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Una ruta de bocatas y motos

Granada si no existiese la Alhambra

La escritora sevillana Clara Peñalver se sube a su moto para descubrirnos los bellísimos paisajes de Granada. Porque Granada es mucho más que la Alhambra. Comenzamos un viaje a pie de carretera que recorre el Puerto de la Mora por la Vega de Granada hasta la Costa de Salobreña.


La Alhambra, Granada

Texo: CLARA PEÑALVER

Sábado. Las ocho de la mañana. Un bostezo se me escapa mientras desciendo las escaleras, vestida de cordura y con una pequeña mochila negra entre las manos. El contundente sonido de mis botas sobre los escalones me recuerda que hoy no es un sábado cualquiera: hoy mi compañero y yo hemos decidido sustituir el soporífero descanso sabático por una 'Jornada de bocatas y motos'. Seguro que tú ya has disfrutado alguna vez de una ruta como esta. Preparas unos sándwiches, agua y algo de fruta y te lanzas a la aventura, a recorrer serpientes de asfalto, a visitar lugares diferentes, paisajes impactantes... A almorzar, al fin, en el sitio más insospechado. Hoy toca buscar ese sitio por Granada.


Clara Peñalver, preparada para comenzar el viaje. Foto: Clara Peñalver.

Desayuno con pionono

Hace algún tiempo que observo la ciudad de Granada con una mirada diferente. Fue tras acudir a una charla de mi buen amigo César Requesens, en la que lanzó a los asistentes una curiosa cuestión:"¿Y si Granada no tuviera Alhambra?".

Buena pregunta, ¿verdad?

Granada, sin su Alhambra, es muchas cosas, es una ciudad cargada de historia y llena a rebosar de rincones cuyo encanto podría robarte el corazón en un instante. Pero, además, Granada no es solo una ciudad. Como provincia tiene tantas cosas que incluso es capaz de darte a escoger entre el mar y la montaña. 

Hoy, mi compañero de rutas y yo nos hemos negado a elegir. Lo queremos todo y por eso nos hemos subido a nuestras monturas para disfrutar de la Costa Tropical y de Sierra Nevada en una sola jornada.

 

Destinos que llenan los ojos de paisajes

Abandonamos la cafetería 'Casa Isla' y tomamos rumbo hacia la costa granadina por una vía mítica: la Carretera de la Cabra (A-4050), una senda de asfalto vieja, muy castigada por los años, pero llena de encanto. Hasta su punto de partida, el Suspiro del Moro, en Otura, tiene historia. Allí, alrededor de 1492, la tierra circundante vio llorrar al sultán Boabdil. Acababa de perder Granada, había sido desterrado y a su madre, al verle sollozar, no se le ocurrió otra cosa que decirle: "Llora ahora como mujer lo que no supiste defender como hombre".

Pero esa es otra historia y debe ser contada en otro momento. Nosotros preferimos adentrarnos en la Carretera de la Cabra y sentir en el puño y en las caderas cómo, poco a poco, las curvas amplias y el paisaje agrícola se van transformando en grises serpentinas con paredes de piedra a un lado y mares de montañas lejanas al otro. Antiguamente este era el único camino que unía Granada con la costa y casi siento pena al imaginar a esos pobres niños y niñas atacados por las nauseas en la parte de trasera de algún turismo sin aire acondicionado. 

Granada tiene personalidad hasta en sus playas. ¿Por qué iba a ofrecernos amplias orillas de arena fina, nívea y brillante cuando puede embriagarnos con sus acantilados, sus calas y sus características playas en medio de un ambiente tropical? Son muchos los pueblos de la costa que merecen una parada; nosotros escogemos Salobreña por su peña, por esa facilidad con la que puedes elevarte sobre el nivel de las aguas, mirar a tu alrededor, sentir la cálida brisa y respirar el agradable aroma del mar. Si no fuera por la hora y por ese run-run que tengo en la barriga y que anuncia un hambre voraz, podríamos haber pasado un buen rato allí.

Nos equipamos de nuevo y decimos adiós a las gaviotas. Siguiente objetivo: Sierra Nevada. Escogemos la antigua carretera de Bailén-Motril para el ascenso (N-323), una vía de amplias curvas y buen asfalto que, en sus primeros kilómetros se adentra en los acantilados por los que discurre el río Guadalfeo. Se trata del famoso Azud de Vélez, a la altura de Vélez de Benaudalla, y en sus escasos minutos de travesía se nos hace imposible no sentir la contundente presencia de la roca y la delicada fuerza del agua que horada, poco a poco, su lecho.

El bonito pueblo de Salobreña. Foto: shutterstock.

Al llegar a Padul, enganchamos con un breve tramo de autovía y, ya en Granada, enfilamos hacia Sierra Nevada en busca de su divertida carretera Hoya de la Mora (A-395). Déjate atrapar a medias por las sensaciones que te transmiten su buen asfalto y sus curvas porque, de ahora en adelante, circularemos por carreteras muy tansitadas por ciclistas. Por suerte, las buenas vistas son un gran antídoto para las prisas.

Se acercan las tres de la tarde y los bocadillos nos llaman a gritos desde el top-case de mi moto, así que, tras observar unos instantes el Veleta, aún adornado con pecas de nieve, aprovechamos para comprar refrescos y agua en El rincón del ciclista y nos dirigimos hacia el lugar elegido para el almuerzo.

¿Qué tiene la vía que desciende hacia Güejar Sierra? La verdad es que lo tiene todo: curvas ratoneras, vegetación a raudales, túneles de roca y agua... sobre todo, mucha agua. Chiquitina, mi moto, me cuenta que le encanta eso de poder admirar, a la vez, tantos paisajes diferentes.

Un fin de ruta puramente granadino

Chiquitina, la moto de Clara
Chiquitina contemplando la montaña granadina.

No hemos podido evitarlo. Es cierto que Granada es mucho más que su Alhambra. Es cierto que, como provincia, tiene muchísimo que ofrecer. Pero, sobre todo, lo más auténtico de Granada es que el lugar escogido para cerrar este periplo del mar a la montaña es tan hermoso que entiendo perfectamente que Boabdil llorara al perderlo. Mi compañero y yo escogemos los jardines de la Alhambra como broche final para este primer 'De bocatas y motos por Andalucía'

Gracias por habernos prestado tus ojos durante un rato. Vssss y ráfagas, compañer@.


Nuestra Ruta

Kilómetros totales: 256/ 6 horas (sin tráfico)

Lugares recomendados:

Cafetería Casa Isla (Granada)
El Rincón del Ciclista
Hotel Alhambra Palace

No te puedes perder:

La carretera de la Cabra
Salobreña
Azud de Velez (Velez de Venaudalla)
La Hoya de la Mora (Sierra Nevada)
Güejar Sierra
Los Jardines de la Alhambra


Fecha de actualización: 19 de julio de 2017

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