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Foto de El Camino de Santiago en Galicia

El Camino de Santiago en Galicia

EDITORIAL

Espiritualidad, deseos de aventura, un reto personal, ganas de probar un turismo diferente… cualquier excusa es buena para descubrir el Camino de Santiago, un recorrido que pasa por algunos de los mejores paisajes de España. Aunque existen casi tantas rutas como motivos para hacer el Camino, en esta ocasión nos proponemos seguir el Camino Francés en su último tramo (cerca de 200 kilómetros). En lugar de hacer el recorrido de la forma habitual, a pie o en bicicleta, lo haremos por carretera, desde la comodidad de una autocaravana. REDACCIÓN GUÍA REPSOL (@GuiaRepsol)El puerto lucense de O Cebreiro, a 1.300 metros de altura en la provincia de Lugo, es nuestro punto de partida. Situada en la sierra de los Ancares, frontera natural entre León y Galicia, encontramos la aldea homónima del puerto, un  lugar que nos sorprenderá por el conjunto de pallozas que siguen en pie en ella. Se trata de construcciones prerromanas con paredes de piedra y tejado de tallos de centeno, muy típicas en toda la sierra y habitadas hasta no hace mucho. También debemos visitar su iglesia prerrománica, la más antigua de la ruta jacobea mantenida en su integridad y donde se conserva un Grial que los vecinos de la zona han llegado a considerar milagroso.  Superado O Cebreiro, nuestra siguiente etapa es Sarria, un municipio fue erigido villa real a finales del siglo XII de la mano del rey Alfonso IX. Aquí encontraremos un área habilitada para autocaravanas además de una zona de recreo con merenderos donde disfrutar de la tranquilidad a orillas del río Sarria.De vuelta a la ruta, seguimos hacia el oeste cruzando el río Miño para acceder a Portomarín, un pueblo con una curiosa historia. El municipio que ahora vemos es el nuevo Portomarín ya que el viejo fue sepultado bajo las aguas del Miño para permitir la construcción del embalse de Belesar. Por ello, si visitamos la zona en otoño, cuando el río baja con poco caudal, todavía podemos ver el antiguo pueblo bajo las aguas. Hacia el corazón de GaliciaEl Camino se interna por Palas de Rei hacia el corazón de las tierras gallegas para llegar a Melide, donde podemos ver, entre otros, un puente romano del siglo XII o el crucero de piedra más antiguo de Galicia (en la Capilla de San Roque, del siglo XIV). Una interesante excursión aquí es acercarnos hasta el arroyo de San Lázaro, donde nos rodeará un frondoso bosque en el que podemos respirar aire puro y disfrutar del paisaje. Si el camino nos cansa, nada mejor que saborear el rico, un dulce tradicional de Melide elaborado a base de manteca.Desde aquí, nuestra ruta sigue hasta Arzúa, ya en la provincia de A Coruña, una localidad famosa por su excelente queso autóctono (Denominación de Origen Arzúa-Ulloa) al que cada año le dedican una fiesta el primer domingo del mes de marzo.  Monte de Gozo y las torres del ObradoiroAunque estamos ya a escasos 40 kilómetros de Santiago, merece la pena que demos un pequeño rodeo y nos desviemos hasta el Monte do Gozo, un montículo a 380 metros de altitud desde el que podemos ver las torres de la catedral de Santiago, una vista espectacular del punto final de nuestro viaje. Éste es uno de los lugares preferidos para los peregrinos, de hecho, muchos intentar llegar aquí coincidiendo con la puesta de sol para pasar la noche, descansar y entrar en Santiago a la mañana siguiente.Desde aquí emprendemos la ruta hacia Santiago de Compostela, una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad que nos enamorará con sus mil rincones repletos de encanto. La plaza del Obradoiro, la Catedral, el Pórtico de la Gloria del Maestro Mateo, la plaza de la Quintana, la Universidad, sus calles porticadas, sus parques… son alguno de los infinitos lugares que nos cautivarán aquí. Necesitaremos energía para tanta visita pero no tenemos que preocuparnos por ello, estamos en la ciudad perfecta para reponer fuerzas. Al margen de los tres productos que todo peregrino está obligado a probar, vieiras, pulpo y tarta de Santiago, en la ciudad también podemos degustar otras delicias gallegas como lacón, grelos, ternera, queso (de Arzúa y O Cebreiro), marisco, vino (albariño o Ribeiro) y orujo. Si queremos asegurarnos un acierto con el restaurante, podemos acercarnos a Casa Marcelo (Rúa das Hortas 1; 981 55 85 80) que se ha renovado recientemente para ofrecer una carta a base raciones y platos para compartir, donde mezclan cocina gallega con platos internacionales de Japón, México, Perú e incluso China. El restaurante Ana (Rúa do Olvido 22; 981 570 792) es otro de los lugares donde la buena comida está garantizada, sobre todo si elegimos un plato a base de verduras o, por supuesto, su bacalao a la gallega, sencillamente exquisito.  Agradecimientos: Turismo de Galicia.

