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Tenerife

Tenerife, de la playa a las estrellas

La capital de la isla, Santa Cruz de Tenerife, tiene uno de los mejores carnavales del mundo. Arquitectura moderna deslumbrante, firmada por Santiago Calatrava y Herzog & de Meuron. Playas del fin del mundo y bosques prehistóricos en la península de Anaga. Y una vecina, San Cristóbal de la Laguna, que es Patrimonio de la Humanidad. Si todavía queremos más, podemos subir al Teide y, desde sus 3.718 metros, ver y casi tocar las estrellas.


Primera mañana

Arte a cañonazos

REDACCIÓN GUÍA REPSOL (@GuiaRepsol)

9.30 La Cruz de la Conquista 

En 1500, seis años después de que Castilla se lanzara a la conquista de Tenerife, empezó a construirse la que, andando el tiempo, sería la iglesia de la Concepción, una de las más queridas de los tinerfeños y, después del templo homónimo situado en La Laguna (que también vamos a visitar), la parroquia más antigua de la isla. Su elemento más representativo es la estilizada torre, que data de casi tres siglos después de su edificación (1786). En su interior destaca la Cruz de la Conquista, que el adelantado Alonso Fernández de Lugo bajó con sus propias manos al desembarcar en la isla en 1494. Los vecinos, como muestra de cariño y reconocimiento, se refieren al lugar como la catedral de Santa Cruz, pese a que no es una catedral ni una basílica. La catedral de la diócesis de Tenerife es la de La Laguna.

10.30 Arquitectura y arte contemporáneos

Cruzamos el puente del Cabo. Mirando al frente descubrimos el Museo de la Naturaleza y El Hombre (que vamos a visitar mañana) y, a la derecha de éste, el TEA, Tenerife Espacio de las Artes. Lo primero que llama la atención son las 1.200 piezas acristaladas, casi todas de diferentes tamaños y formas, que salpican la fachada diseñada por los famosos arquitectos suizos Herzog & de Meuron, junto con el canario Virgilio Gutiérrez Herreros. El lugar juega con rampas y ambientes abiertos que difuminan la frontera entre el espacio público y el privado, presentándose como una invitación para adentrarse en sus salas. La oferta cultural del TEA se basa en un programa de exposiciones temporales y actividades destinadas a atraer al mundo del arte a público no especializado, generando curiosidad y reflexión. Su sala de cine independiente, de autor y documental es una de las grandes aportaciones a la escena cultural de la isla.

12.30 El Tigre que dejó manco a Nelson 

Los mismos arquitectos que diseñaron el TEA se ocuparon de la remodelación de la plaza de España, a la que llegamos en cinco minutos por la avenida de San Sebastián y tirando a la izquierda por Bravo Murillo. En 2006, durante las obras en la plaza, aparecieron las ruinas del castillo de San Cristóbal, que formó parte del sistema defensivo de Tenerife desde 1575 hasta su derribo en 1928. Una galería subterránea permite visitar sus restos en el Centro de Interpretación Castillo de San Cristóbal. En una sala especial, vemos la joya del centro: el mítico cañón Tigre, el que dicen que arrancó el brazo derecho al almirante Nelson cuando, en 1797, intentó invadir la isla. Es un cañón de bronce del siglo XVIII, fundido en Sevilla, de unos tres metros de largo y dos toneladas de peso.

Si nos interesa profundizar en la historia bélica de la isla, podemos acercarnos al cuartel de Almeida (a diez minutos de la plaza de España, por la calles de la Marina y Arquitecto Marrero Regalado), donde está instalado el Museo Militar Regional. Allí veremos otro ‘cañoncito’, el Hércules, que fue forjado en Flandes en el siglo XVI, de casi cinco metros y más de 3.500 kilos.

Primera tarde

De los dragos a la playa

14.00 Japonés, vasco y canario

Pegado a la plaza de España está Kazán, restaurante de cocina japonesa de autor que los que más saben de sushi dicen que es uno de los mejores lugares de España para comerlo. Otras dos buenas opciones son Clavijo Treinta y Ocho, donde degustaremos platos con un toque vasco, y el Bistró de Víctor Cruz, que ofrece cocina de fusión y especialidades canarias en plan desenfadado, mucho pincho y picoteo, cazuelitas y guisos en formato tapa.

