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Cinco planes para quitarse la morriña del verano

Galicia, 'quérote moito'

Una chica por la Punta Socastro, o O Fucioño do Porco, en Vicedo, Vigo. Foto: Shutterstock

Ver las estrellas en uno de los mejores enclaves del mundo, admirar una cascada de noche desde el mar o bañarte en pozas naturales en medio del monte. En Galicia puedes hacer esto y más en el temido mes de septiembre. Porque si esta comunidad puede presumir de algo, además de gastronomía, es de un entorno privilegiado para escaparse, perderse y alucinar.


Texto: CLARA VILAR

Igual eres de los que aguantan estoicamente hasta septiembre para coger la maleta y salir por patas haciéndole el "tú la llevas" a tus compis, sufridos, que se incorporan a trabajar. O puede que hayas sucumbido al canto de sirenas de julio y agosto, como casi todos, y ya te hayas dado de bruces con la realidad. Para todos, aquí van algunas escapadas al alcance de cualquier bolsillo porque disfrutar de la agreste naturaleza galaica, descubrir joyas arquitectónicas escondidas o ver una buena lluvia de estrellas en un lugar privilegiado es patrimonio de todos.

Asomarte al Cantábrico en O Fuciño do Porco

Un hocico de cerdo. Esto es lo que veían los marineros al mirar hacia tierra en este bello paraje de la costa de Lugo, en el municipio de Vicedo. O Fuciño do Porco, que realmente se llama en conjunto Punta Socastro, forma un espectacular acantilado que se adentra en el mar Cantábrico entre las playas de Abrela y San Román. De nuevo, se llega mediante un paseo –el coche se queda aparcado– a través de un sendero costero que en ida y vuelta suma unos tres kilómetros.

Las vistas desde O Fuciño do Porco, en la costa de Lugo, son impactantes. Foto: ShutterstockEste es uno de los miradores más bellos al Cantábrico. Foto: Shutterstock.

La punta y su hocico se alcanzan mediante una pasarela de madera ¡con barandilla! que nos descubre un pequeño faro y uno de los miradores más espectaculares desde los que asomarse al mar Cantábrico y a la abrupta costa de Lugo. Desde allí distinguirás la ría de Viveiro, el islote A Gaveira o la isla Coelleira. Además de un móvil a mano para inmortalizar las vistas, se recomienda llevar rebequita, que el viento por estos lares no deja de arrullar.

Remar de noche hasta la cascada de Ézaro

Aquí es donde el río Xallas abandona el monte Pindo para morir en el océano Atlántico. Los saltos de agua ya son un espectáculo en sí mismos pero, además, se trata de la única cascada de Europa que se precipita sobre el mar (y de las pocas que se ilumina por la noche) situada más abajo del Cabo Finisterre, en Dumbría, en esa bella región de tesoros escondidos que es A Costa da Morte.

La cascada del Ézaro, del río Xallas, la única de Euopa que cae en el mar. Foto: ShutterstockLa cascada del Ézaro es la única de Europa que cae en el mar. Foto: Shutterstock.

Suele ser visita obligada si andas por la zona, siempre teniendo en cuenta los horarios de apertura de la presa que controla el caudal del río y, sobre todo, los días en los que encienden las luces de noche. En verano, y hasta mediados del mes de septiembre, la cascada tiene iluminación nocturna de 23h a 00h aproximadamente. Para aprovecharla, la empresa de turismo activo Atlantis Aventura, que lleva 14 años organizando rutas de todo tipo por la zona, decidió organizar este año travesías nocturnas en kayak para ver la desembocadura, el entorno y la cascada en todo su lumínico y nocturno esplendor.

La desembocadura del río Xallas, desde Dumbría. Foto: ShutterstockLa desembocadura del río Xallas, desde la localidad de Dumbría, la entrada al legendario Olimpo Celta. Foto: Shutterstock.

La travesía dura aproximadamente una hora y cuarto con dos turnos (uno a las 21.30 h y el segundo a las 23.30 h) con un tope de 16 personas y dos instructores profesionales por turno. Los kayak –sí, vas a tener que remar–, en pareja o individuales, saltan a las aguas oscuras y surcan el río Xallas y el mar, admirando el monte Pindo que, según la leyenda, albergaba el Olimpo Celta. A continuación, dependiendo de la marea, en ocasiones atracan y hacen expedición hasta enfrente de la cascada, nos cuenta Amelia García, copropietaria de Atlantis Aventura. "Este fin de semana incluso vimos estrellas fugaces". Al volver, te espera un refrigerio calentito.

