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Ávila

Ávila, amurallada y dulce

Ávila es como una ciudad de bola de cristal, inmune a los estragos y las desilusiones del tiempo dentro de su muralla perfecta, llena de palacios medievales, iglesias románicas y dulces recuerdos de Santa Teresa. Porque todo recuerda a la santa en su ciudad natal: los monumentos, los museos, los muchos conventos que fundó y gobernó o en que profesó, los nombres de calles y plazas y, por supuesto, las famosas yemas. Cuando nieva dentro de esa bola, uno tiene la tentación de llevarse unos copos a la boca, para ver si son de azúcar.


Primera mañana

Paseo entre palacios

REDACCIÓN GUÍA REPSOL (@GuiaRepsol)

9.30 Paseo sobre la muralla

Debe haber pocas plazas en el mundo con dos esculturas dedicadas a un mismo personaje. La plaza de Santa Teresa es una de ellas. No hace falta decir quién es la esculpida. Aquí comenzamos nuestro paseo por la ciudad, entrando por la puerta del Alcázar y subiendo al adarve de la muralla. Tiene la muralla de Ávila dos kilómetros y medio de longitud, tres de espesor y una media de 12 de altura. Cuenta con 88 torreones y nueve puertas. Se construyó a finales del siglo XI. En el siglo XIX, se salvó de ser derribada por falta de presupuesto. Ahora es la mejor conservada de Europa. Hay otros dos puntos donde se puede subir a pasear sobre ella: la puerta del Peso de la Harina y la del Puente (accesible para personas en silla de ruedas o con movilidad reducida).

10.00 Una catedral como un castillo

Bajamos de la muralla y nos dirigimos por la calle de la Cruz Vieja a la cercana catedral. Se comenzó a edificar a mediados del siglo XII, época a la que corresponde la cabecera, la cual se incrusta directamente en la muralla, como un magnífico torreón más de la misma, transmitiendo al conjunto un marcado carácter de fortaleza. Este aspecto sobrio y guerrero da paso, en el interior, a la ligereza del gótico, estilo en el que fue construida la mayor parte del templo. El retablo del altar mayor, emprendido por Berruguete en 1499, es uno de sus grandes tesoros. Otro, la custodia labrada por Juan de Arfe en 1571, que se guarda en el Museo Catedralicio y que cada Corpus Christi recorre las calles de la ciudad. Es de plata y pesa 70 kilos.

11.00 La plaza de los palacios

La plaza de la Catedral está llena de muy antiguos y sólidos palacios: el de Valderrábanos, del siglo XIV, con portada gótica y torre, que hoy es hotel; el de los Velada, del siglo XVI, que también es hotel; y el antiguo palacio episcopal, que ahora es Biblioteca Pública. De lo que fue originalmente este último todavía queda un pórtico de piedra, una ventana esquinada y el Episcopio, que algunos relacionan con el desaparecido Palacio del Rey Niño. Actualmente es una sala de propiedad municipal, donde se celebran exposiciones, conciertos y conferencias.

11.30 San Vicente: el románico más bello

Salimos por la puerta del Peso de la Harina y giramos a la izquierda. Vemos, adosada a la muralla, la casa de las Carnicerías, del siglo XVI, que ahora es uno de los accesos para subir a la muralla y oficina de turismo. Seguimos bordeando las murallas hasta la puerta de San Vicente. Enfrente se levanta la basílica de San Vicente, para muchos la iglesia románica más bonita de Ávila. Delante de la basílica se halla el Centro de Recepción de Visitantes y, detrás, la ermita del Humilladero, donde se guarda la figura del Cristo de los Ajusticiados, que es uno de los grandes protagonistas de la Semana Santa, ya que participa en la Procesión de los Pasos y en el Vía Crucis.

13.00 Hacia la plaza del Mercado Chico

Por la puerta de San Vicente, volvemos a la ciudad amurallada y avanzamos por la calle de López Núñez entre grandes palacios medievales. Dejamos a la izquierda elpalacio de los Verdugo, del siglo XVI, que es sede del Archivo Municipal y de Patrimonio. Tiene un espectacular patio con arcadas con decoración floral y escudos. Enfrente se alza el palacio de los Águila, de la misma época, que se ha rehabilitado para ser la sede del Museo del Prado en Ávila.

Seguimos por López Núñez hasta el jardín donde se halla la capilla de Mosén Rubí. Fue levantada en el siglo XVI por dos de las familias más poderosas de la ciudad: los Bracamonte y los Herrera. Desde aquí, por la calle Bracamonte, llegamos en un minuto a la plaza del Mercado Chico. Es la típica plaza castellana, con soportales que cobijan pequeños comercios, bares y restaurantes. Está presidida por la fachada del Ayuntamiento. Al otro lado se encuentra laiglesia de San Juan Bautista, en cuya pila gótica fue bautizada Santa Teresa.

