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Gran Canaria

Gran Canaria: un continente en miniatura

Las Palmas de Gran Canaria, fundada en 1478, fue la capital de facto de Canarias hasta el siglo XVII. Hoy sigue siendo su ciudad más poblada y el puerto más importante. Por ella pasó Colón antes de cruzar el océano y descubrir un nuevo continente. Y por ella pasan, antes o después, cuantos acuden a descubrir Gran Canaria, que también viene a ser un continente, pero en miniatura: tal es la variedad de su relieve, de su clima, de su fauna y, sobre todo, de su flora, con más de cien plantas que sólo crecen en ella. Según un estudio de la Universidad de Siracusa (Nueva York), Las Palmas de Gran Canaria es la ciudad con mejor clima del mundo. ¿Qué más se puede pedir?


Gran Canaria

Gran Canaria: un continente en miniatura

REDACCIÓN GUÍA REPSOL (@GuiaRepsol)

10.00 Donde nació la ciudad 

Empezamos la ruta donde se fundó la ciudad. La plaza de Santa Ana reúne a su alrededor muchos de los puntos de interés de Las Palmas. En ella encontramos las casas consistoriales y el palacio episcopal; edificios sobrios y elegantes, flanqueados por las palmeras típicas de la isla.

Sin embargo, el atractivo principal de la plaza es la catedral. Construida en estilo gótico, renacentista y neoclásico (se trabajó en ella de 1497 a 1570 pero, por falta de fondos, no se retomó la actividad hasta 1781) y declarada Monumento Histórico-Artístico, es una de las mayores obras arquitectónicas de España fuera del territorio peninsular. En el interior, no podemos dejar de admirar el órgano de siete metros de altura. Salimos al Patio de los Naranjos para visitar el Museo Diocesano, que destaca por su colección de pinturas flamencas y por sus famosas microimaginerías: imágenes en miniatura de carácter religioso. 

11.00 A la playa o a la casa de Colón 

Si el objetivo de nuestro viaje es descansar y recargar pilas bajo el sol, quizás sea el momento de conocer la primera playa de la ruta. Muchas de las mejores orillas se encuentran en el suroeste de la isla. La de Amadores, en la localidad de Puerto Rico, a 72 kilómetros de Las Palmas bordeando la costa oriental, es una de las mejor valoradas.

La playa del Inglés, en Maspalomas (a 45 kilómetros, en el extremo sur), es una de las más conocidas y apreciadas de la isla. Su extensión (casi tres kilómetros) hace, sin embargo, que no sea un problema encontrar un lugar para extender la toalla y disfrutar de sus aguas y su arena dorada. El lugar cuenta, además, con casi 400 hectáreas de dunas donde las puestas de sol son un espectáculo extraordinario. Si buscamos algo más próximo a la capital, Agaete, a 35 kilómetros, por el norte, cuenta con espectaculares formaciones escarpadas y aguas tranquilas.

La playa del Inglés, en Maspalomas, cuenta con casi 400 hectáreas de dunas donde las puestas de sol son un espectáculo extraordinario

Si preferimos quedarnos en la ciudad, sin dejar la plaza de Santa Ana, entramos en la casa de Colón donde se dice que el descubridor pernoctó antes de viajar a América. Hoy, esta institución se dedica a investigar y difundir la historia de Canarias y de sus relaciones con América a través de su colección de arqueología, pintura, cartografía, aparatos de navegación… Más allá de presentar diferentes obras e ingenios de valor, lo que se propone este museo es explicar al visitante el enorme salto que implicó en aquella época descubrir tierra hasta entonces desconocida y la revolución supuso que esta nueva concepción del mundo.

12.30 Teatro Pérez Galdós 

Dejamos el barrio de la Vegueta por la calle del Obispo Codina y, siguiendo la carretera del Centro hasta la calle de Francisco Gourié, en el límite sur del barrio de Triana, nos topamos con la elegancia del Teatro Pérez Galdós. Si hemos llegado antes de la una de la tarde, podremos visitarlo. La vistosidad de los frisos y los detalles de la carpintería que tan bien encajan en el conjunto hacen difícil imaginar que, en 1918, el edificio fue destruido casi por completo por un incendio. Su aspecto actual se debe a la creatividad de los hermanos canarios Miguel (arquitecto) y Néstor (artista) Martín-Fernández de la Torre. 

