COMER
VIAJAR
SOÑAR
La Guía
MAPAS
TU PLAN
Maleta

¿Vas a hacer un viaje?

Organiza los detalles con nuestro planificador y no te pierdas nada.

Empezar

Aquí huele a western

Una ruta por la América profunda... sin salir de Castilla y León

Hay una zona de la provincia de Burgos en la que te puedes sentir como en la América profunda. Los escenarios del rodaje de 'El bueno, el feo y el malo' y los lugares donde Clint Eastwood, Sergio Leone y su equipo comieron, durmieron y bebieron dejaron en estas tierras y sus habitantes un auténtico sabor americano. Los recorremos (aunque sin pistola).


Texto: HENAR ORTEGA

Clint Eastwood estuvo aquí. No es broma. Parte de la película 'El Bueno, el Feo y el Malo' se rodó en la zona Oriental de la provincia de Burgos. Se cumplen 50 años y la Asociación cultural Sad Hill recupera esos espacios y esa historia para su conocimiento y visita. En el Valle de Mirandilla, entre frondosas montañas y cañones, se rodó la famosa escena del cementerio, en la zona entre Santo Domingo de Silos, Barbadillo y Contreras. Una vez accedes, no puedes sino sentirte como en una película del Oeste: tumbas en hilera, carteles de forja, y hasta una horca. Para llegar hay que atravesar alrededor de 5 kilómetros por una pista forestal, pero yendo despacito no le sucede nada al coche.

El bueno, el feo y el malo, en el cementerio de Sad Hill.

La labor de la Asociación Sad Hill ha sido decisiva para que que podamos contemplar este paraje tal como era durante la grabación de la película. Gracias a un crowdfunding, ofrecieron la posibilidad de apadrinar una tumba por 15 €. Mil personas procedentes de todo el planeta colaboraron. Con lo obtenido, la Asociación ha restaurado la zona, limpiado la maleza y, en definitiva, recuperado los escenarios que engatusaran a Sergio Leone y a su equipo.

El cementerio de Sad Hill en la actualidad. Foto: Henar Ortega.

"Además, promovemos actividades culturales en torno al cine, y en verano de 2016 hemos llegado a reunir a 4.500 personas en torno a una pantalla gigante proyectando la película en el mismísimo lugar en el que se grabó", nos cuenta David Alba, de la Asociación Sad Hill.

Cartel de la asociación. Foto: Henar Ortega.

El Monasterio de San Pedro de Arlanza es otra localización. Su interior hizo las veces de hospital improvisado. Digo que solo el interior porque el exterior quedó plasmado en la película con la imagen del Cortijo del Fraile en Almería (ya se sabe, la magia del cine: un interior de Burgos y un exterior de Almería hacen creer al espectador que es un lugar que existe). En la carretera entre Hortigüela y Contreras se puede parar a ver el Monasterio, en ruinas pero con toda su belleza. Y mirando al cielo se pueden observar buitres, quebrantahuesos y águilas. Un verdadero espectáculo.


Monasterio de San Pedro de Arlanza. Foto: Henar Ortega.

Una escena se rodó en el río Arlanza, a su paso por Hortigüela. Hay varias versiones de lo ocurrido con la explosión del puente en el río, que es la imagen que iban a grabar. "No se sabe si tuvieron que construir y volar el puente 2 o 3 veces, ya que al parecer hubo fallos a la hora de activar los explosivos, e incluso se dice que dejaron hacer los honores el teniente del Cuartel de San Marcial, pero que su detonación resultó fallida a ojos del equipo de Leone", nos dicen desde la Asociación.

Casa Galín, Covarrubias. Foto: Henar Ortega.

¿Y dónde pernoctaban, comían y hacían vida los actores y el equipo técnico de El Bueno, el Feo y el Malo? Pues en Covarrubias. Dormían en el 'Hotel Arlanza', hoy 'Hotel Nuevo Arlanza'. Cenaban muchas veces en 'Casa Galín', restaurante que hoy en día sigue siendo referente, un lugar del que no te puedes ir sin probar la deliciosa olla podrida: judías pintas locales guisadas con todo lo del cerdo que te puedas imaginar. Al parecer al equipo artístico de El Bueno, el Feo y el Malo le encantaban los cangrejos de río de Galín.


Olla podrida en Casa Galín, Covarrubias. Foto: Henar Ortega.

Además de un paseo siguiendo los pasos de Eastwood y compañía, Covarrubias tiene una Colegiata del Siglo XV que merece la pena visitar, y que alberga un retablo barroco, un majestuoso órgano del siglo XII, y obras de arte desde el siglo IV al XVIII. Merece la pena pasarse por alguna de las tiendas de artesanía o de productos de alimentación locales y llevarse legumbres, miel, embutidos, chocolates, o los siempre sorprendentes y apreciados nachos de morcilla.


Colegiata de Covarrubias. Foto: Henar Ortega.

