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En ruta con Manel

"En Galicia descubrimos las zamburiñas, que nos hicieron llorar de emoción"

Los Manel se conocen cada rincón, carretera y pueblecito de Cataluña, pero de vez en cuando se montan en su furgo y se plantan en otro extremo de la geografía española para tocar allí donde los espera su público. Aprovechando su gira, Guillem nos cuenta entre risas que se quedaron tirados cuando iban a dar su primer concierto, recomienda los arroces de un camping cerca de Valencia y recuerda cómo lloró la primera vez que probó las zamburiñas.


manel

Texto: ISMAEL MARINERO | FOTOS: Cedidas por Manel

Parecen haber cambiado el ukelele y el folk por los sintetizadores y la electrónica, pero Manel siguen siendo esos cuatro amigos del colegio que irrumpieron como un vendaval en la escena del pop catalán en 2007. Con su último álbum, Jo Competeixo, su sonido ha virado hacia nuevos horizontes, pero la banda mantiene intactas sus señas de identidad, tan universalmente catalanas como la butifarra y el pa amb tomàquet.

Las letras evocadoras de Guillem Gisbert reflexionan sobre el fracaso, pelean contra la nostalgia y la competitividad, hablan de pactos con el diablo y ladrones de bancos. Y la cosa funciona (como en los dos anteriores discos), porque han vuelto a ser número uno de ventas en España, algo poco habitual para grupos que no cantan en castellano o en inglés.

Los Manel se conocen cada rincón, carretera y pueblecito de Cataluña, pero de vez en cuando dejan su tierra para deleitar al público de Granada, San Juan de Alicante, Madrid (14 de octubre) o Bilbao (23 de octubre)

¿Qué tal os está yendo la gira de 'Jo Competeixo'?

Va muy bien, el disco salió en abril y a finales de primavera y durante todo el verano hemos hecho muchos festivales y muchos conciertos. Aunque te guste lo que has hecho con el disco siempre hay un poco de incertidumbre, pero a medida que ha ido avanzando la gira nos hemos dado cuenta de que las canciones funcionan y que a la gente le han gustado.

¿Cómo se vive un festival como músico?

Depende mucho del festival, hay de todo. También depende mucho del papel que tengas en ese festival, cuando vamos a alguno en Cataluña nuestros conciertos tienden a ser largos y nocturnos y con bastante público. Por contra, hace poco estuvimos en el Sonorama y allí tocamos a las 7 de la tarde para calentar motores para la gente que venía después. Suelen ser sitios bastante divertidos. No tienes una responsabilidad tan grande como cuando es un concierto exclusivamente tuyo y hay una parte también de ocio, de ver a gente, encontrarte con amigos y eso está muy bien.

¿Aprovecháis para hacer migas con otros músicos?

Hay de todo. Muchas veces hemos llegado al concierto por el acceso de las furgonetas, hemos tocado y nos hemos ido porque al siguiente día tenemos otro. No es lo mismo, pero así es la vida del músico.

En vuestra canción 'Temptacions de Collserolla' mencionas Sant Feliu, la carretera de Horta, Puig d’Olorda, Valdoreix, Sant Just... ¿hay otros lugares que te hayan inspirado una canción?

Esta canción supone la primera vez que desarrollo una letra entera a partir de un lugar. En el primer disco hablaba del Eixample de Barcelona, pero escribir mirando a un sitio, como en este caso, no. Yo vivo aquí al lado, en la ladera del Collserolla y es un sitio que veo siempre que salgo de casa.

"Tú y yo hemos cenado en buenos restaurantes", empieza vuestra canción más conocida, 'Al mar!' ¿Sois mucho de cenar en buenos restaurantes?

Cuando se puede se hace, de vez en cuando. Esto lo escribí con 25 o 26 años, no tenía un duro y buenos restaurantes conocía pocos. No es que conozca muchos ahora, pero en aquella época era un auténtico ejercicio de ficción. Por aquel entonces el sitio al que íbamos más era 'Hermanos Nájera', en Barcelona, que es un sitio de menú muy amplio, y la carn arrebossada amb patates es un clásico allí. Posiblemente es el sitio al que más veces hemos ido juntos.

¿Dónde habéis comido mejor en España?

En Galicia la gente que nos ha contratado para ir a tocar allí nos ha llevado a sitios alucinantes. Gracias a ellos descubrí las zamburiñas, que no las había comido nunca, y que me hicieron llorar de emoción (risas). También en Andalucía se come muy bien, pero recuerdo una vez que estábamos bajando a Sevilla y comimos un salmorejo tan asqueroso que todavía no he podido superar el trauma. Es curioso, a veces recuerdas mejor las malas experiencias que las buenas.

¿Estando de gira habéis descubierto algún restaurante recomendable?

Hubo una época en que íbamos mucho a Aro, a un sitio muy bueno, hasta que nos dimos cuenta de que nos estábamos gastando más en esa comida que lo que íbamos a cobrar después en el concierto. Luego hay blogs de gente que está mucho en la carretera, en los que consultamos sitios que están bien y cuando aciertas es estupendo porque suelen ser baratos y se come fenomenal. Bajando a Valencia a veces vamos a un camping (La Tancada) que está en el delta del Ebro, donde hacen arroces muy ricos.

¿Con qué aventura de carretera te quedas?

Fue la primera vez que salíamos los cuatro para dar un concierto, cargamos la furgo para ir a Mataró y nos quedamos sin gasolina antes de salir de Barcelona, que es la cosa más lamentable que nos ha ocurrido nunca. Fue en plena Diagonal, un desastre. Hay más. El otro día estábamos saliendo de Cartagena, notamos un ruidito raro en la furgoneta, "què caray es aixo", y paramos en un pueblecito en mitad de la nada. Allí encontramos de milagro un taller mecánico y un tipo muy amable que no sé qué hizo con los fusibles, pero nos lo arregló y no nos cobró ni un duro.

¿Cómo os apañáis con la furgo?

Ahora llevamos un road manager que va conduciendo, pero antes conducíamos nosotros. De los cuatro tres conducimos, pero poder tomarte una copa sin problema después del concierto es impagable.

¿Soléis hacer algo de turismo antes o después de los conciertos?

Hay días que son muy cansados, que acaba el concierto, te bajas del escenario y estás muerto. A veces también el problema es que el concierto es a las afueras, de hecho hay sitios donde hemos tocado que no conocemos porque hemos ido directos al concierto y luego otra vez en marcha. En general después del concierto hay toda una parte de recoger trastos, reordenar todo para que quepa en la furgo... Lo habitual es organizar el desplazamiento pensando en el momento en que tienes que probar sonido. Por ejemplo, mañana tocamos en Lleida y tenemos prueba a las 3 de la tarde. No vamos a salir de Barcelona a las 10 para llegar antes y dar un paseo porque cada uno tiene su vida. Saldremos a las 12, que vamos con tiempo suficiente.

¿Qué es lo mejor y lo peor de estar de gira?

Lo peor es cuando te llega la sensación de repetición. Cuando has tocado tanto unas canciones que corres el riesgo de estar interpretando como un monigote, como un robot, sin conectar con las canciones. Esa tensión existe y yo creo que le pasa a todo el mundo, y el día que te notas muy fuera tienes que pararte y preguntarte "¿qué coño estoy haciendo?". Lo mejor son los momentos en los que sucede lo contrario, esa conexión no solo con el público sino con tus compañeros, tus amigos. Son emociones y sensaciones que no se encuentran tan a menudo a lo largo del año y hay que ser consciente de lo buenas que son.

Fecha de actualización: 24 de mayo de 2017

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