Primer tarde

Arte y aires andaluces

14.00 Creatividad en los fogones

Aprovechando que tenemos tiempo de sobra, podemos acercarnos (en taxi o en autobús, porque andando es media hora) al mejor restaurante de la isla, La Terraza, en el hotel Santa Catalina, para disfrutar de su cocina creativa. Más cerca (un paseo de algo menos de un cuarto de hora) nos pilla la taberna Thomas Algo?, donde sorprenden propuestas originales y risueñas, como las croquetas líquidas o los mejillones tigre cuadrados. 

16.00 El mejor museo de arte contemporáneo

Después regresaremos al barrio de la Vegueta, concretamente a la calle Los Balcones, en cuyo número 11 se encuentra el Centro Atlántico de Arte Moderno, el principal museo de arte contemporáneo de Canarias. Las vanguardias del siglo XX (con una rica representación canaria de los años 30 y 40, además de importantes autores españoles e internacionales) ocupan sus salas blancas y minimalistas. Este centro supone una dosis de contraste impactante, que comienza con el propio edificio, obra de Francisco J. Sáenz de Oiza.

18.00 Triana: recuerdos de Sevilla

Avanzamos por la calle de los Balcones hasta tomar la del Obispo Codina, giramos a la derecha y, tras cruzar la carretera (la calle pasa a llamarse del General Bravo), en dos minutos entramos de nuevo en el barrio de Triana.

Si el barrio de la Vegueta, que ya conocemos bien, fue el origen de la ciudad, el rápido crecimiento de la primera capital de Castilla en las islas Canarias hizo que pronto tomara forma el de Triana, hoy con la misma solera que su hermano mayor y llamado así por su parecido, en la época, con la zona homónima de Sevilla.

La riqueza arquitectónica salta a la vista a cada paso. Para disfrutar de uno de sus mejores ejemplos, nos detenemos en la plaza de Cairasco. El edificio blanco de influencias modernistas es el Gabinete Literario. Su interior, tan luminoso y elegante como su fachada, acoge a menudo exposiciones de diversas temáticas. Si queremos tomarnos un descanso, las mesas de su terraza son perfectas para admirar con toda comodidad los detalles de este edificio singular antes de seguir explorando la zona.

El recorrido continúa por la calle de los Malteses hasta llegar a la Calle Mayor (o Triana), una de las principales vías comerciales de Las Palmas, que está llena de interesantes edificios modernistas levantados para la burguesía del siglo XIX. Mientras la recorremos, no estará de más fijarnos en sus escaparates si queremos hacer algunas compras antes de dejar la ciudad. Al final de la vía (un paseo relajado nos puede tomar media hora) llegamos al parque de San Telmo, con su simpático quiosco en el centro.

21.00 Platos sanos y cocina vasca

Subimos por la calle de Buenos Aires hasta llegar a la de Pérez Galdós y giramos a la izquierda. En el número 23, nos esperan los platos de Deliciosa Marta, un restaurante preocupado por el sabor y la salud. Productos de mercado (a menudo ecológicos) y mucha verdura en sus recetas (aunque no es un restaurante vegetariano) es lo que le ha convertido en uno de los locales preferidos de la ciudad, junto con la delicadeza de la decoración, el trato al cliente y la presentación de los platos. Sólo tiene ocho mesas, por lo que resulta imprescindible reservar. En la misma calle, tenemos otro buen restaurante, Amaiur, de cocina vasca, elegante, en un edificio de estilo colonial.

Si queremos seguir estirando la noche, la plaza de Cairasco, el pasaje de San Pedro y la calle de Mendizábal están llenos de vida hasta bien entrada la madrugada. Si buscamos un aire más moderno, en los alrededores del puerto y del parque de Santa Catalina, al norte de la ciudad, se encuentran los mejores pubs y el ambiente más festivo.

Segunda mañana

Entre los antepasados, un genio

10.00 El pasado (y el presente) aborigen de Canarias 

Regresamos hoy al barrio de la Vegueta y, muy cerca de la catedral, dedicamos las primeras horas al Museo Canario. Aquí se encuentra la colección arqueológica más importante de las islas, que rememora los estilos de vida de los habitantes canarios antes de la conquista. Sus piezas (huesos, cerámicas, ídolos, momias, artes de pesca, aperos de labranza…) hablan de la vida en las cuevas, del uso de los recursos naturales, de las creencias y los rituales, de la manera de vestirse, de las momificaciones y de las trepanaciones que llevaba a cabo esta población que no está tan desaparecida como se podría creer. De hecho, los estudios afirman que su ADN representa todavía entre el 42 y el 73% del de los canarios actuales. Un material genético que sobrevivió porque los españoles tuvieron descendencia con aborígenes, una vez acabada la contienda y diezmada la población masculina local. 

