COMER
VIAJAR
SOÑAR
La Guía
MAPAS
TU PLAN
Maleta

¿Vas a hacer un viaje?

Organiza los detalles con nuestro planificador y no te pierdas nada.

Empezar

Castelló

Castelló: lo mejor de la Plana y del mar

Castellón de la Plana es conocida por las naranjas y mandarinas que crecen en la llanada que rodea y da nombre a la ciudad, y por sus fábricas de cerámica, que han forrado de azulejos los baños y cocinas de toda España. Lo que menos gente sabe es que hay también modernos museos, arquitecturas vanguardistas y restaurantes donde se hace arte con los pescados recién subastados en la lonja del Grao. Para los viajeros que no quieren sorpresas hay arroces, faltaría más, y playas, todas las de la Costa del Azahar.


Primera mañana: Museos de Campanilla

REDACCIÓN GUÍA REPSOL (@GuiaRepsol)

10.00 El Fadrí: cuatro siglos soltero

El Fadrí lleva más de 400 años luciendo palmito en la Plaza Mayor de Castellón. Construido entre 1591 y 1604, este campanario de 58 metros de altura y planta octogonal tiene la particularidad de hallarse separado de la catedral, como a unos 20 pasos. Por eso se llama como se llama: El Fadrí; o sea, el Soltero. Además de las dependencias donde se alojan las once campanas (Tòfol, Àngels, Jaume, Maria, Vicent, Anna, Joaquina, Cristina, Dolors, Victoria y Lledó), están la sala del reloj, la que servía de cárcel, la que era hogar del campanero y las cuatro gárgolas (el perro, el león, la harpía y el águila) que vigilan desde lo alto las calles del centro. Si queremos verla por dentro, hay visitas guiadas de lunes a sábado, a las 12.00. La eterna novia del Fadrí es la concatedral de Santa María, que se levantó a caballo entre los siglos XIV y XV en estilo gótico, aunque lo que se ve ahora es una reconstrucción, ya que fue totalmente destruida durante la guerra civil.

11.00 Los productos más frescos y típicos

Enfrente del Fadrí, ocupando todo un lateral de la Plaza Mayor, se halla el Mercado Central, en cuyos puestos vemos montañas de las famosas naranjas de la huerta de La Plana, pero también aceitunas de la sierra de Espadán, pastas caseras de Vilafamés, embutidos típicos como el blanquet o las pelotas de Navidad, y pescados y mariscos recién subastados en la lonja del Grao. Salimos por el lado opuesto, que da a la plaza de Santa Clara, un espacio amplio, rodeado de galerías porticadas, en mitad del cual se alza el monumento a la Fundación de Castellón, que tuvo lugar en 1252. A cien metros, tirando a la derecha por la Calle Mayor, está la plaza de la Paz, muy animada, donde les gusta reunirse a los castellonenses.

12.00 Arte y arquitectura

Después de tomar un aperitivo en el templete de la misma plaza, transformado en cafetería nos acercamos, dando un paseo de cinco minutos por las calles Escultor Viciano y Prim, al Espai d’Art Contemporani de Castelló. Sus exposiciones traen a la ciudad lo más vanguardista de la creación internacional. Muy cerca, en la avenida paralela, está el Museu de Belles Arts de Castelló, uno de los orgullos de la ciudad, tanto por su colección de piezas de arqueología, pintura, escultura y cerámica, como por su espectacular edificio, que es obra de Tuñón y Mansilla y destaca por los característicos paneles de fundición de aluminio reciclado.

14.00 Tapas o arroces

Para reponer fuerzas, en la misma calle del Museu está El Mercat de Les Tapes, donde se ofrece un tapeo moderno, con vinos de más de 20 denominaciones. Tampoco está lejos el restaurante Pairal, de cocina mediterránea de mercado, muy cuidada, con arroces en su punto justo.

Primera tarde: Un paseo de cine

16.30 Del casino al parque 

Después de la sobremesa, retomamos la exploración de la ciudad. Nos situamos de nuevo en la plaza de la Paz. Tomamos la calle Falcó y, en un minuto, estamos en la plaza de la Puerta del Sol. Al otro lado se encuentra el edificio del Casino Antiguo, obra de Francisco Maristany, que transformó en 1922 un palacete del siglo XVIII. Su fachada, con dos torres de diferente nivel en los laterales, es de las más espectaculares de la ciudad.

Paseando otro minuto, ahora por Ruiz Zorrilla, nos plantamos en el inicio de la avenida del Rey Don Jaime I, una de las grandes arterias comerciales de Castellón. Podemos curiosear por las tiendas antes de seguir la calle San Vicente y su prolongación, Pérez Galdós, que nos lleva al parque Ribalta.