Salas de los Infantes es el pueblo de la zona en que la parte de producción de la película tenía su cuartel general. Allí acudían los cientos de extras para cobrar sus honorarios, entre otras vicisitudes del rodaje. Los figurantes eran la mayoría vecinos de los pueblos de la región, y otros tantos afortunados que estaban haciendo el servicio militar allí, al parecer la mayoría procedentes del País Vasco, a quienes la labor que se les encomendó en "la mili" fue colaborar en la construcción de escenarios y ser extras en uno de los westerns más míticos de la historia. No suena nada mal. "Hay gente que tiene apodos desde la película, como Corona, un chico de Hortigüela, ya fallecido. Sergio Leone le puso ese mote por la forma de su pelo", comenta un vecino de la zona. Porque claro, parte del encanto de ir por todos estos pueblos es preguntar a los lugareños por estos acontecimientos.

Las judías de Covarrubias de Casa Galín. Foto: Henar Ortega.

Y precisamente en Salas de los Infantes hay hoy en día un Museo Arqueológico y Paleontológico que resulta muy interesante para toda la familia. Atesora hallazgos fósiles de esta zona, que tiene un pasado de alta población de dinosaurios, y su colección es una de las más apreciadas de Europa. Proponen rutas por la Tierra de los Dinosaurios, recorriendo yacimientos de icnitas de dinosaurios por el sureste de la provincia de Burgos. Además de visitar el museo, en Salas es muy recomendable hacer parada y fonda en el 'Bar Restaurante El Pelayo', sin olvidar llevarse algo de jamón ahumado al vacío, un sabor muy típico que nos gustará rememorar al volver a casa.

El paso del equipo de Sergio Leone por la zona dejó numerosas anécdotas. Hay quienes aún recuerdan la vez que Clint Eastwood conoció la derrota al billar tras entrar a un bar de Covarrubias preguntando por el mejor jugador del pueblo. "El Pacucha" pudo con el tipo duro americano por excelencia. También se dice que hay una foto del mítico actor y director estadounidense jugando al fútbol en un campo de Salas de los Infantes, y que del pueblo salió aficionado al futbolín. De nuevo en Covarrubias, se cuenta que el equipo artístico disfrutó de una fiesta en el jardín de la farmacia de la localidad. Al parecer las hijas del farmacéutico se decidieron a organizarla y fue todo un éxito. Desde la recepción del 'Hotel Nuevo Arlanza' nos cuentan que el ya difunto Lauro, el que fue taxista de la zona, tenía innumerables historias que contar al respecto.


Escenario del cementerio de Sad Hill restaurado. Foto: Félix Ortega.

Merece la pena dar un salto a unos 25 minutos de Salas e ir a Quintanar de la Sierra para encontrarse con otra americanada inesperada. Un pueblo eminentemente maderero, en el que hace un frío que pela por la noche, sea cual sea el momento del año, pero que siempre está muy animado. Hay que probar la cazuelita de huevos con gambas de 'La Cuba', un mito en la zona. Para dormir, 'Hostal Casa Ramón' ofrece una estancia acogedora y cómoda, con la calidez de la madera de sus estructuras y un trato familiar de sentirse como en casa. Especial mención al pan del desayuno: no se encuentran panes como esos en las ciudades, creedme.

El flashazo de América profunda que nos encontramos en Quintanar es M&M Clásicos, un taller de restauración de coches especializado en vintage y en coches clásicos. El resultado: un centro de peregrinación de aficionados de todas las procedencias, que van allí en busca de su capricho, o simplemente para deleitarse mirando semejantes obras de arte. Hasta Discovery Max se fijó en este negocio y se centraron en él en el programa House of Cars.


José Vicente, de M&M Clásicos. Foto cortesía de M&M Clásicos.

Para terminar de aprovechar la visita, muy cerca de Quintanar se encuentra El Comunero de Revenga, un área natural en la que encontramos una necrópolis altomedieval con tumbas excavadas en la piedra y que se pueden visitar libremente, cocinas para hacer barbacoas, campo abierto, caballos y vacas.

La Naturaleza nos rodea en Comunero de Revenga. Foto: Henar Ortega.

Un lugar idílico en el que se ha erigido La casa de la madera, un bonito edificio de cristal y madera que no desentona nada con la zona de pinar y que es un centro de interpretación de este material. Revenga también cuenta con un circuito de tirolinas, puentes entre árboles y demás atracciones: De pino a pino, el parque de aventura en los árboles más grande de España, con 10 hectáreas de recorridos. En un bonito albergue-restaurante, una antigua casona del siglo XVIII, podemos comer el menú del día o un refrigerio. Un lugar donde culminar este recorrido tan curioso e inesperado por la zona oriental de la provincia de Burgos.


La casa de la madera, en Revenga. Foto: Henar Ortega.

Fecha de actualización: 1 de junio de 2017

Comentarios

Aviso sobre uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros con fines estadísticos y publicitarios para mejorar tu experiencia de usuario. Si continúas, consideramos que conoces nuestra Política de Cookies y que estás de acuerdo con su uso. Continuar

Cerrar el tooltip