Primera tarde

Descubrir el misticismo

14.00 Cocina abulense o sefardí

Es hora de probar la cocina abulense, sencilla pero con grandes materias primas: judías de El Barco de Ávila, patatas revolconas, ternera de raza avileña… Y, de postre, las yemas de Santa Teresa y las torrijas. A 50 metros de la plaza, el restaurante Reyes Católicosofrece de todo esto y, además, un menú sefardí, homenaje a los muchos judíos que tenían aquí, en la antigua Cal de Andrín, sus negocios. El Doña Guiomar es conocido por su chuletón. Otra buena opción es el restaurante Piedras Albas, en el Palacio de Don Juan de Henao, actual Parador de Ávila. Y otra, el Mesón El Rastro, también de cocina tradicional, que está adosado a la muralla, junto a la puerta homónima, y que si ha durado desde 1885, por algo será.

16.00 Digestión mística

Si optamos por este último restaurante, luego sólo tendremos que atravesar la puerta del Rastro y bajar bordeando la muralla para llegar en dos minutos al Centro de Interpretación del Misticismo, un moderno edificio con aire de museo de arte contemporáneo, en el que han colaborado arquitectos, escultores, pintores, escritores y creadores de vídeo para dar una visión de este etéreo e inefable asunto.

Entrando de nuevo en la ciudad amurallada por la siguiente puerta, descubrimos el convento de la Santa, que se levanta desde el siglo XVII sobre la casa donde nació Teresa de Cepeda y Ahumada en 1515. En la iglesia, de estilo barroco, hay varias tallas de Gregorio Fernández, una abigarrada capilla donde estuvo la habitación de la niña Teresa y un jardín donde ésta jugaba a hacer ermitas. En la cripta, un museo nos desvela aspectos insospechados de la santa, como los nobles orígenes de los Cepeda y los Ahumada.

18.00 La herencia judía

Curiosamente, en el museo no se dice nada del abuelo judío de Santa Teresa, que vino a Ávila huyendo de Toledo. La cercana calle de Santo Domingo fue el eje de la judería abulense. En la travesía de Santo Domingo, esquina con Pocillo, vemos la portada de la antigua sinagoga. Más abajo, acortando por la travesía de los Telares, salimos al jardín Moshé de León, junto a la muralla, que nos recuerda al sabio hebreo que, tras establecerse en Ávila hacia 1290, escribió el ‘Zohar’ o ‘Libro del esplendor’, la obra principal de la Cábala o pensamiento místico-filosófico del judaísmo. Los jardines dan a la puerta de la Malaventura, que para los judíos ciertamente lo fue, pues por ella abandonaron su ciudad en 1492, cuando fueron expulsados por los Reyes Católicos.

19.00 Atardecer en los Cuatro Postes

Nosotros también salimos por ella y continuamos bordeando las murallas para llegar, en menos de cinco minutos, a la puerta del Puente. En este extremo de la ciudad, que baña el río Adaja, se concentran varios puntos de interés: el puente romano, los restos de las tenerías medievales, el viejo molino de la Losa (hoy un restaurante) y la iglesia de San Segundo, patrón de Ávila. Cruzando el río, subimos en dos zancadas a los Cuatro Postes, un humilladero que ofrece la mejor vista de la ciudad, sobre todo cuando el último sol da paso a la iluminación de la muralla. También se ve muy bien el cercano Centro de Congresos y Exposiciones Lienzo Norte, un espectacular edificio forrado de granito, obra de Patxi Mangado, que aloja varias salas para conciertos, representaciones teatrales y exposiciones. Nos interesa consultar la programación, para esta noche o para mañana.

20.30 Tapas en Mercado Chico, copas en San Segundo

Entramos en la ciudad por la puerta del Puente y subimos por las calles Conde Don Ramón y Vallespín a la plaza del Mercado Chico, que es buen lugar para cenar de tapas, sobre todo si elegimos Casa Guillermo . En la misma plaza está El Portalón. Y en las calles adyacentes, El Buen Yantar, Don Camilo y Mesón Gredos.

Otra zona muy animada, a esta hora y hasta bien tarde, es la de los Seis de San Segundo. Se llama así porque son media docena los restaurantes y bares de copas que forman una gran terraza en la calle San Segundo, junto a la puerta del Peso de la Harina. En Cáramel Lounge, sirven tapas diferentes y buenos gin tonics. En La Bodeguita, vino por copas. En invierno, hay calefacción en las terrazas; en verano, música en vivo, magia y humor. También hay diversión en la zona de Doctor Fleming-Avenida de Portugal, donde brilla más que ningún otro lugar el setentero café-teatro Delicatessen.