16.00 Jardín botánico y escultórico

Construido en los años veinte del pasado siglo, el parque García Sanabria es un auténtico jardín botánico donde se puede pasear atravesando pasadizos de bambúes chinos, leer bajo una palmera canaria o recostarse en un drago aspirando el perfume de las distintas flores tropicales. Salpican el parque numerosas esculturas contemporáneas, procedentes de la Primera Exposición Internacional de Esculturas en la Calle, celebrada en el invierno de 1973-1974. Obras de Moore, Gaudí, Chirino, Paolozzi, Torner…, pueden verse aquí, en la vecina rambla de Santa Cruz y en otros parques y plazas de la ciudad. Se puede aprovechar también para conocer la cercana plaza 25 de Julio, o de los Patos, con su réplica de la fuente de las Ranas del sevillano parque de María Luisa y sus bancos de azulejos con publicidad de las empresas que patrocinaron la construcción de esta glorieta a comienzos del siglo XX.

En el parque García Sanabria podemos pasear atravesando pasadizos de bambúes chinos o recostarnos en un drago

17.00 Un café largo de cultura 

Nuestro siguiente destino es la iglesia de San Francisco. En diez minutos desde la plaza 25 de Julio (por las calles Viera y Clavijo, Pérez Galdós y Villalba Hervás), llegamos a este bello ejemplo del estilo barroco insular (su fachada actual data de 1777), cuyo antiguo huerto es hoy la vecina plaza del Príncipe. Dentro nos fijamos en una curiosa talla del Señor de las Tribulaciones, que está hecha de pasta de maíz y se cree que vino de Sudamérica, y en el retablo central, una joya del barroco. Antes o después, nos podemos pasar por el Círculo de Bellas Artes a tomar un café y ver las exposiciones que haya.

18.00 La playa sahariana de las Teresitas

Aprovechamos que el sol aún calienta, pero ya no aprieta, para relajarnos en las reputadas playas tinerfeñas. A ocho kilómetros del centro, por la TF-11 (en autobús, la línea 910 parte cada pocos minutos del Intercambiador de Transportes, en la avenida de la Constitución, delante del auditorio), se hallan el barrio de San Andrés y la playa más popular de Santa Cruz, la de las Teresitas, de arena fina y dorada (traída del Sáhara) y aguas cristalinas y calmas, que relajan nada más verlas.

21.00 Cocina canaria de mercado

Para cenar, hemos elegido un excelente restaurante de cocina canaria elaborada con los productos más frescos del mercado, sobre todo, pescados: El Coto de Antonio. En la misma zona tenemos, como alternativas más económicas, Los Troncos, que ofrece platos caseros del recetario isleño y castellano, y la familiar Taberna Ramón, también de cocina canaria de mercado.

22.00 Diversión en la Noria

Merece la pena volver a la plaza de España a esta hora, cuando la impactante fuente central y todo el espacio que la rodea se iluminan, proporcionando un espectáculo realmente llamativo. En cinco minutos, por General Gutiérrez, Imeldo Serís y Candelaria, nos plantaremos en la calle Antonio Domínguez Alfonso (más conocida como la Noria, por la que se instalaba aquí antiguamente), donde se concentra la animación nocturna. En la calle Clavel hallaremos locales más alternativos, como Banda Aparte y el Generador, que está enfrente. Y si nos tira la ruleta, iremos al Casino de Santa Cruz, en los bajos del lujoso Grand Hotel Mencey, que para irse después a descansar no es una mala opción, desde luego.

Segunda mañana

Lecciones de naturaleza

9.30 Canarias, laboratorio científico

Canarias, mucho antes de ser un paraíso para los turistas, ya lo era para los naturalistas y los científicos. Darwin, Humboldt, Verneau, Lyell y Berthelot, entre otros, realizaron expediciones a las islas durante los siglos XVIII y XIX, encontrando en ellas un verdadero laboratorio bioantropológico. Comenzamos la segunda mañana visitando el Museo de la Naturaleza y el Hombre, un espacio donde confluyen arqueología, geología y ciencias naturales. El museo está ubicado en el antiguo Hospital Civil, una de las más bellas arquitecturas neoclásicas de las islas. Sus piezas más impactantes y valiosas son, sin duda, sus momias guanches (antiguos aborígenes del archipiélago). Nos conviene informarnos bien para decidir el recorrido y elegir los contenidos que más nos interesen (arqueología de Tenerife, grabados rupestres, evolución y especiación, botánica, prehistoria, minerales, rocas y fósiles, biología marina, meteoritos…), ya que, seguramente, no tendremos tiempo de verlo todo.

11.30 Colores y sabores locales

En dos zancadas, rodeando el museo y el vecino TEA, nos ponemos en el Mercado de Nuestra Señora de África La Recova, un bonito edificio neocolonial (1943) de dos plantas, con patio central, que es el lugar idóneo para adquirir productos típicos de la isla (papas negras, vinos, ron…) y conocer el ambiente y el auténtico sabor de la ciudad.