Antes de entrar en este amplio espacio arbolado, vemos a la izquierda la plaza de toros. Data de 1887 y en la corrida inaugural estuvieron Lagartijo y Frascuelo, nada menos. Castellón es una ciudad muy taurina, con una feria, la de la Magdalena, que abre la temporada desde siempre en España. Cruzamos la calle y ya estamos en el parque, que lleva el nombre del pintor barroco Francisco Ribalta. Se construyó a finales del siglo XIX sobre el antiguo cementerio del Calvario para impresionar a los visitantes que llegaban a la cercana estación de tren. Sus enclaves más característicos son el monumento a Ribalta, el templete, el estanque y el obelisco que recuerda la resistencia a los ataques carlistas.

18.00 Paseo por el Ensanche

Salimos del parque por la plaza de la Independencia. En el centro, rodeado por algunas casas modernistas, como la de las Cigüeñas, se halla el monumento más curioso de Castellón: la Farola. Es exactamente eso, una farola con cinco luces que recuerda el lugar en el que, en 1924, se coronó a la Virgen del Lledó como patrona de la ciudad. Continuamos por la calle Zaragoza hasta la plaza de Tetuán, que está presidida por el edificio de Correos y Telégrafos, de 1932, una de las joyas de la arquitectura local. De estilo neomudéjar, destaca por la acertada combinación de piedra, ladrillo, hierro, cristal y cerámica. Giramos a la izquierda por la avenida de Jaime I. Al llegar a la plaza de Clavé, nos desviamos a la derecha, por San Luis. Tras un trayecto de cinco minutos, desembocaremos en la rotonda de la plaza de María Agustina. Justo por detrás se encuentra la plaza de la Muralla Liberal. Aquí vemos uno de los pocos lienzos que se conservan de la muralla levantada en 1837 para resistir el asedio de las tropas carlistas.

19.00 De regreso a la Plaza Mayor

Salimos de nuevo a la rotonda de María Agustina y tomamos la Calle Mayor en dirección al centro. Al llegar a la calle Colón, giramos a la derecha. Enseguida vemos la Lonja del Cáñamo, con sus grandes arcos apoyados sobre columnas toscanas, que se construyó a principios del siglo XVII para encauzar el rico comercio de este material. Hoy es un edificio de la Universitat Jaume I y alberga, entre otras dependencias, la sala de exposiciones Joaquín Oliet. Estamos al lado mismo de la Plaza Mayor, donde comenzamos la jornada.

20.00 Un teatro que fue el primer cine

Regresamos a la plaza de la Paz, que a estas horas está en su máximo apogeo. Nos detenemos ante la fachada de inspiración grecorromana del Teatro Principal. Inaugurado en 1894, sólo dos años más tarde acogió la primera sesión de cine de la ciudad. Profundamente restaurado, reabrió sus puertas en 1999. Haremos bien en consultar su programación, que suele ser de gran calidad e incluir espectáculos (comedias, musicales, monólogos, conciertos, ópera, zarzuela, danza…) para todos los gustos.

21.30 Pistas para la noche

No nos equivocaremos si elegimos para cenar el restaurante Arbequina, famoso por sus jornadas gastronómicas: de setas, de alcachofas, de galeras, de bacalao… Otra opción céntrica y buena es La casita de Gredos, un pequeño restaurante de cocina de mercado. Luego, las zonas más animadas son Lagasca (You Club, pub Néctar), María Agustina (pub Waticano, Café dels Artistes) y País Valenciano (Terra, Radiola). Y un acierto, el club Spoonful, donde reinan el soul y el buen ambiente. Hasta las tres de la mañana.

Segunda mañana: de la tradición a la vanguardia

10.00 Hacia el santuario del Lledó 

Comenzamos la jornada en la plaza de María Agustina, siguiendo una de las principales vías de Castellón: la avenida de la Virgen del Lledó. La idea es ir hasta el santuario de la patrona de la ciudad. Se trata de un paseo cómodo, sobre todo con buen tiempo. Lo primero que nos llama la atención, a unos 500 metros del inicio, es el monumento de Tombatossals, en la glorieta del cruce con la calle de María Rosa Molas. Es difícil no verlo. Se trata de una gigantesca escultura de 20 metros y 20 toneladas, obra de Melchor Zapata, que representa a una gigantesca criatura de la mitología local.

Al otro lado de la plaza, se encuentra la entrada al parque Rafalafena, que tiene una fuente, un pequeño anfiteatro y un restaurante muy agradable gestionado por una asociación de síndrome de Down. Si seguimos por la avenida del Lledó, justo al final del parque, vemos el monumento a Perot. Son dos bueyes arando, guiados por el labrador que, según la tradición, encontró la figura de la Virgen del Lledó (o del Lidón) en 1366.