Emborracharte de estrellas en Peña Trevinca

"Yo he visto cosas que no creeríais…" Está claro que Orión nos queda a desmano, pero igual puedes subir a uno de los dos miradores de Peña Trevinca a echarle un buen ojo a la galaxia de Andrómeda o a nuestra querida Vía Láctea, que desde allí se aprecia de cabo a rabo. Situado en A Veiga, en los montes de Ourense, Peña Trevinca es un entorno privilegiado por su altitud (2.127 metros, el monte más alto de Galicia) y su nula contaminación lumínica.

Vacas a los pies de Peña Trevinca. Foto: ShutterstockLa pureza de los cielos en este entorno permite disfrutar de un festín de estrellas como en pocos lugares. Foto: Shutterstock.

Estas fueron las principales razones por las que el monte cuenta desde 2015 con el certificado Starlight de destino turístico, que distingue los 14 mejores lugares del mundo para ver las estrellas. Cuenta con dos miradores, en la Tablilla das Lagoas y O Rañadoiro, lugares oscuros desde los que quedarte boquiabierto mirando el cielo.

Cielo estrellas en Peña Trevinca. Foto: Facebook Starlight / Carlos F. TurienzoEn Peña Trevinca las estrellas como no las habías visto nunca. Foto: Carlos F. Turienzo para Moon II de Starlight.

A pesar de que hay mucha excursión organizada, también hay paneles que te ayudan a navegar por semejante cantidad de estrellas. Muy recomendable. Y si te quedas con ganas de más, que sepas que en esta zona altamente concienciada con el turismo estelar, al parecer las casas rurales tienen telescopios, cortesía del ayuntamiento.

Alucinar con un monasterio excavado en la roca  

El Santuario de Santa María das Ermidas es una de esas joyas arquitectónicas y artísticas escondidas en un rincón de la, en ocasiones, complicada orografía gallega. Perdida en el cañón que forma el río Bibei, en las montañas de la comarca de Valdeorras (cuna de la Denominación de Origen del mismo nombre), en Orense, el monasterio del siglo XVII sale de la montaña casi como si estuviera esculpido en ella.

Vista exterior del monasterio de As Ermidas, en Valdeorras. Foto: Flickr TurgaliciaAs Ermidas parece colgar de la roca sobre un manto verde. Foto: Flickr Turgalicia.

Su fachada está considerada una de las mejores obras del barroco gallego y uno de sus laterales, y el respectivo interior, está esculpido en la piedra de la montaña. Dice la tradición que la aparición de una imagen de la Virgen y, posteriormente la propia Virgen, señaló la ubicación del edificio y marcó su construcción.  

Fachada barroca del monasterio de As Ermidas. Foto: Facebook As ErmidasLa fachada del monasterio, uno de los máximos exponentes del barroco gallego. Foto: Facebook As Ermidas.

Si el edificio impresiona por su belleza, el entorno en el que está situado hace que el impacto sea mayor. As Hermidas cuelga de la montaña gallega entre roca y verde, un monasterio que preside el pueblecito a sus pies, O Bolo.

Se recomienda admirarlo desde los miradores de las carreteras que serpentean entre las montañas y, también, desde el pueblo que cuenta en su base con una bonita playa fluvial para darse un fresco chapuzón. Un chapuzón con vistas, claro.

Lanzarte a las piscinas naturales del río Pedrás

Cerca de la localidad costera A Pobra do Caramiñal, al suroeste de la provincia de A Coruña, el río Pedrás discurre montaña abajo creando numerosos recovecos de piedra en el bosque en los que se acumula el agua, al menos por un rato, para disfrute del visitante. Así se forman sus célebres piscinas naturales, que merece la pena ir descubriendo a medida que se asciende río arriba. Ojo que, en ocasiones, la remontada puede complicarse como demuestran algunas de las actividades que se organizan por la zona como el barranquismo (sin descartar algún que otro accidente que cada año se registra en la zona).

Piscinas naturales de Pobra do Caramiñas. Foto: Facebook Arousa NorteUn oasis para darte un chapuzón en el río Pedrás. Foto: Facebook de Arousa Norte.

El entorno es tranquilo y espectacular, un oasis en plena naturaleza, y el agua está a una temperatura más que aceptable, especialmente hablando de ríos en Galicia. Para llegar, se deja el coche aparte y se camina una media hora hasta encontrarse con el río. Para los menos aventureros, o aquellos que viajan con niños, las pozas de la parte más baja ganan puntos mientras que los que opten por subir hasta la cima tendrán las mejores vistas. Eso sí, de nuevo ojo con las piedras, no os llevéis un disgusto.

Fecha de actualización: 14 de septiembre de 2017

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