia aún no saben andar es recomendable llevarles en mochilas portabebés.

Las playas de Trengandín y Ris son dos de las joyas de la localidad que, junto con este recorrido que las une, son un referente turístico de la zona: un plan perfecto para disfrutar de senderismo fácil con vistas privilegiadas.

Senderismo CantabriaLos acantalidados y las pequeñas playas son espectaculares en esta ruta. Foto: Johanna Saldón.

Lo mejor del paisaje no es la fuerza del mar ni lo abrupto y maravilloso de los acantilados, lo es recorrer la zona los días de marea baja e ir encontrándose todas las rocas que el agua deja al descubierto. Tesoros naturales en los que parar y concederse el lujo de darse un baño en el mar, aunque sea un capricho solo apto para valientes.

Liendo: encuentro con los buitres

La ruta que recorre los acantilados de Liendo comienza en el barrio de Villanueva. Allí aparcamos el coche y comienza una ruta donde lo que impera es el verde y el silencio. La zona es una auténtica maravilla natural, además de por su estampa, verde y azul, también por la imagen de los buitres leonados que sobrevuelan el Monte Candina, una macizo calizo de 483 metros de altura cuyas laderas y acantilados caen al mar.

Senderismo CantabriaLos niños disfrutan con el camino y con las aves que hay en esta zona. Foto: Johanna Saldón.

"En el monte Candina se encuentran los mayores acantilados de todo el cantábrico, con más de 260 metros de altitud", asegura Virginia Iturriaga del Ayuntamiento de Liendo. "Pero este paisaje es especial no solo por eso, sino también por las aves y especies que lo habitan", apunta.

"Tanto en Candina como en Yesera conviven aves marinas como gaviotas, cormoranes moñudos y paiños, con especies más propias de montaña como son halcones peregrinos, buitres leonados, alimoches y chovas piquirrojas", detalla Javier López Orruela, de SEO/Bird Life.

"Además en el entorno de Llontizo, el paseante puede observar los caballos árabes, raza con mucho arraigo e historia en el municipio de Liendo", completa Virginia.

Senderismo CantabriaLa dificultad de esta ruta es media-baja y merece la pena. Foto: Shutterstock.

La zona es un paraíso para los niños. A los pequeños ver buitres tan cerca les deja con la boca abierta. Estas aves han abandonado sus riscos para anidar junto a los acantilados.

La Oficina de Turismo de Liendo ofrece detalladas descripciones de este recorrido de dificultad baja-media a lo largo de algo más de siete kilómetros por las hoyas del monte Solpico, que domina el macizo Candina. Ese paseo, siempre con el mar al alcance de la vista, también invita a conocer el pasado minero de la comarca, consistente en la extracción de mineral de hierro y yeso.

Una de playas: de Quejo a Ría de Castellano

Isla es otro municipio cántabro que esconde uno de los secretos mejor guardados de la costa: una ruta que va desde la playa de Quejo hasta la Ría Castellano. El sendero discurre por pastizales, bosques de encinas y es naturaleza en estado puro. Son cinco kilómetros siguiendo un camino marcado con dificultad media-baja. Al comienzo del recorrido hay cierto desnivel y los pequeños tienen que andar cuesta arriba. Pero luego, el camino se hace más llano y el paisaje compensa el pequeño esfuerzo.

Senderismo CantabriaLa dificultad del primer momento es recompensada después. Foto: Johanna Saldón.

Los niños se paran cada pocos metros: a intentar coger grillos, a ver saltamontes y recoger pequeñas flores. Y sin darse cuenta, entre flores y paradas, se llega al Cabo Quejo donde se pueden disfrutar de unas vistas de esas que te hacen desconectar del mundo, respirar hondo y sentirte pequeña. "Desde esta atalaya antiguamente se avistaban ballenas –recuerdan los guías del Ecoparque Trasmiera– para avisar a los pescadores de que estaban en el puerto de Isla y que pudieran salir a toda prisa a su captura".

"Más adelante ascendemos al alto de Corporales, donde se ha instalado un punto de observación de aves marinas, como cormoranes moñudos, gaviotas patiamarillas y sombrías y el veloz halcón peregrino. La ruta continúa entre los brezales y finaliza en la Playa de la Arena, adentrándose en una zona de encinar cantábrico", explican los guías. "Esta ruta resulta muy agradable para niños a partir de 7-8 años, que disfrutarán de sus vistas y tendrán la oportunidad de ver una buena cantidad de aves marinas y aprender acerca de las actividades balleneras que tenían lugar antiguamente en la costa del mar Cantábrico".

Senderismo CantabriaEl camino es perfecto para los juegos infantiles. Foto: Johanna Saldón.

Tres propuestas distintas pero con algo en común: senderismo fácil disfrutando de las maravillas que el agua y el viento han formado a lo largo de los años. ¿Te apuntas?

Fecha de actualización: 9 de octubre de 2017

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