11.00 Una Virgen de seis centímetros

Aunque la avenida es recta y tan sólo hemos recorrido un kilómetro, podemos descansar un rato en el café del Auditori i Palau de Congressos. Es el limpio edificio de volúmenes blancos, homenaje a la luz del Mediterráneo, que aparece a mano derecha. Es obra del estudio de Carlos Ferrater. Proseguimos el paseo con vistas ya a la basílica de la Mare de Déu del Lledó, a donde llegaremos después de cruzar la ronda de Circunvalación. El acceso es muy fácil y se lleva a cabo por una amplia avenida arbolada, lo que hace que este santuario sea muy visitado por los castellonenses. La basílica, de 1730, es de acceso libre, aunque podemos concertar visitas guiadas. La gran atracción es la réplica de la imagen de la Virgen, de solo seis centímetros, que halló en su día el labrador Perot.

12.30 El edificio más moderno

Del Castellón más tradicional, al más moderno. Usamos el transporte público o el taxi para desplazarnos al sureste de la ciudad. Allí nos aguarda un edificio rompedor, el palau de la Festa, de forma elíptica y fachada multicolor: una arquitectura sostenible de nueva generación, recubierta por 2.530 paneles de cerámica regulables y aislantes, y con un sistema de iluminación interior inteligente. Inaugurado para las Fiestas de la Magdalena de 2011, acoge los principales eventos populares de Castellón, así como la sede de la Junta de Fiestas y varias dependencias para colectivos festeros.

Segunda tarde: postales junto al mar

14.00 La mejor cocina creativa

Otro largo desplazamiento que merece la pena hacer (ahora, al oeste de la ciudad) es para comer en el restaurante aQua, con la mejor cocina creativa de Castellón.

16.00 El Grao, el puerto de Castellón

Ahora nos dirigimos, de nuevo en taxi o transporte público, al Grao, el puerto de Castellón, que está a cuatro kilómetros del centro. Debe su origen a la exportación de naranjas y azulejos, de gran importancia a principios del siglo XX. Una vez allí, tomamos como punto de partida la plaza del Mar. Mirando hacia el Mediterráneo, a nuestra derecha vemos el edificio Moruno, que acoge la sede de la Fundación del Puerto y una sala de exposiciones. Cruzamos la calle Trabajadores del Mar para perdernos por las pequeñas calles del barrio de pescadores, paseando por plazas que nos hablan de antiguas embarcaciones (la plaza de los Tripulantes de la Paca) o del tranvía a vapor que unía el Grao con el interior (la de la Panderola).

Las pequeñas calles del barrio de pescadores invitan a pasear por plazas que hablan de antiguas embarcaciones o del tranvía a vapor que unía el Grao con el interior

17.00 Paseo junto al faro

Seguimos nuestro camino por el muelle de la Costa. A la izquierda tenemos el centro comercial Puerto Azahar. A la derecha, el puerto deportivo y el faro del Grao, de 25 metros de altura, trasladado hasta aquí piedra a piedra desde un lugar más acorde con su función. Es un relajante paseo, con las embarcaciones meciéndose en las aguas. Llegamos a la rotonda del Muelle del Centenario, con un pórtico-fuente que abriga una escultura de Juan Ripollés. Cruzamos por la plaza del Jardín del Puerto hasta el paseo de Juan Sebastián Elcano, que surge a la derecha.

17.30 El pulmón del Pinar

Seguimos esta calle unos 200 metros, hasta la entrada del parque del Pinar. En sus dos kilómetros de longitud hay zonas de recreo y para la práctica deportiva. Es un sitio perfecto para descansar un rato, ya sea leyendo el periódico o un buen libro, o contemplando el mar.

18.30 Las estrellas del Planetario

Al comienzo del parque del Pinar, salimos a la derecha en busca del mar. Enseguida reconocemos la cúpula esférica de 25 metros del Planetario. En su interior, que alberga un péndulo de Foucault, podemos disfrutar de exposiciones, proyecciones y experimentos de lo más interesantes.

19.00 Puesta de sol en la playa

Ha llegado la hora de caminar por el paseo que bordea la playa del Pinar hasta el comienzo de la playa del Gurugú (), que marca el final del barrio del Grao. La primera es una alfombra dorada de 1.750 metros de longitud, ideal para pasear y tumbarse a contemplar la puesta del sol.

21.00 Platos marineros y ruleta

Auténtica cocina marinera, sin minimalismos ni sofisticaciones, es lo que nos ofrece la Tasca del Puerto, en el mismo Grao. Otra buena referencia gastronómica en el puerto es el restaurante Rafael, que sirve pescados, mariscos y arroces marineros frente a la lonja. Después, podemos probar suerte jugando a la ruleta, al black jack o al póquer en el Gran Casino, en el muelle de Serrano Lloberes.


Más ciudades para visitar en 48 horas

Fecha de actualización: 9 de noviembre de 2016

Comentarios

Aviso sobre uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros con fines estadísticos y publicitarios para mejorar tu experiencia de usuario. Si continúas, consideramos que conoces nuestra Política de Cookies y que estás de acuerdo con su uso. Continuar

Cerrar el tooltip