Foto de La ruta del Quijote

La ruta del Quijote

EDITORIAL

La obra cumbre de la literatura española, El Quijote, ha hecho mundialmente conocidos los campos y pueblos de Castilla-La Mancha. Por eso, recorrer esta tierra como lo hiciera el ingenioso hidalgo es una de las mejores formas de descubrir esta comunidad, cruzando las villas centenarias, los caminos históricos y los espacios naturales que tan bien describió Miguel de Cervantes en su famosa novela. Aunque el Patronato de Turismo de Castilla La Mancha propone un recorrido de casi 2.500 kilómetros y 148 municipios (en diez tramos), si tenemos poco tiempo, existe la posibilidad de hacer una ruta alternativa en autocaravana (de unos 600 kilómetros) visitando únicamente los lugares más emblemáticos protagonistas de la novela. REDACCIÓN GUÍA REPSOL (@GuiaRepsol)Por tierras manchegas emulando al QuijoteNuestro itinerario comienza en Toledo, capital de Castilla La Mancha, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Existen infinidad de edificios históricos y rincones que visitar en esta ciudad pero la única forma de verla en su plenitud es desde el mirador del Valle (a las afueras de Toledo). Las vistas desde este lugar parecen una auténtica postal. Desde aquí y tras pasar Nambroca, el castillo de Alminocid de Toledo y las ruinas del castillo de Peñas Negras en Mora, se llega a Tembleque, la villa que enamoró a la Reina Juana I de Castilla, que posee una de las plazas mayores más espectaculares de toda La Mancha.  Los molinos de Campo de CriptanaUno de los platos fuertes del viaje lo encontramos en tierras de Ciudad Real: Campo de Criptana. Este pueblo disfruta de la imagen más famosa de La Mancha gracias a los molinos de viento centenarios situados en el cerro que domina el vecindario, contra los que lucho Don Quijote en uno de los pasajes más famosos de la novela. De los diez molinos de Criptana, tres conservan sus mecanismos originales del siglo XVI: Burleta, Infanto y Sardinero. Todos los molinos tienen nombre y uso. Culebro, por ejemplo, es la sede del Museo de Sara Montiel, la hija más famosa del pueblo; Pilón es el Museo del Vino; y en Poyatos se sitúa la oficina de turismo. El ambiente quijotesco se vuelve más intenso a unos 18 kilómetros de aquí, en El Toboso, patria de Dulcinea, el gran amor del Quijote. Es de visita obligada el Museo Cervantino, donde se exponen numerosas ediciones especiales de la novela que hizo famoso al pueblo. Nuestra ruta sigue hacia el sur, en dirección a Ossa de Montiel, donde se localizan dos de las aventuras más famosas del libro: la cueva de Montesinos, donde Don Quijote desciende a través del tiempo, y el castillo de Rochafrida.Desde aquí nuestro camino  llega al solitario castillo de Montizón, en Villamanrique. Posteriormente aparece, en un mar de viñas, la silueta de Valdepeñas y su iglesia de los Trinitarios.  Siguiendo el cauce del río Acer, llegamos hasta otro de los grandes hitos de nuestra ruta: Almagro, un importante conjunto histórico-artístico que cuenta, entre otros muchos puntos de interés, con su plaza Mayor y un impresionante Corral de Comedias. Desde aquí podemos aprovechar para acercarnos hasta el Parque Nacional Tablas de Daimiel, a sólo cuarenta kilómetros, donde además de disfrutar de una espectacular reserva natural, encontraremos un área de servicio para autocaravanas, para la que hay que reservar plaza previamente en el Centro de Visitantes (926.693.118).  Nuestra siguiente parada está en Puertollano, donde podemos ver importantes muestras de arquitectura industrial relacionada con la minería.  Desde aquí nos sumergimos en los campos de Calatrava, pudiendo visitar localidades con encanto como Calzada de Calatrava, donde se encuentran las ruinas del castillo de Salvatierra, construido sobre una fortaleza musulmana. Este último municipio, además, cuenta también con un Hijo Predilecto de renombre, el cineasta Pedro Almodovar.Regresando de nuevo a los molinos de Campo de Criptana, llegamos a nuestro destino final, Argamasilla de Alba, el famoso lugar de cuyo nombre no quiso acordarse Miguel de Cervantes. En este pueblo se encuentra la cueva de Medrano, donde se dice que Cervantes, estando preso, empezó a escribir El Quijote.  Sugerencia gastronómicaPodemos aprovechar nuestro recorrido cervantino para probar algunas de las suculentas recetas manchegas más populares, como las gachas o el pisto, que destacan por su sencillez y sabor. La clave está en las materias primas: la carne de caza, el arroz o el famoso queso manchego. Para probar, algunos de los mejores lugares de la zona son: en Albacete, el restaurante Casa Paco (La Roda 26; 967.220.041) donde podemos tomar una excelente paletilla de lechal al horno; en Campo de Criptana,  el restaurante La Martina (Rocinante 13; 926 561 476) ubicado en una cueva-vivienda del siglo XVI escavada en la roca, donde podemos comer los mejores Duelos y Quebrantos (revuelto de huevos con chorizo y sesos de cordero).

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