12.00 La cuna del gran escritor

Pasamos por delante de la catedral y, como ayer (tomando la calle del Obispo Codina y su continuación, General Bravo), giramos a la derecha por la calle de los Malteses. En tres minutos llegamos a la Casa-Museo Pérez Galdós, donde el escritor nació y vivió 19 años, hasta 1862. En este edificio decimonónico encontramos manuscritos, álbumes de dibujos, instrumentos musicales, su biblioteca, fotografías…, pero también muebles y objetos de decoración (la casa está conservada según los gustos de la época) que permiten entender el tiempo, la vida y la obra del más importante autor realista del siglo XIX en España.

Segunda tarde

Ciencia y buena mesa

14.00 Comer bien y en familia 

Seguimos por Cano hacia el norte y, al llegar a la calle Perdomo, a la derecha, descubrimos el restaurante Hoya La Vieja. Se trata de un lugar pequeño, familiar, especialista en recetas locales, pero donde se mezclan también sabores de otras tierras. Destacan sus caldos y potajes, la musaca, la carne de cochino frita, la lubina con mojo verde y papas, los chocos en salsa y la sardina rellena.

16.00 Defensa de piratas

Después de comer, nos desplazamos al norte de la ciudad (podemos coger la línea 1 de autobús, Teatro-Puerto, a cuatro manzanas en la avenida de Rafael Cabrera, junto al parque de San Telmo; parada de descenso: castillo de la Luz) para conocer la primera defensa de Las Palmas, levantada en 1494 y, durante varios años, la única protección contra los piratas. El castillo de la Luz (a media altura de la calle de Juan Rejón) está declarado Monumento Histórico-Artístico. Hoy lo rodean los edificios de la capital, pero en su tiempo se alzaba solitario sobre un arrecife que, al subir la marea, quedaba aislado. Ocupa un parque ambientado con un viejo barco de madera que hace soñar a los chicos con los piratas que hace siglos amenazaban estas costas.

17.00 Museo Elder: fascinados por la ciencia 

Siguiendo el trazo de la autopista del Sur (que bordea el puerto) hacia el centro de la ciudad, por la calle del General Balmes, tras unos 15 minutos de paseo llegamos al Museo Elder. Los niños (y los adultos con espíritu curioso) quedarán encantados con este centro de ciencia y tecnología donde está prohibido no tocar. Sus 20 salas reproducen los grandes inventos y avances tecnológicos que nos han permitido, a lo largo de la historia, llegar al nivel de desarrollo actual. Desde un invernadero o una estación meteorológica, hasta una sala de cine 3D o un planetario caben en los 4.600 metros cuadrados de exposiciones fascinantes, donde el tiempo pasa volando. 

19.30 Surf y conciertos en las Canteras

Salimos del museo y, en cinco minutos, por la calle de Luis Morote, nos plantamos en la playa. El final de la tarde es perfecto para darse un baño, o para hacer surf si somos aficionados a este deporte y las olas lo permiten. Otra opción igualmente atractiva es caminar por el paseo de las Canteras, siguiendo la línea de la costa hacia el suroeste hasta llegar, en el extremo final de la playa, al Auditorio Alfredo Kraus, icono de la modernidad palmeña.

Esta espectacular obra del arquitecto Óscar Tusquets, que lleva el nombre del famoso tenor nacido en la ciudad, acoge conciertos de las mejores orquestas internacionales (si estamos interesados en asistir a alguno, podemos consultar la programación) y, tanto en el exterior como en el interior, cuenta con numerosas esculturas del artista Juan Bordes. La sirena de la entrada principal es quizás la pieza más vistosa, pero no quedan por detrás en belleza la medusa que mira al mar desde el ventanal del edificio o el pulpo que parece ascender con los tentáculos extendidos por una de las fachadas. 

21.00 Una despedida con sabor gallego 

Sin alejarnos demasiado del paseo de la playa, la cena final de la ruta nos acerca a los sabores gallegos a través del restaurante Ribera del Río Miño, que ofrece una carta tan variada en carnes (chuletón de Galicia, carré de cordero lechal, morcilla de Burgos…) como en pescados (lubina al horno, caldeirada de rape y merluza, rodaballo a la espalda…). En la carta de vinos, se encuentran representadas todo tipo de bodegas nacionales e internacionales, desde estadounidenses hasta sudafricanas. Otro restaurante gallego bueno es Casa de Galicia, que cae hacia el norte de la playa de las Canteras. Más cerca del Ribera del Río Miño, quedan el argentino El Churrasco  y el uruguayo El Novillo Precoz.


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Fecha de actualización: 8 de noviembre de 2016

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