12.30 Playas del fin del mundo

El municipio de Santa Cruz abarca gran parte de la península de Anaga, el extremo nororiental de Tenerife, un macizo de cumbres recortadas, profundos barrancos, costas acantiladas y playas del fin del mundo, a las que no siempre resulta fácil llegar. Tal es el caso de la playa de Antequera, un arenal dorado de 400 metros, sin acceso por carretera y bastante complicado a pie, a donde podemos acercarnos en un barco-taxi de Náutica Nivaria. Otras playas preciosas, a las que sí se puede ir en coche, son las de Almáciga, Roque de las Bodegas y Benijo.

Si no nos apetece ir a la playa, podemos dedicar las últimas horas de la mañana a visitar el Auditorio de Tenerife, construcción emblemática de Santiago Calatrava, cuyas formas vanguardistas recuerdan una ola gigantesca saltando desde el mar. Las visitas suele ser guiadas y con cita previa. A 400 metros del Auditorio, se halla el Recinto Ferial, obra también de Calatrava, donde tienen lugar algunos de los actos más sonados del Carnaval, como los concursos de murgas o la elección de la reina. Justo enfrente se ha inaugurado, en otoño de 2013, el Palmetum, un jardín botánico de 120.000 metros especializado en palmeras, que atesora la mayor colección de ellas en Europa. En la Oficina de Turismo informan sobre horarios y tarifas.

Segunda tarde

Descubriendo La Laguna

14.30 Una vecina que es Patrimonio de la Humanidad

Vamos a dedicar la última tarde a conocer la vecina San Cristóbal de La Laguna, un ejemplo único de ciudad colonial no amurallada, trazada ex novo a cordel en 1497 como modelo para América, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999. Podemos ir a La Laguna en coche (está a diez kilómetros por la autopista del Norte) y en guagua; pero el mejor transporte, el más relajado y vistoso, es el tranvía que une desde 2007 ambas poblaciones. Una vez allí, lo primero, antes de ver nada, es comer. Una buena recomendación: La Perica, una tienda-bar montada al estilo tradicional en la zona peatonal de La Laguna, cuyo lema lo dice todo: queso, vino y compañía.

16.30 Paseo por el siglo XV

La primera capital de Tenerife, fundada por Alonso Fernández de Lugo tras la rendición de los guanches en 1496, conserva casi intacto su trazado original del siglo XV, un casco histórico trufado de casonas, conventos y palacios que parece inmune a los estragos del progreso. Sus calles rectilíneas, sus colores y su ambiente nos transportan a ciudades coloniales de América como La Habana Vieja (Cuba), Lima (Perú) o Cartagena de Indias (Colombia), con la cual, por cierto, está hermanada. La joya de los laguneros es la iglesia de la Concepción, el primer templo que se fundó en Tenerife y la parroquia matriz a partir de la cual se han gestado todas las demás de la isla. La torre cuadrada de cantería, del siglo XVII, es su elemento más atractivo y emblemático.

17.30 Los primeros mapas del archipiélago

En el número 88 de la calle Herradores, a 150 metros de la iglesia, el Café Don Tito es un buen lugar, fresco y acogedor, para hacer un alto los días de más calor. Tampoco se está mal en la terraza, viendo pasar a la juventud (22.000 estudiantes hay en la Universidad de La Laguna) por esta popular calle peatonal. Después de un buen café y de un paseo de cinco minutos por las calles Núñez de la Peña y San Agustín, llegamos a la casa Lercaro, de finales del siglo XVI, que perteneció a una familia de comerciantes genoveses instalada tras la conquista y que hoy es una de las sedes del Museo de Historia y Antropología de Tenerife. Fascinante su colección de cartografía de Canarias, con documentos que datan del siglo XVI. En la misma calle, seis números más adelante, está el Palacio Episcopal, que nadie diría que fue devorado por las llamas en 2006, viendo su aseada fachada barroca, su patio de columnas y sus obras de arte, incluidos dos bustos de Benlliure. Si tenemos tiempo, el convento de Santo Domingo, en la calle del mismo santo, es otra visita recomendable y apetecible.

21.00 Cena en Santa Cruz

Tres sugerencias para cenar bien a nuestro regreso a Santa Cruz de Tenerife: Los Menceyes, el elegante restaurante del Grand Hotel Mencey, con cocina de mercado muy elaborada y vistas al gran jardín; el Gastrobar MNH Armando Saldanha, dentro del Museo de la Naturaleza y el Hombre, ideal para picotear cocina canaria en tapas de formato atrevido y tomarse después un gin tonic; y La Cazuela, una bonita casa santacrucera con agradable terraza donde, entre otros platos, bordan el steak tartar.


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Fecha de actualización: 7 de noviembre de 2016

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