Segunda mañana

Recorrido extramuros

10.00 Desayuno monumental 

Después del largo paseo de ayer, hoy vamos a tomárnoslo con más calma, visitando menos lugares, todos ellos extramuros, y echando mano del coche para acercarnos a los más apartados. Iniciamos esta segunda jornada en el mismo sitio, la plaza de Santa Teresa. Aquí podemos desayunar tranquilamente en alguna de las terrazas, contemplando a un lado de la plaza la puerta del Alcázar y al otro la iglesia románica de San Pedro, con su gran rosetón.

11.00 Un pequeño eje cultural

A cien metros, por la calle de Estrada, está la plaza de Italia y, en ella, el renacentista Palacio Los Serrano, que ahora es un espacio cultural de la Fundación Caja de Ávila, donde siempre hay exposiciones o presentaciones interesantes. Al otro lado de la plaza se encuentra la iglesia románica de Santo Tomé el Viejo. Es el almacén visitable del Museo Provincial de Ávila, que se aloja en la cercana Casa de los Deanes. Tumbas de guerreros vetones, verracos, colodras pastoriles, vidrieras románicas… son instantes de la historia de Ávila que se muestran en el museo.

12.30 Tras los pasos de Teresa

Desde la plaza de Italia hay un paseo de cinco minutos (por las calles Don Ferreol Hernández, Duque de Alba y Padre Silverio), hasta la plaza de las Madres, donde Santa Teresa fundó en 1562 su primer convento de Carmelitas Descalzas, el de San José Se visita primero el museo (donde está la famosa clavícula que se rompió al caer por las ‘escaleras del diablo’, que también se pueden ver), luego la iglesia fundacional y, por último, el templo herreriano. Aquí hay una capilla preciosa, que estaba lista para dar sepultura a la santa, pero esta murió en 1582 en Alba de Tormes y allí se la quedaron.

Segunda tarde

Ruta de monasterios

14.00 Dos restaurantes muy bien situados 

Para comer, podemos ir al restaurante El Rincón del Jabugo, que está en un lugar excepcional, frente al cimborrio de la catedral, y cuya especialidad no hace falta decir cuál es. Tampoco está en mal sitio Barbacana, que además de comedor y de agradable terraza, dispone de bar de tapas.

16.00 Almohada de santa

Hora de coger el coche (hay un párking subterráneo en la plaza de Santa Teresa) para ir al barrio de Ajates, en el norte de la ciudad, donde se levanta el monasterio de la Encarnación. Aquí permaneció Santa Teresa desde 1535 hasta 1574, siendo priora los últimos años. Se conserva, en el templo, el cubículo en que San Juan de la Cruz confesó a lo largo de cinco años a la santa, ayudándola a planear la reforma carmelitana. Y existe un museo, donde, entre otras cosas, se muestra el madero que ella usaba de almohada.

En el templo del monasterio de la Encarnación se conserva el cubículo en que San Juan de la Cruz confesó a lo largo de cinco años a Santa Teresa

17.30 Una de las joyas de la ciudad

Dejamos a Santa Teresa y nos vamos al otro lado de la ciudad, al sureste, para ver una de sus joyas menos conocidas, el Real Monasterio de Santo Tomás, que fue construido a finales del siglo XV para, entre otras cosas, servir como palacio de verano a los Reyes Católicos. Contiene tres espléndidos claustros, lo que lo hace único, el sepulcro del Infante Don Juan y un retablo de Pedro Berruguete.

19.00 La compra más dulce

Volvemos al centro para comprar algunos recuerdos. Y los más dulces que podemos llevarnos son los de la pastelería Chuchi. Las yemas están ricas, pero aquí lo que bordan son las pastas: pequeñas, crocantes, variadísimas. Compras de otro tipo, en Reyes Católicos, la calle de los comercios.

21.00 Concierto de despedida

Hay que consultar la agenda de cultura y ocio del Ayuntamiento de Ávila, por si hay alguna actividad programada en el Auditorio de San Francisco. Oír un concierto bajo la bóveda estrellada de esta antigua iglesia conventual es un plan difícilmente mejorable. Quizá solo lo iguale cenar en el que, para muchos, es el mejor restaurante de la ciudad, El Almacén. Se encuentra a un paso del mirador de los Cuatro Postes y ocupa un viejo almacén del siglo XVIII.


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Fecha de actualización: 8 de noviembre de 2016

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