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Diez cascadas que nos han calado

Fervenza do Ézaro

Cataratas, cascadas, nacederos, chorros, despeñaderos, saltos, chorreras....abundan por todas partes de nuestra geografía. Recopilamos algunas de las más espectaculares, las 10 que tienes que visitar (al menos) una vez en la vida.


Texto: ALFREDO MERINO

A pesar del avance del desierto, a pesar del calor y la sequía y de lo magro que son muchos de nuestros ríos, en España hay cientos de saltos de agua. Estas destacan entre todas ellas.

Fervenza do Ézaro

Por su singularidad, la más hermosa de España. El Xallas es el único río del continente europeo que desemboca en el mar... en una cascada. Al sur de Fisterra  y en el entorno mágico del Monte Pindo, el mítico olimpo de los pueblos celtas que poblaron esta parte de Galicia, el Ézaro que así también se llama este río, se despeña en una sucesión de saltos por un pequeño desfiladero abierto entre los rubios domos graníticos. El último de ellos, de más de 40 metros de altura, cae en una piscina situada en el fondo de una ensenada del Atlántico. Cuando la central eléctrica situada aguas arriba abre la espita, el fuerte caudal origina una gran humareda de agua pulverizada que se divisa desde mar adentro.

La impresionante Fervenza do Ézaro. Foto: shutterstock.

Pozo de los Humos

Su nombre señala la fuerza y espectacularidad de esta catarata situada en el río Uces, noroeste Salamanca. Incluido en el Parque Natural de los Arribes del Duero, esta auténtica cortina de agua se despeña en dos brutales saltos de más de cincuenta metros que al golpear en el fondo del pozo levanta una polvareda que sobresale por encima del paisaje. Antes de la caída, las rocas de granito parten en dos al río, que en su torrente menos importante forma una segunda catarata, el Pozo de las Vacas.

La famosa cascada de Pozo de Humos. Foto: shutterstock.

Cascada de Colores

Roja, amarilla, verde, gris e incluso negra. Como nos enseñaron en el colegio, el agua es incolora pero en el barranco de las Angustias de la isla de la Palma este salto de agua tiene todos aquellos colores. En realidad, son del muro sobre el que saltan las aguas. Construido hace medio siglo para represar el agua de la parte alta del barranco, los minerales de la pared, especialmente el hierro, se han diluido tiñendo el muro. Situada en el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, para acceder hasta ella hay que realizar una entretenida marcha por senderos de montaña. 

Una cascada que parece un arcoíris. Foto: shutterstock.

Nacedero del Nervión

Es verdad que los últimos años a finales de verano se seca, pero es una de las cascadas más espectaculares de España y la que más del País Vasco. Se precipita en los límites de Álava y Burgos, cercano al puerto de Orduña. Originado por la confluencia de los arroyos Ajiturri, Iturrigutxi y Urita, que nacen en las tranquilas tierras llanas de Guillarte y Gibijo, alcanzan el borde del precipicio para ya hechos Nervión, lanzarse al vacío en un vuelo de 270 metros, el mayor de España. Ahí es nada.

Simplemente espectacular. Foto: shutterstock.

Oneta

En el corazón de un paisaje de bosques y montes, este salto de agua se localizada en el término de Villayón, Asturias occidental, relativamente cerca de Luarca. Declaradas Monumento Natural, en realidad son tres saltos de agua que tienen un desarrollo conjunto de 50 metros. La Firbia, con una caída de 15 metros es la que se muestra más poderosa, rodeada en su base de acumulaciones de las rocas que se llevó por delante. La Ulloa salta a continuación para concluir con Maseirúa, la hermana pequeña, escondida en las profundidades del barranco. Encajadas entre vegetación y rocas conforman un escenario de gran espectacularidad, al que se accede con un paseo de media hora.


Su belleza les ha otorgado el título de Monumento Natural. Foto: shutterstock.

Cascada de la Cimbarra

El río Guarrizas está apenas a dos kilómetros de Aldeaquemada, Jaén, y tan solo a once de Despeñaperros, pero casi nadie que cruza el famoso paso de la autopista de Andalucía se desvía el corto trecho para ver una de las maravillas naturales de España. Declarada Paraje Natural por la Junta de Andalucía, la cascada de la Cimbarra parte en dos con su caudal de agua y espuma el enorme farallón rocoso en cuya cima brota. Su fuerza ha abierto una oscuro pozo que la tradición del lugar asegura nadie conoce cuánto es de profundo.

Nadie conoce lo profunda que es. Foto: shutterstock.

Nacimiento río Asón

Los paisanos de la zona la llaman Cailagua, cae el agua, y es lo que hace en su nacimiento el río Asón. Incluida en el Parque Natural de los Collados del Asón, en el término de Soba, Cantabria. Este río que desemboca en Santoña, produce en su inicio un espectacular salto de 70 metros por la pared caliza cuya altura hace que el agua se pulverice ofreciendo la conocida imagen de velo de novia.


La cascada tiene un salto de 70 metros. Foto: shutterstock.

Cascada del Estrecho

Destacar un salto de agua en Ordesa no es asunto sencillo, desde la espectacular Cola de Caballo a las escénicas Gradas de Soaso, lo abrupto de este territorio hace que cualquier hilo de agua, por mínimo que sea, acabe por saltar al vacío. Entre todas ellas la Cascada del Estrecho destaca por la singular armonía del rincón donde se despeña. En la parte más estrecha y retorcida del cañón, el río Arrazas se abre paso entre las paredes que llegan a formar bóvedas, originándose un rincón de íntima belleza.

La Cascada del Estrecho se encuentra en un rincón de gran belleza. Foto: shutterstock.

Sauth deth Pish

Si en invierno el valle de Arán se conoce por la estación de esquí de Baqueira Beret, en verano lo es por este hermoso salto de agua situado en su extremo norte. Formada por el río Varradòs, se despeña 35 metros en dos saltos por un estrecho que parte el paisaje de abetos, pinos negros y hayas que tanto abundan en esta parte de Pirineos. Se accede después de una marcha de 45 minutos sin dificultades.


Para llegar a ella hay que hacer una caminata de 45 minutos. Foto: shutterstock.

Chorros del río Mundo

Esta turbulenta catarata se sitúa en el Parque Natural Los Calares del Río Mundo, Albacete. Es un territorio kárstico, lo que quiere decir poroso como un queso de gruyere, donde el agua se sumerje y empapa, cala ahí su nombre, el suelo y la roca. El resultado son abundantes surgencias y estos chorros, el nacimiento del río Mundo. Lo hace en una enorme cueva abierta en mitad de una pared caliza, desde donde se desborda esta catarata que supera los cien metros de altura. En los momentos de mayor fuerza, su caudal alcanza los 100.000 litros por segundo que le dan su sobrenombre: reventón, que brota de golpe de la Sierra del Calar. 

Los chorros de Río Mundo también se conocen como el Reventón. Foto: shutterstock.

 

Fecha de actualización: 21 de junio de 2017

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